El Constitucional abre una puerta a Teresa Rodríguez y da otro vuelco en la izquierda
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UN REVÉS PARA PODEMOS

El Constitucional abre una puerta a Teresa Rodríguez y da otro vuelco en la izquierda

La admisión a trámite del recurso de amparo contra su expulsión, orquestada por Podemos e IU, pone contra las cuerdas el Parlamento y el pacto antitransfuguismo sellado en Madrid

placeholder Foto: La líder andaluza de Anticapitalistas, Teresa Rodríguez. (EFE)
La líder andaluza de Anticapitalistas, Teresa Rodríguez. (EFE)

Teresa Rodríguez va a relanzar a final de junio la marca Adelante Andalucía como un partido político andalucista de izquierdas con el que concurrirá a las próximas elecciones autonómicas. El anuncio ha coincidido con una resolución del Tribunal Constitucional que los diputados expulsados junto a Rodríguez el pasado octubre recibían este miércoles y que llegaba también a la Mesa del Parlamento de Andalucía. Una notificación que desató otro terremoto más en la izquierda andaluza.

La alambicada maniobra dirigida por Podemos e IU para hacer desaparecer a Rodríguez y sus afines, y ganar ese espacio político en Andalucía, está ahora en entredicho. El TC da alas a los de Adelante Andalucía y amenaza con un vuelco de la situación mientras se barrunta el adelanto de las elecciones autonómicas. “Justicia poética”, decían con una sonrisa los afines a Teresa Rodríguez, que, con todo, se muestran cautos. “El día en que Iglesias se corta la coleta, a nosotros nos abren otra puerta y puede ser importante”, señalaban en Adelante Andalucía.

Foto: La diputada no adscrita Teresa Rodríguez. (EFE)

La izquierda más allá del PSOE ahora mismo está en Andalucía como en el camarote de los hermanos Marx. Hay tres papeletas confirmadas, Unidas Podemos por Andalucía, Adelante Andalucía y Más País. Podría decirse que la única que tiene grupo parlamentario, pese a que no tiene ningún diputado en el Parlamento, es la primera. No es magia, sino fruto de lo ocurrido en los últimos meses. Ahora, todo vuelve a estar en el aire. El TC puede alterar el guion. Podemos puede quedarse arrinconado, Teresa Rodríguez volver a tomar el control del grupo de Adelante Andalucía y, además, ya nadie oculta que la sintonía entre los afines a la líder gaditana e Íñigo Errejón es total, mientras que ninguno de estos dos partidos tienen 'feeling' con Podemos, que solo se entiende ahora mismo con el PSOE. El bloque de la izquierda que aspira a plantar cara al Gobierno de PP y Cs con Vox es un auténtico rompecabezas.

Aviso del TC

La notificación del TC, que podría dar un vuelco a la situación en las próximas semanas, comunica que el alto tribunal admite a trámite el recurso de amparo elevado por estos diputados, aunque no se queda ahí. En una decisión, avanzada por ‘ElDiario’, señala que no hay doctrina para resolver sobre esta situación, por lo que entrará a fondo y reclama a la Presidencia del Parlamento las actas de los acuerdos alcanzados en la Mesa los días 18 y 25 de noviembre, cuando se formalizó esa expulsión, y abre una pieza separada para decidir si la suspende cautelarmente, lo que supondría que Teresa Rodríguez y los otros ocho diputados arrinconados como no adscritos podrían volver a integrarse en el grupo parlamentario de Adelante Andalucía, donde ahora mismo se han quedado solo seis diputados de Izquierda Unida, que ya han manifestado su intención de cambiarlo de nombre para que pase a ser Unidas Podemos por Andalucía. El reparto de fuerzas ahora mismo es 11 de Teresa Rodríguez por seis de IU-Unidas Podemos. Dos de los afines a Rodríguez sí siguen en el grupo.

Foto: La presidenta del grupo parlamentario de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez. (EFE)

El culebrón político es largo, complicado de explicar, pero cada vez se pone más interesante y tiene más recovecos. Mientras que en Izquierda Unida quitan cualquier importancia a la admisión a trámite del recurso de amparo y se muestran convencidos de que no cambiará nada, el resto del grupo del Parlamento que apoyó esta expulsión empieza a tener sus dudas. Qué decir de los servicios jurídicos de la Cámara, que desde el primer momento advirtieron en contra, pusieron reparos e incluso informaron de dudas jurídicas e inseguridad sobre la reforma del reglamento que consumó esa expulsión.

Un culebrón enredoso

Teresa Rodríguez anunció que no volvería a liderar Podemos en Andalucía y en febrero de 2020 se grabó un vídeo con Pablo Iglesias en el que ambos escenificaban un divorcio idílico y maduro, expresando su voluntad de seguir colaborando desde distintos espacios políticos. La diputada gaditana, que formó parte de la dirección de Podemos en sus orígenes, llevaba ya mucho tiempo en otra línea, con tirones constantes con Madrid, y no ocultaba que su proyecto era el de los comunes en Cataluña o Compromís en la Comunidad Valenciana, una fuerza autónoma desde Andalucía integrada en Podemos. Iglesias siempre se negó y llegó la ruptura.

