La campaña 'Positive Energy' de Díaz trae de cabeza a sus adversarios e inquieta a Ferraz
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ECUADOR DE LA CAMPAÑA

La campaña 'Positive Energy' de Díaz trae de cabeza a sus adversarios e inquieta a Ferraz

La expresidenta ha conseguido dominar los mensajes de las primarias y marcar el debate, aunque sus rivales creen que entre la militancia cada vez tiene a más gente enfadada

placeholder Foto: La secretaria general del PSOE-A y candidata a las primarias, Susana Díaz. (EFE)
La secretaria general del PSOE-A y candidata a las primarias, Susana Díaz. (EFE)

Susana Díaz se colocó una camiseta con el mensaje 'Positive Energy' el pasado 6 de mayo, cuando compareció en San Vicente, sede del PSOE andaluz, para pedir las primarias del candidato a la Junta dos minutos antes de que Ferraz las convocara. No fue ninguna casualidad. Desde entonces, ha paseado en su frenética gira por las casas del pueblo socialistas un sinfín de lemas sobre su pecho. Todos al más puro estilo 'Flower Power' del movimiento hippy de los 70, copiando el 'buen rollito' de la marca Mr. Wonderful y sin perder de vista los mensajes feministas.

'Happiness everyone', 'Choose Empathy', 'In Women we Trust', 'Positivity always wins, always'... 'Felicidad para todos', 'Elige empatía', 'En la mujer confiamos', 'El positivismo siempre gana'. El repertorio de camisetas es inagotable. "Ya se las van regalando los militantes. Llegamos a los sitios y llevan camisetas con mensajes y le tienen alguna guardada. Ya está incluso la del cierre de campaña", cuenta alguien de su equipo. Es un 'deja vú' de su primera campaña autonómica, pues, embarazada de su primer hijo, se hizo con una canastilla de regalos de la gente que acudía a verla bajar del autobús con dulces y otras viandas para saciar sus antojos. Fue la campaña en la que dijo que no quería ninguna atención especial por su estado, pero el embarazo fue protagonista desde el primer mitin ("Quiero mirar a mi hijo a los ojos y decirle que hemos dejado una Andalucía mejor", dijo).

Foto: La candidata a las primarias del PSOE de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)

La primera camiseta de ese estilo que se puso Susana Díaz se la regaló una fotógrafa amiga suya hace año y medio, cuando ella admite que estaba en su momento de más bajón; llevaba la imagen de una leona. Ella dudó. No quería volver a dar esa imagen de fuerte, dura, pero sus amigas la convencieron de que la leona es un animal con instinto protector, que lidera la caza en equipo, protege a sus cachorros, audaz, valiente. "Eres tú, Susana. No tienes que esconder cómo eres", le dijeron, según ella ha contado en alguna ocasión.

Y se convenció, y ahora las militantes no solo le envían camisetas, sino que además se las ponen. Ahí empezó su metamorfosis, al menos por fuera, ya que la de dentro llevaba tiempo gestándose, dice ella, como consecuencia de la suma de muchos errores que ahora admite, desde las tablas de los escenarios, en sus mítines.

Su equipo asegura que esas camisetas forman parte de una imagen juvenil, las combina con vaqueros y zapatillas de la marca Converse. Un consejo, cuenta ella, de su amigo Juanma de Otivar, Granada, que le dijo que se bajara de los tacones porque todo el mundo sabía, ya que le duraban minutos, el tiempo de dejar de estar visible y ponerse las zapatillas. Una Susana Díaz desenfadada, lejos de los trajes que vestía como presidenta de la Junta y favorita del Ibex 35 para dirigir el PSOE. "Estoy 'molía' y afónica, ya ves, pero feliz", dice brevemente al teléfono cuando se le pregunta por la campaña. "Me siento más libre que nunca, más que cuando era presidenta de la Junta", agrega. Es viernes noche y acaba de volver de Huelva, una provincia donde los suyos creen que ganará. "En Jaén también vamos a ver espectáculo", dicen los suyos.

placeholder La secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz. (EFE)
La secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz. (EFE)

Díaz elige ropa "cómoda y versátil" para aguantar la gira, que además es 'low cost', deslizan, como su campaña. Les falta añadir: "y no como la de Juan Espadas". Ya lo dijo Susana Díaz: "Orgullosa de ser una más de un equipazo de gente que no tiene cargo ni son ministros". Así celebró ella los tres años de gobiernos socialistas en España con Pedro Sánchez, mientras que el alcalde de Sevilla, su principal rival, hablaba de "orgullo" por esta etapa.

La 'nueva Susana' marca la agenda

Susana Díaz llevaba ya meses reinventándose antes de empezar las primarias. Asegurando que había renacido políticamente y diciendo que había aprendido de sus errores. Para muchos fue sorprendente cómo se presentaba a sí misma en una entrevista publicada en este periódico. La 'nueva Susana' iba camino de copiar la campaña que hizo Pedro Sánchez en 2017, cuando le ganó las primarias por goleada.

Ella se presenta ahora como víctima del aparato, la candidata del pueblo, de las bases, la que Ferraz quiere echar a "empujones", la que no va a admitir que el PSOE andaluz sea "una sucursal" de Madrid, la que huye de los "pelotas" y solo quiere talento desinteresado alrededor. Incluso ha deslizado que el partido es machista por querer echarla aunque ganó las elecciones, lo que no han hecho con otros compañeros varones (como el propio Espadas o Guillermo Fernández Vara), obviando que está participando en unas primarias donde si la echa alguien son los militantes y que ella es una mujer que ha escalado muchas posiciones en el PSOE.

