Es noticia
Menú
Los 'tironeros del Rolex', la evolución 'deluxe' del quinqui ochentero y los 'hurtos amorosos'
  1. España
  2. Andalucía
Crimen organizado

Los 'tironeros del Rolex', la evolución 'deluxe' del quinqui ochentero y los 'hurtos amorosos'

Se hacen pasar por clientes de exclusivos establecimientos, marcan a sus víctimas y las asaltan cuando están distraídas. Le dan un tirón al reloj y huyen en moto

Foto: Rolex recuperado en Marbella tras un robo violento. (Policía Nacional)
Rolex recuperado en Marbella tras un robo violento. (Policía Nacional)

Grabaciones de las cámaras de seguridad de un hotel, videos realizados con móviles y escenas captadas por los circuitos de videovigilancia de los grandes municipios. Sea cual sea el origen, lo cierto es que los programas de televisión y las webs se han nutrido en los últimos meses de imágenes de violentos robos producidos en la vía pública en los que los delincuentes tenían un único objetivo: el reloj de alta gama que lucía la víctima en una de sus muñecas. Joyas de alta precisión que en algunos casos estaban valoradas en 200.000 euros y que cada verano movilizan a grupos organizados provenientes de Italia, Francia o Marruecos hasta destinos exclusivos como Marbella o Mallorca.

Son los 'tironeros del Rolex', la evolución 'glamourosa' del quinqui ochentero. Ladrones que buscan a sus objetivos entre la clientela de lujosos restaurantes, discotecas de moda y prohibitivas tiendas para la mayoría y que enseñan su cara más agresiva cuando encuentran resistencia. El reverso de los 'hurtos amorosos', otra modalidad cultivada por clanes familiares rumanos cuya hiperactividad provocó un cambio de enfoque en la investigación de estos delitos y que mostró a Europa una industria criminal que enraizaba en el continente capaz de generar al menos diez millones de euros en solo tres años.

Foto: La familia de joyeros Tous posa a su llegada a la entrega de los Premios Vogue Joyas 2017 en Madrid. (EFE)

Una simple búsqueda en Google muestra la implantación de esta tipología delictiva de alto 'standing' en el país. Si se teclea, por ejemplo, "Ladrones de relojes de lujo en Málaga", el buscador más famoso de Internet arroja aproximadamente 212.000 resultados. 266.000 si cambiamos la ubicación por Barcelona y 313.000 si focalizamos el fenómeno en Madrid. Bien es cierto que muchos de los titulares que se pueden leer se repiten y entrelazan, pero conforman un cronograma de robos y hurtos que se concentra, principalmente, en la época veraniega, cuando turistas agobiados por el calor optan por la manga corta y exhiben sus preciados relojes.

Uno de los casos recientes más llamativos se extendió a lo largo de 35 kilómetros de la Costa del Sol. Esa fue la distancia aproximada que recorrió un británico que persiguió con su coche a los dos individuos que le habían sustraído por la fuerza un Rolex valorado en 30.000 euros cuando se disponía a entrar en su casa de Mijas.

Según informó la Comisaría Provincial, todo ocurrió la madrugada del pasado 23 de agosto y el hombre siguió la moto en la que escapaban los delincuentes hasta la urbanización marbellí de Elviria. Allí sufrieron un accidente y uno de ellos fue capturado por una patrulla de la Policía Nacional.

El arrestado, de nacionalidad italiana, tenía antecedentes por delitos similares y era miembro de una organización criminal dedicada al robo de relojes de alta gama a bordo de motocicletas. El mismo perfil que su compinche, que logró darse a la fuga, pero que está identificado.

"Una de las cuestiones que llaman la atención de estos delincuentes es su habilidad para identificar a simple vista un reloj de alta gama"

"Una de las cuestiones que más llaman la atención de estos delincuentes es la habilidad espectacular que tienen para identificar a simple vista un reloj de alta gama valioso de uno que lo aparenta o que es una copia", señala José Manuel Rando, el inspector jefe responsable de la UDEV/UDEF de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de Málaga, una de las provincias preferidas para estos ladrones y en la que, por ejemplo, sustrajeron un Richard Mille, edición especial de titanio y oro rosa, valorado en 200.000 euros.

Coco Chanel fue el sugerente nombre con el que investigadores de la Comisaría de Marbella bautizaron la operación que semanas atrás permitió detener a dos individuos de origen marroquí y argelino que se mimetizaban entre la clientela de exclusivos establecimientos de restauración y ocio para 'marcar' las víctimas a otros miembros de la banda.