Foto: Teresa Rodríguez. (IM)

Rodríguez, al día siguiente de formalizar su retirada de la primera línea de Podemos, ya dejó claro que su intención era lanzar como partido Adelante Andalucía, la marca electoral con la que habían concurrido en las andaluzas Podemos, IU y fuerzas como Primavera Andaluza o Izquierda Andalucista. Izquierda Unida marcó distancias, mucho más próxima a la cúpula de Iglesias. Hay que recordar que el líder de IU, el malagueño Alberto Garzón, forma parte del Gobierno como ministro de Consumo y está en perfecta sintonía con los morados. Rodríguez, en cambio, nunca ocultó que consideraba un error formar parte de ese Gobierno con el PSOE y defendía que era mejor apoyarlo desde fuera sin entrar en la coalición. Fue uno de los puntos que terminaron por dinamitar una relación que ya estaba muy deteriorada.

Ese día, tras el vídeo con Iglesias, Rodríguez compareció en rueda de prensa y se le preguntó reiteradamente si iba a dejar Podemos, a lo que ella anunció que deseaba conservar la doble militancia, liderando Adelante Andalucía. Desde ese momento hasta el verano de 2020, nada hizo sospechar cómo de mal iba a acabar la relación política.

Foto: Teresa Rodríguez. (EFE)

Empieza la guerra civil

En verano, ya el líder de IU en Andalucía, Toni Valero, comenzó a exhibir las enormes diferencias que tenían dentro del grupo parlamentario de Adelante Andalucía con los de Teresa Rodríguez, algunos anticapitalistas, otros simplemente militantes de Podemos, pero alejados de la línea del partido. La crisis más grave llegó por cuestiones económicas. Se repartían la asignación que recibían como grupo parlamentario y acusaron a Teresa Rodríguez, primero, de haber cambiado las contraseñas para apropiarse de las redes sociales de Adelante Andalucía y, después —esto fue mucho más grave—, de haber cambiado la cuenta bancaria donde se depositaba esa jugosa asignación, que alcanza los 1,7 millones de euros anuales.

Como en Andalucía la situación tenía difícil arreglo y nadie pensaba abandonar el grupo parlamentario, donde se vive mucho mejor que siendo diputado no adscrito, la solución se adoptó en Madrid. PSOE y Podemos activaron juntos y de la mano el pacto antitransfuguismo en el seno del Ministerio de Política Territorial. Fueron los de Podemos, en concreto el histórico comunista Enrique Santiago, de IU, quien lideró la operación con un mensaje a los socialistas claro: “Hay que arreglar lo del sur”. El PSOE andaluz ha tenido siempre una relación nefasta con Rodríguez, que proclamaba que un pacto con los socialistas “ni muerta” lo suscribiría. Ciudadanos, que veía lo que le venía encima en cuanto a la fuga de cargos, se sumó con entusiasmo. Tanto, que la dirección de Inés Arrimadas obligó en Andalucía a cambiar el sentido del voto y Cs pasó de la abstención en el caso de Teresa Rodríguez y de señalar que no era transfuguismo a liderar la medida. La presidenta del Parlamento andaluz, Marta Bosquet, es de Cs. El PP también se adhirió con interés.

Foto: Teresa Rodríguez. (EFE)

Solo partidos minoritarios como Más País, Compromís o Geroa Bai (Vox no estaba convocado) se opusieron a la nueva adenda del Pacto Antitransfuguismo que se firmó en noviembre y que estaba redactada 'ex profeso' para resolver la situación de Andalucía. Hay pasajes evidentes donde falta poner a Teresa Rodríguez como sujeto directamente. Tránsfuga no es ya, como hasta ahora, quien traicione a su partido y vote en contra de lo acordado para cambiar un Gobierno, aprobar una moción de censura o cambiar y alterar las mayorías. Ahora es culpable de transfuguismo quien discrepe del aparato del partido y bastará que la dirección señale que hay traición para poder expulsarlo. Sin más. Un aspecto tan subjetivo que los servicios jurídicos del Parlamento alertaron sobre este punto, aunque no se les escuchó. Tras expulsar a Teresa Rodríguez y otros ocho diputados, que recibieron después la comunicación de su baja de Podemos, en Andalucía pisaron el acelerador para cambiar el reglamento del Parlamento y adaptarlo a ese nuevo acuerdo antitransfuguismo. Ahora, el Constitucional puede no solo pronunciarse en contra de la expulsión de los díscolos, sino poner en solfa la adenda del pacto antitransfuguismo y el reglamento de la Cámara andaluza, que iba a ser punta de lanza para copiarlo, decían, en el resto de parlamentos del país.

Si el Constitucional señala que esa expulsión es inconstitucional, el Parlamento andaluz tendrá serios problemas. Izquierda Unida, que ya ha recuperado toda su asignación económica, porque también cambiaron el reglamento y la letra del pacto antitransfuguismo para garantizar que la expulsión de diputados no supondría menoscabo económico, asegura que esto quedará en nada y sonríe. En las filas de Teresa Rodríguez, recuerdan que el Constitucional no admite a trámite el 97% de los recursos de amparo. Esa pieza separada que puede decidir una suspensión cautelar de la expulsión podría de nuevo poner la izquierda andaluza patas arriba. Y puede ocurrir además en la antesala de unas elecciones andaluzas.

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