Tres dimisiones en 24 horas reabren la crisis interna de Podemos Andalucía
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Tres dimisiones en 24 horas reabren la crisis interna de Podemos Andalucía

La ejecutiva de Martina Velarde asume varios ceses un año después de su renovación por el cisma con Teresa Rodríguez y deja entrever la debilidad territorial tras la marcha de Iglesias

placeholder Foto: La diputada de Unidas Podemos Martina Velarde. (EFE)
La diputada de Unidas Podemos Martina Velarde. (EFE)

La dirección de Podemos Andalucía se renovó en una asamblea ciudadana hace poco más de un año, en junio de 2020. En aquel momento, tomó las riendas del partido Martina Velarde, una secretaria general afín a Pablo Iglesias que se ponía al frente tras años de encontronazos internos y después del cisma definitivo que supuso la salida de Teresa Rodríguez. Ahora, cuando sobrevuela la sombra de las elecciones andaluzas, cambian tres puestos en la dirección de la formación, incluida la Secretaría de Organización, con versiones diferentes sobre los motivos de la crisis interna. La cúpula en la región, de forma oficial, asegura que son salidas pactadas y varios miembros del partido admiten que hay tensiones. En otros territorios como la Comunidad Valenciana también es imparable la hemorragia, con siete dimisiones en su órgano de dirección.

En apenas 24 horas, son tres las dimisiones que se han producido dentro de la nueva dirección andaluza, en un momento de máxima fragilidad para el espacio político a la izquierda del PSOE en la comunidad. Según ha podido saber este periódico y han confirmado fuentes de Podemos en Andalucía, han dimitido: Jesús de Manuel (secretario de Organización), Pani Guzmán (secretaria de Municipalismo) y Valle Fernández, (secretaria de Círculos y Extensión).

Foto: Héctor Illueca, en un acto electoral en 2019. (EFE)

Desde la dirección de Podemos, niegan que se trate de ninguna crisis y aseguran que las marchas se deben a "razones personales". Varios miembros del partido desmienten tajantemente esa versión edulcorada. Fuentes próximas a Velarde aseguran que las marchas de estos tres miembros se produjeron la pasada semana, coincidiendo con el inicio del curso político, y se deben a que en los tres casos es difícil que compatibilicen sus labores orgánicas con otras tareas profesionales e institucionales. El hasta ahora secretario de Organización ha agradecido el trabajo realizado y fuentes de la formación aseguran que estas dimisiones son “un acto de generosidad” para dar paso a otros compañeros que puedan tener dedicación completa ante la proximidad de las elecciones andaluzas. Sin embargo, varios miembros del partido insisten en desmentir a este periódico esa versión tan pacífica de los acontecimientos.

La debilidad territorial

El ascenso de Martina Velarde en 2020, diputada de Unidas Podemos por Córdoba, permitió a Iglesias retomar el control en una plaza tan importante como Andalucía, que desde 2015 llevaba en manos de los anticapitalistas de Teresa Rodríguez, ahora constituidos en un partido independiente que se ha quedado la marca electoral, de momento, de Adelante Andalucía. El entonces secretario general fue el gran triunfador de ese proceso de renovación autonómica, logrando las victorias de las ejecutivas impulsadas desde su dirección, no solo en la región sino también en Cataluña. En total, recuperó el control en las 11 comunidades que se sometían a una renovación interna. Pero la dimisión del líder de todos sus cargos en el Gobierno central y en el partido la pasada primavera abrió un nuevo escenario. Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales, asumió la secretaría general de la formación.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Pablo Casado. (EFE)

La implantación de Podemos en los territorios había sido uno de los grandes talones de Aquiles del partido morado. Cuando se celebraron esas asambleas ciudadanas autonómicas, en el verano de 2020, las formaciones regionales estaban descabezadas, en manos de gestoras o con direcciones rotas por las disputas internas. No solo en Andalucía con la salida de Rodríguez: el vacío de poder se repetía en comunidades como Extremadura, donde la dirección había caducado, en Murcia, cuyo dirigente salió del partido para irse con Íñigo Errejón, o en autonomías donde se habían abierto guerras entre diferentes miembros como Aragón, País Vasco, Cataluña, Cantabria, La Rioja, la Comunidad Valenciana o Madrid, tras la salida de Ramón Espinar. En todas, Iglesias logró que vencieran las candidaturas oficialistas.

La victoria de Martina Velarde en Andalucía cerró un largo periodo de disputas internas y sus apoyos fueron incontestables. La diputada por Córdoba obtuvo el 72,8% de los votos (5.573 sufragios), frente a dos candidatos apenas conocidos, que lograron un 12% y un 8%. Después de que Velarde se pusiera al frente de la formación, se estrecharon las alianzas con Izquierda Unida y se abrió la guerra definitiva con Rodríguez. En octubre de 2020, IU tomaba el control del grupo parlamentario de Adelante Andalucía y expulsaba a la líder de los anticapitalistas y a todos sus diputados afines. En total, 12 son ahora no adscritos y seis han quedado en el grupo parlamentario bautizado como Unidas Podemos por Andalucía.

Foto: Juan Espadas. (EFE)

Esa dura guerra interna, en la que IU y Podemos se valieron del Pacto Antitransfuguismo para expulsar a Rodríguez, está aún en el Constitucional y ha exhibido con crudeza en los últimos meses las heridas de la izquierda andaluza. La fragmentación del espacio político más allá del PSOE arroja muy malos resultados en las encuestas. Ahora mismo, Unidas Podemos por Andalucía, con IU, Adelante Andalucía, como marca política dirigida por la propia Rodríguez, y Más País Andalucía, con la exdiputada de Podemos Esperanza Gómez como líder, pelean por los mismos votos. El diálogo entre el partido morado y los de Rodríguez está absolutamente roto, mientras que con la formación de Errejón la líder gaditana sí mantiene conversaciones y negociaciones fructíferas, por ejemplo, en espacios como el Senado.

El PSOE abrió su renovación el pasado julio y las primarias descabalgaron a Susana Díaz, dando paso a Juan Espadas como nuevo secretario general del partido en Andalucía. El cambio alimentó la esperanza de que las izquierdas volvieran a abrir un diálogo para llegar a acuerdos en un momento de fragmentación parlamentaria en que PP y Cs, en coalición en el Gobierno, con Vox como aliado parlamentario, gobiernan la comunidad. De momento, esos puentes no han dado fruto, mientras que los sondeos pronostican que las derechas podrían reeditar su alianza en la región con el partido ultra como llave del Ejecutivo.

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