Este domingo, en el ecuador de la campaña, a siete días de que se abran las urnas y se sepa si gana Díaz, Espadas o el tercero en discordia, Luis Ángel Hierro, es la candidatura de la actual secretaria general del PSOE-A la que está marcando el discurso. No se sabe si para bien o para mal, cierto, pero es la que manda. Espadas prometió no entrar en una campaña cuerpo a cuerpo, no se sabe si cambiará algo en el debate a tres de este martes. Los suyos insisten en que seguirá adelante con una campaña propositiva, con encuentros sectoriales con sanitarios y docentes, y que lo que más oye en todos los mítines de la militancia es la petición de que "no nos peleemos más". "Aún hay agrupaciones rotas desde las primarias de 2017 o superamos esa división interna o podremos de verdad pensar en volver a ganar la Junta", señalan fuentes de esta candidatura.

Foto: La secretaria general del PSOE de Andalucía, Susana Díaz. (EFE)

Una campaña feliz

No es la primera vez que Susana Díaz entona el "soy feliz" para afrontar una campaña. Con ese mensaje encaró las últimas autonómicas y ganó, pero perdió el Gobierno. Díaz estaba tocada por la derrota frente a Sánchez, por la guerra alargada casi año y medio después de esas primarias, y su "tengo fuerzas, tengo ganas" no le valió para convencer a muchos socialistas, casi medio millón, que se quedaron en la abstención, de que fueran a las urnas. Ahora el relato es otro. Bien distinto. Su campaña es de emociones, "populista", dicen sus adversarios, y en ese terreno ella gana a Espadas.

Por más que el alcalde de Sevilla quiera, además, quitarse ese sambenito, su candidatura se identifica con Pedro Sánchez, y todo lo que perjudica a su gobierno, desde los indultos a los políticos catalanes presos a la subida de la luz, acaba deteriorando a Espadas. Otra cosa es, avisan los suyos, lo que opine la militancia. "En plena ofensiva de las derechas para desestabilizar al Gobierno de Sánchez hemos visto a Susana Díaz hacer más oposición a Pedro en dos semanas de la que ha hecho a Moreno Bonilla en dos años", señala un portavoz cercano al alcalde de Sevilla. Están convencidos de que la militancia lo penalizará.

"Susana Díaz tiene un pasado y los militantes la conocen, saben que ya está afilando el cuchillo"

"Susana Díaz tiene un pasado y los militantes la conocen, saben que ya está afilando el cuchillo, incluso ha trasladado a gente cercana que si pierde estas primarias como candidata volverá a optar en las de diciembre, como secretaria general", señala alguien del equipo rival. "Esa campaña 'Power Flower' no es tal, ha sido capaz de torpedear una de las principales banderas del partido, la conquista de la igualdad y eso los militantes, a los que insulta llamando pelotas o diciendo que está ahí por un carguito, no se lo van a perdonar", señalan desde las filas de Espadas.

Bailando a su son

Es otra de las claves de la campaña que está liderando Susana Díaz. Su principal adversario, Espadas, calla o de vez en cuando le da un toque ("Hay que saber irse"), pero no responde directamente a lo que desliza la líder socialista, lo que revuelve a quienes forman parte de su candidatura, apoyan su estrategia de no bajar al barro pero se envenenan de no poder decir lo que piensan. En el subsuelo hay rencor y mal rollo. La respuesta acaba en cadenas de WhatsApp o mensajes en redes sociales de algunos militantes o incluso dirigentes con los que ella insiste en presentarse como víctima de "ataques feroces". Un círculo vicioso del que sus adversarios no pueden salir mientras que Díaz subraya que no se mete con nadie.

"La suya es una campaña esquizoide, de doble personalidad. Muy del 'yoísmo'. Quiero emular a Pedro Sánchez, pero él tenía un relato, todo lo que ocurrió el 1 de octubre, la abstención a Rajoy y Susana no lo tiene", señalan sus opositores. "Nadie la cree", añaden. "Es una campaña histriónica, para su público, para que no se le mueva nadie, pero no está ganando adhesiones", lee otro de sus rivales. "Por mucho que diga que es positiva es una campaña dura, de barro, porque ella no sabe hacer otra cosa", agregan desde el equipo de Espadas.

Foto: Susana Díaz, ayer, en un acto con militantes en Córdoba. (EFE) Opinión

Los mensajes son mucho más simples en las filas de Díaz: "Nosotros marcamos el paso, imponemos el marco mental del debate, vamos ganando y en Ferraz están nerviosos". Ya saben, ante todo 'Positive Energy' o 'Good Vibes', como decía su camiseta del viernes, buenas vibraciones. "Nosotros nos dedicamos a marcar al gobierno de las derechas en Andalucía. Poco más", deslizan con tono beatífico. Queda una semana para saber qué opinan los más de 46.000 militantes andaluces llamados a las urnas. Ella asegura que ya aprendió que atornillar a esos miles de militantes es imposible. "Las presiones de Ferraz se volverán en su contra", señalan los afines a Díaz.

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