Lina Gálvez, una feminista sin trienios en el PSOE para marcar la ponencia ideológica
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PERFIL DE LINA GÁLVEZ

Lina Gálvez, una feminista sin trienios en el PSOE para marcar la ponencia ideológica

La eurodiputada es coordinadora de la ponencia que se debate en el 40º Congreso de Valencia y muchos creen que es un nombre con futuro

Foto: Lina Gálvez, coordinadora de la Ponencia Marco del 40º Congreso PSOE. (EFE)
Lina Gálvez, coordinadora de la Ponencia Marco del 40º Congreso PSOE. (EFE)

Fue a finales de febrero cuando la eurodiputada Lina Gálvez (Sevilla, 1969) recibió una llamada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La citó, se vieron en persona y recibió el encargo de coordinar la Ponencia Marco para el 40º Congreso que el partido celebra este fin de semana en Valencia. Las elegidas eran Hana Jalloul, entonces secretaria de Estado de Migraciones, y Gálvez, eurodiputada. La andaluza no suma ni un trienio con carné socialista, pero su empuje en el partido es incuestionable.

Dos perfiles con una alta cualificación profesional y académica y con otro rasgo en común, que no es más que una casualidad, la facilidad para hablar idiomas. Gálvez habla con soltura inglés, francés, italiano, 'chapurrea' catalán y se atreve "bien" con el portugués. Su compañera en la misión de dotar de doctrina y cuerpo ideológico al PSOE para los próximos años habla cuatro.

Para Gálvez fue una sorpresa aunque su nombre lleva ya mucho tiempo sonando en casi todas las quinielas del partido, incluida la última remodelación del Ejecutivo. Es el primer trabajo para el 'aparato' porque sus tareas nunca han estado vinculadas a lo orgánico. La labor de coordinar esa ponencia tiene mucho trabajo interno, casi academicista, de lectura, de síntesis de ideas, propuestas, de revisar y aunar lo hecho por los distintos ponentes. En medio además se cruzaron unas elecciones en Madrid, en las que Jalloul iba de número dos, y una crisis de Gobierno, por lo que tres de los ponentes designados, José Manuel Albares, Pilar Alegría y Félix Bolaños pasaron a tener una cartera ministerial. Gálvez no se queja del trabajo, pero ha sido mucho lío, admiten fuentes cercanas a la eurodiputada.

Foto: El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (c), durante la última reunión de la Comisión Ejecutiva Federal antes del 40º congreso. (EFE)

El ministro de Presidencia defendía este jueves en una entrevista en RNE que en esa ponencia "el PSOE tiene que imaginar, soñar con las políticas que quiere para el futuro" y que el partido está "en el centro", tras la advertencia de los barones de que no hay que desplazarse demasiado a la izquierda. Lo cierto es que Sánchez ha apostado por un perfil intelectual, muy progresista, de esa élite universitaria de la que se nutrió Podemos en sus orígenes. Ella nunca tuvo vinculaciones con el partido de Iglesias, pero sí que frecuentó en aquellos inicios los círculos morados. Gálvez podría ser la representación de esa "izquierda caviar" que trata de caricaturizar la derecha, esa a la que acusan de ser progre pero a su vez llevar a los hijos a colegios privados. Ella no tiene complejos y siempre defiende que ser rabiosamente de izquierdas no implica en ningún caso no aspirar a vivir con dignidad y un buen salario.

Para muchos en el PSOE, la eurodiputada sevillana es aún una desconocida. Su salto a la política se produjo en junio de 2018, de la mano de alguien con quien no tiene muchas cosas en común. Fue Susana Díaz quien la fichó para ocupar la Consejería de Conocimiento, Investigación y Universidades. Pedro Sánchez acababa de 'robarle' para su primer Gobierno a María Jesús Montero. Díaz optó por una remodelación de su Ejecutivo, sumó Hacienda a Economía y fichó a la catedrática de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Daba a su equipo una pátina de feminismo y de izquierda, justo lo que le reprochaban que ella había descuidado como símbolo del ala más conservadora del socialismo.

El paso de Gálvez por el Gobierno andaluz fue breve. Poco más de un año. Trató de dejar su impronta. Se propuso llevar el feminismo a la externalización de empresas y le hizo un hueco en el consejo de administración de Extenda a la directora del Instituto Andaluz de la Mujer, que hasta entonces no tenía asiento en ninguna compañía pública. Madre de una pequeña de 10 años, anunció además un plan pionero para llevar la vocación científica a las niñas e impulsar el emprendimiento femenino. Quería copiar a EEUU y llevar desde Primaria a las aulas una rama STEM (acrónimo en inglés para Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Ella siempre dice que es científica social.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a Nadia Calviño. (EFE)

La catedrática sevillana de Historia e Instituciones Económicas, la menor de una familia de cinco hermanas e hija de padre militar, nunca había militado en ningún partido. Su juventud estuvo muy vinculada a la izquierda pero siempre desde el ámbito intelectual, desde la universidad. Su carrera se forjó en el extranjero y compartió 15 años entre Francia, Inglaterra e Italia. Su tesis doctoral la dedicó a las cigarreras en la Fábrica de Tabacos de Sevilla y la defendió en el Instituto Universitario Europeo con calificación de sobresaliente Cum Laude.

Fue como independiente en las listas al Parlamento Europeo. Llegó a Bruselas en 2019. Sonó como un nombre a tener en cuenta en el 'casting' que hacía Ferraz para renovar el PSOE andaluz y descabalgar a Díaz. Cuando en el partido se preguntaba por esta opción los guardianes de las esencias del aparato se echaban las manos a la cabeza. No fue hasta después de tomar posesión de su escaño como europarlamentaria cuando se afilió. Primero al Partido Socialista Europeo y después ya al PSOE, donde no tiene ni un trienio en el carné de militante.

Gálvez dio el salto a la política por la salida de Montero de Andalucía y es precisamente la ministra de Hacienda una de sus grandes valedoras en el PSOE de Pedro Sánchez. Es una incógnita si Gálvez entrará en la ejecutiva federal, con menos asientos y tirones territoriales. Si se pregunta en el PSOE andaluz, los pronósticos se dividen. Entre sus valedores no hay mesura: "Es una mujer valiente, preparada, inteligente, progresista y feminista". "Está llamada a ser una referencia en el partido", agregan. "Es muy catedrática, demasiado engreída, no conecta con la gente", contraponen los 'pata negra' que no acaban de entender su fichaje. En realidad quien decide es solo uno, Pedro Sánchez, y ya le ha encargado una tarea crucial.

Pedro Sánchez Félix Bolaños Valencia
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