Andalucía, banco de pruebas para la remontada del nuevo sanchismo
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RECUPERAR UN GRANERO SOCIALISTA

Andalucía, banco de pruebas para la remontada del nuevo sanchismo

Espadas toma el testigo de Susana Díaz con las encuestas en contra, el reto de unir el partido, sacarlo a la calle y con la presión de que las andaluzas son la próxima cita electoral

placeholder Foto: La actual secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz, y el candidato al cargo y alcalde de Sevilla, Juan Espadas, se abrazan tras la despedida de Díaz. (EFE)
La actual secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz, y el candidato al cargo y alcalde de Sevilla, Juan Espadas, se abrazan tras la despedida de Díaz. (EFE)

“No perdamos ni un solo día más para hablar de propuestas”. Las palabras son de Juan Espadas y confirman las prisas que tiene el PSOE andaluz por empezar su remontada y tratar de doblar el pulso a las encuestas que pronostican, desde hace meses, que el PP se ha convertido en el partido más votado en la comunidad y que podría reeditar el Gobierno de las derechas.

Este lunes se celebró el Comité Director de los socialistas, que supuso la despedida de Susana Díaz y que aprobó adelantar las primarias para elegir al próximo secretario general andaluz. Si no hay sorpresas ni candidatos alternativos, el calendario orgánico estará despejado el próximo 23 de julio. Si a Espadas le surgen rivales y hay que abrir las urnas, se irá al 5 de septiembre. El congreso regional se celebrará los días 6 y 7 de noviembre, tras el cónclave federal de octubre.

Foto: El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla. (Fernando Ruso)

El candidato del PSOE andaluz y alcalde de Sevilla no quiere perder más tiempo. Sabe que la tarea que enfrenta es titánica. Además, Andalucía será la primera comunidad, salvo contratiempos, en celebrar elecciones autonómicas. Si no hay adelanto, lo que está en el aire, serán en noviembre de 2022. Todos los partidos del Parlamento cuentan con que sean en primavera, aunque el presidente, Juan Manuel Moreno (PP), quien debe convocarlas, insiste en agotar mandato.

La prueba para Sánchez

Sea como sea, los socialistas andaluces serán los primeros en enfrentarse a las urnas tras la debacle en Madrid, los indultos a los políticos presos en Cataluña y los cambios en el Gobierno y en el partido propiciados por Pedro Sánchez, que ha dado un volantazo a su acción política ante el aviso de que viene un cambio de ciclo en España que podría llevar el PP a la Moncloa. El presidente del Gobierno comprobará si es cierto que sus graneros tradicionales han abandonado al partido como opción mayoritaria. Sin los votos de la comunidad, permanecer en Moncloa se antoja mucho más complicado.

Andalucía podrá certificar si el PP se consolida, como dicen las encuestas —la última, el barómetro andaluz de junio del Centro de Estudios Andaluces—, o si el PSOE remonta. La última crisis de Gobierno, que ha sacudido también la sala de mandos del partido en Ferraz, responde en buena parte a la necesidad de Sánchez de marcar un fin de etapa tras los meses más duros de la pandemia y de revolucionar un PSOE que está en horas bajas electoralmente, según los sondeos.

Se ha comentado mucho la pérdida de peso de la comunidad tras los cambios en el Consejo de Ministros, con la salida de Carmen Calvo y Juan Carlos Campo y la retirada de la portavocía a María Jesús Montero. La lectura interna en el PSOE es que Sánchez no ha mirado a Andalucía ni ha sentado a nuevos rostros en su gabinete porque el problema orgánico en esta comunidad ya lo tiene resuelto. La salida de Díaz y el ascenso de Espadas le ha permitido sentirse libre de manos y mirar a otros territorios, incorporando a nuevos rostros como Pilar Alegría o Isabel Rodríguez, que podrían tomar el relevo de barones autonómicos como Javier Lambán (Aragón) o Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha). “El peso se demuestra siendo capaces de tomar responsabilidades”, destacó Espadas, dejando claro que la federación andaluza es “la más grande del partido”, pero incidiendo en que volver a ser una de las que más manden deberá ganárselo a pulso.