La movilidad geográfica es una de las señas de identidad de estos grupos de ladrones

Los ejecutores del robo daban un tirón del reloj para romper la correa, pero también hacían uso de la violencia cuando encontraban resistencia. Después, huían en vehículos alquilados con documentación falsa. Así perpetraron un total de 13 golpes para hacerse con piezas cuyo valor oscilaba entre los 7.000 y 69.000 euros
Un ejemplo de la profesionalidad y especialización de este tipo de delincuentes es que el líder de este grupo criminal, detenido durante el dispositivo, utilizaba hasta nueve filiaciones diferentes, lo que dificultaba notablemente su identificación.

Los órganos de colaboración internacional confirmaron, además, que esta persona había sido investigada por asaltos de similares características llevados a cabo en varios países europeos.

placeholder Relojes recuperados a una de las bandas que operaba en la Costa del Sol. (Policía Nacional)
Relojes recuperados a una de las bandas que operaba en la Costa del Sol. (Policía Nacional)

Esta figura evidencia otra de sus señas de identidad: la movilidad geográfica. Este tipo de delincuentes traspasan fronteras y son capaces de recorrer de punta a punta el país, actuar en un sitio concreto y desaparecer hasta salir del radar policial. Así lo demuestra la captura de cuatro de ellos que se desplazaron desde la comunidad catalana a la Costa del Sol para hacer su particular 'campaña de Navidad'. La investigación policial concluyó que, entre el 21 de diciembre del pasado año hasta el inicio de este 2021, cometieron al menos cinco robos de relojes de alta gama a clientes de distintos espacios comerciales marbellíes.

En una primera fase de la operación, fueron detenidos tres de los ladrones, originarios de Francia, Marruecos y Argelia, mientras que el cuarto, que fue puesto en búsqueda y captura tras ser identificado, cayó en un aeropuerto cuando intentaba entrar de nuevo al país.

La mujer de Manuel Valls

Esta organización, que se había desplazado desde Cataluña, se atreve hasta con ilustres víctimas, como la empresaria Susana Gallardo, esposa del político Manuel Valls, a la que un individuo que le preguntó la hora le arrebató el reloj de un tirón y escapó junto a un cómplice que le esperaba en moto. Ocurrió a finales de junio en el barrio de Sant Gervasi de Barcelona.

La Ciudad Condal es otro de los 'cotos de caza' preferidos por este tipo de delincuentes. Como muestra, el pasado mes de mayo los Mossos d’Esquadra capturaron a nueve de ellos, calificados como "multirreincidentes". Cuatro, que supuestamente se vieron implicados en la sustracción violenta de un reloj valorado en 25.000 euros, acumulaban medio centenar de antecedentes.

Foto: Valls y Gallardo finalizan los festejos de su boda. (EFE)

La capital catalana fue el escenario hace dos veranos de una importante operación que permitió recuperar una treintena de piezas robadas principalmente a turistas y detener a 11 'tironeros de Rolex' de origen argelino. Operaban con diferentes identidades, eran itinerantes y, una vez acumulada una gran cantidad de dinero con la venta del botín, viajaban a otras ciudades europeas. La investigación concluyó que intentaban dar salida a los relojes de manera rápida en el mercado internacional a través de intermediarios localizados en el extranjero.

Operación Belator

Pero si hay una investigación que supuso un antes y un después para luchar contra los ladrones de relojes de lujo fue la operación Belator, que pivotaba sobre el otro 'modus operandi' preferido por estos grupos organizados: Los 'hurtos amorosos'. Las bandas que utilizan este método se organizan como auténticas estructuras criminales que reproducen muchas de las características de los que optan por los robos con violencia anteriormente descritos, como son la internacionalización, la movilidad geográfica, la especialización, la asociación ilícita y el blanqueo de capitales. Y son, precisamente, estas dos últimas las que llevaron a la Policía Nacional a reenfocar este tipo de investigaciones que tradicionalmente se habían abordado como simples hurtos.

El inspector jefe Marcos Romarís, al frente de la sección de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Comisaría malagueña, fue una de las personas que advirtió la necesidad de atacar a estas redes desde una vertiente económica y demostrar que eran grupos organizados en los que sus miembros desempeñaban distintos roles, con una formación delictiva "impartida desde niños" y desplazados por toda Europa para tejer una red delictiva cuyos beneficios se exhiben en lujosas mansiones de zonas rurales de Rumanía.

Belator fue un "cambio de paradigma" porque "supuso el seguimiento internacional" de un hecho delictivo que había generado un "serio problema a nivel nacional" que se estaba investigando de forma deslavazada. Se perseguía el delito en sí, el hurto, pero no la organización criminal, lo que provocaba que los delincuentes aprovechasen los resquicios del sistema legal español para entrar y salir de los juzgados de forma recurrente.

Belator significó un "cambio de paradigma" porque se persiguió la estructura criminal

Cuando comenzó a analizar este fenómeno delincuencial desde una óptica criminalística, se percató de su verdadera dimensión. Solo en tres años contabilizó 5.755 denuncias y algunas de las personas que pudieron ser detenidas acumulaban "hojas y hojas" con reseñas de detenciones y búsquedas y capturas.

Aunque antes de adentrarse en los detalles más curiosos de esta operación internacional, es necesario explicar a los no avanzados qué es un 'hurto amoroso'. Este tipo de 'palo' lo protagonizan exclusivamente mujeres, que abordan a hombres con un perfil muy concreto: turistas, de avanzada edad, con no muy buenos reflejos y que porten un reloj lujoso. Las ladronas se aproximan a la víctima y, mientras le dan un abrazo o le hacen alguna caricia, le abren el cierre con una "destreza impresionante" y se apoderan de la pieza. Después se escabullen y se preparan para el siguiente golpe.

"Eran capaces de robar un reloj a las 12:00 en Puerto Banús y a las 18:00 estar en Cáceres haciéndose con otro", apunta Romarís, que agrega que "en los coches en los que se desplazaban llevaban ropa para cambiarse y tintes para el pelo y así lograr cambiar de aspecto en poco tiempo".

La operación se saldó con la detención de unas 42 personas —38 en España— y la recuperación de 66 relojes de lujo y 264 piezas de joyería, además del embargo de 335 vehículos de alta gama en España y 20 en Rumanía, donde los cabecillas llevaban una vida de lujos que documentaban con sus teléfonos móviles.

Los agentes, por ejemplo, se toparon con una grabación de un niño que no llegaba a los diez años que bailaba mientras contaba billetes de 5, 100 y 500 euros que después lanzaba al aire. "Esto es lo que he ganado 'trabajando' un fin de semana aquí", manifestaba uno de los líderes mientras en una calle de Reino Unido captaba todos los detalles de un Audi A8 al que no le faltaba nada: nevera, televisores en los reposacabezas, tapicería de cuero… En un video posterior se le veía llegando a su casa de Rumanía. Una construcción de tres plantas en la que primaba el mármol de Carrara y donde los cuartos de baño eran iluminados con acristaladas lámparas de araña que colgaban del techo, y en la que el pan de oro y el nácar se estilaba en exceso.

La organización, según las pesquisas, la componía un centenar de miembros de un clan familiar cuyo 'trabajo' era hurtar por toda Europa. Desde Londres o Venecia, Barcelona, la zona de Levante y la Costa del Sol, pasando por municipios como Sotrondio (Asturias) o Poio (Galicia). Hasta hacerse con un botín estimado de al menos diez millones de euros en tres años.

En las casas de los capos primaba el mármol de Carrara y las lámparas de araña en los baños

Estos delincuentes rendían cuentas a un patriarca que trazaba los pasos de la red y habían depurado su sistema para tratar de burlar la acción policial. Actuaban en pequeños grupos cuyos miembros se iban intercambiando, al igual que hacían con los coches, se desplazaban de una localidad a otra cuando creían que podían haber sido detectados e intentaban no sobrepasar la barrera del hurto para no ingresar en prisión.

Marcos Romarís explicó que durante meses estuvieron perfilando a cada uno de los ladrones y vehículos para reconstruir todos sus movimientos y acciones delictivas a lo largo del país hasta que la investigación reventó con ayuda de la UCDEV de la Comisaría General de la Policía Judicial y los órganos de cooperación policial internacionales.

¿Pero dónde acababan las joyas que robaban en España y otros países? No se sabe a ciencia cierta, pero la hipótesis es que los integrantes de esta red podían utilizar "cualquier ruta de transporte físico a Asia".

Grabaciones de las cámaras de seguridad de un hotel, videos realizados con móviles y escenas captadas por los circuitos de videovigilancia de los grandes municipios. Sea cual sea el origen, lo cierto es que los programas de televisión y las webs se han nutrido en los últimos meses de imágenes de violentos robos producidos en la vía pública en los que los delincuentes tenían un único objetivo: el reloj de alta gama que lucía la víctima en una de sus muñecas. Joyas de alta precisión que en algunos casos estaban valoradas en 200.000 euros y que cada verano movilizan a grupos organizados provenientes de Italia, Francia o Marruecos hasta destinos exclusivos como Marbella o Mallorca.

Lujo Málaga Joyas Marbella Crimen organizado Delincuencia Mossos d'Esquadra Argelia Policía Nacional
El redactor recomienda