En Andalucía, Sánchez ya tenía ese trabajo de renovación hecho con otro alcalde, en este caso de una gran ciudad como Sevilla. Así, Espadas se jacta de haber puesto “el municipalismo” de moda en el PSOE. Posiblemente, la apuesta del presidente por el regidor de la capital de Andalucía para desbancar a Díaz estaba ya dentro de esa estrategia de dar un mayor protagonismo a los ediles, los que más cerca han estado de los ciudadanos en los meses de pandemia, en las filas socialistas.

Volver a la calle

El punto de partida de Espadas lo ha marcado el CIS andaluz, que se publicó este mismo lunes y que señala que los socialistas serían segunda fuerza en Andalucía, sin posibilidad de sumar con toda la izquierda para desbancar al PP de la Junta, que podría elegir un pacto con Cs, la opción favorita, o aliarse con Vox. Con esta radiografía, parte el líder del PSOE en la comunidad, aunque Díaz reivindicó otro legado, el de las últimas elecciones de diciembre de 2018, que situaron la formación con un millón de votos como el primer partido, aunque la suma de sus opositores la desplazó del Gobierno.

Foto: Susana Díaz y Juan Espadas. (EFE)

En su intervención ante el Comité Director, Espadas dio instrucciones claras. Quiere que sus cargos públicos estén más conectados con el territorio y más pegados a la calle. Se intensificarán la coordinación de los diputados, las ejecutivas provinciales del PSOE y los representantes municipales. Los socialistas andaluces tienen que entender, dijo con claridad, que deben aspirar a recuperar la Junta desde la oposición y que eso nada tiene que ver con volver a ganar cuando se está en el Gobierno, porque el poder da muchas ventajas. Él mismo, en 2011, fue el candidato al Ayuntamiento de Sevilla y perdió ante un PP, el de Juan Ignacio Zoido, que cosechó la mayoría absoluta más importante que nunca se había logrado en unas municipales. Cuatro años más tarde, en 2015, Espadas logró sumar y en las siguientes elecciones, en 2019, acarició la mayoría absoluta. “No soy un iluso, sé que es muy difícil, pero no imposible”, confesó el alcalde en su discurso.

Superar las divisiones

Espadas asumió además que el PSOE tiene que recuperar la “unidad” y convertirse en la “máquina engrasada” de ganar elecciones que fue en otros momentos, pero para eso se deben superar todas las divisiones internas y todos tienen que “remar en la misma dirección”. También Pedro Sánchez ha lanzado ese mensaje en su última crisis de Gobierno, recuperando figuras que no estuvieron a su lado en las primarias, como su nuevo jefe de gabinete, Óscar López, o la flamante ministra de Educación, Pilar Alegría, que fue portavoz en el equipo de Díaz. Los socialistas saben que deben superar aquellas divisiones porque necesitan el partido a toda potencia para mantenerse en el poder.

Entre los deberes que el nuevo líder socialista en Andalucía puso a sus dirigentes, estuvo echar “muchas más horas de trabajo”, “escuchar” más a la gente y hacer una oposición “constructiva” pero que denuncie la “deslealtad” de Moreno con el Gobierno de Sánchez y su falta de iniciativa, dijo, en materia de empleo, lo que lastrará la recuperación económica. El PSOE tiene el reto de volver a convertirse en el partido favorito de los andaluces, después de décadas de hegemonía sin alternancia. Espadas subrayó la volatilidad de la política actual y lo rápido que todo cambia, y pidió que todo lo que venga pille al partido “trabajando”.

Los jóvenes, señaló el futuro líder del PSOE-A, deben convertirse en objetivo prioritario de la formación. En sus manos está, señaló, que el partido vuelva a ser primera fuerza política en Andalucía. A eso llamó, a recuperar la primera posición en una de las comunidades que más votos han dado a los socialistas. “Ganaremos si nos lo creemos, con propuestas constructivas y ánimo de triunfo”, destacó Espadas. Ese es otro reto, volver a ilusionar a sus propios militantes, reconciliarlos con el partido y recuperar la moral de victoria que lleva años desaparecida. Si Espadas lo consigue, Sánchez lo tendrá más fácil. Si el PSOE andaluz fracasa, la Moncloa se alejará.

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