Atajate, 168 habitantes y ni un solo caso de covid: "Aquí no dejamos que entre el bicho"
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Atajate, 168 habitantes y ni un solo caso de covid: "Aquí no dejamos que entre el bicho"

El municipio, situado a 15 kilómetros de Ronda, es el de menos población de Málaga y uno de los más pequeños de Andalucía. Carece de modo permanente de médico y farmacia

Foto: Una imagen de Atajate (www.serraniaderonda.org).
Una imagen de Atajate (www.serraniaderonda.org).

Para desayunar, aguardiente seco. “Es la tradición del pueblo”, lo dice Auxiliadora Sánchez, la alcaldesa, y por un momento muchos pensarán que es mitad broma y mitad exageración. “No, ¡es verdad!”, zanja. Manda desde 2007. Es del PSOE y no le gusta hablar de política. “Lo mío es ayudar a los demás”. Bienvenidos a Atajate, uno de los municipios más pequeños de Andalucía, el de menor población de la provincia de Málaga (168 habitantes), territorio con covid 0 desde que empezó la pandemia.

De un municipio donde el coronavirus ha pasado de largo (Atajate) al que un cribado masivo (Cuevas del Becerro) detectó casi un 80% de contagios (los datos de PCR dieron como resultado que tenía la enfermedad el 10% de la población) distan solo 39 kilómetros. Realidades muy distintas en la misma zona que cabalga entre la Serranía de Ronda y el Valle del Genal.

Foto: Efectivos de Bomberos desinfectando las calles de Cuevas del Becerro. (CPB)

“Aquí no dejamos que entre el ‘bicho’”, asegura la alcaldesa, que tampoco lo quiere decir muy alto: “Al final nos va a llegar a todos, pero por ahora vamos bien y me da miedo hasta decirlo a ver si…”. La primera edil pide ayuda a la Junta de Andalucía. También a la Diputación de Málaga, a la que han solicitado la construcción de una residencia de ancianos que revitalice la obra en el pueblo. No sabe cuánto costará.

El Ayuntamiento de Atajate, con un presupuesto de 700.000 euros, ha recibido 99.858,41 euros del PFEA (antiguo PER) en 2020 de los fondos de Garantía de Rentas y Empleo Estable. Con esta cantidad se prevé generar 79 empleos y se abonarán un total de 1.365 jornales. “Los pueblos del interior debemos estar respaldados. La Costa puede vivir, pero nosotros no”, admite.

Días "largos y aburridillos"

El municipio, situado en una cornisa y que mira al atardecer, cuenta con tres restaurantes. Pili, de 37 años, regenta un mesón de comida tradicional. También tienen un hostal de seis habitaciones y cuatro casas rurales. El local es un negocio familiar que ya tiene 20 años de antigüedad y que llevaban adelante sus padres. Cuando estos se jubilaron se lo cedieron a ella y a su hermana.

Una imagen del pueblo (www.serraniaderonda.org).
Una imagen del pueblo (www.serraniaderonda.org).

“Hasta ahora hemos tenido mucha suerte, pero en el pueblo, al ser tan chiquitito, los días se te hacen muy largos y aburridillos. Lo estamos pasando solo regular. Este es un lugar de paso y ahora prácticamente no circulan coches por la carretera. La venta está muy limitada. Al menos no estamos padeciendo la enfermedad, pero sí sus consecuencias”, lamenta.

En un pueblo donde apenas se ven ni niños ni adolescentes, donde la mayoría supera los 60 años y los veinteañeros se suelen ir a Málaga a estudiar a la Universidad, las opciones se reducen. Carmen Sánchez, de 40 años, es la dueña del restaurante Audalazar, que es el nombre árabe de un antiguo poblado. En los meses duros de confinamiento salía a diario a la calle con su perro y en la calle no veía “ni a los gatos”.

"Ha habido días que hemos tenido mucha afluencia, como en el Puente de El Pilar. Era bestial la gente que vino al pueblo"

“Estamos poniendo cada uno de nuestra parte para que no haya contagios, la verdad. No sé si es coincidencia o suerte de que no haya brote. Supongo que aquí se está bien y eso que ha habido días que hemos tenido mucha afluencia, como en el Puente de El Pilar. Era bestial la gente que vino”. Algo de suerte sí que hay. Hay clientes del restaurante que no lo hacían tan bien. Algunos, enseguida que se ponía la bebida encima de la mesa, se quitaban la mascarilla y no se la volvían a poner hasta que se iban del local. En sitios donde solo podían estar 10 intentaban estar 13 y así en este plan.

José Vicente Pastora tiene 26 años y está al frente de la panadería del municipio junto a su madre, Lina Sánchez, de 61. “En el pueblo nos comportamos con mucho cuidado. Hay mucho respeto”. Lleva unos días contento porque a la alcaldesa le han encargado un buen surtido de roscones de Reyes. Entre las más afortunadas figuran las Hermanitas de los Pobres de Ronda. “Están muy necesitadas. Cada vez que las llamamos para decirles que les vamos a enviar cosas, nos dicen: ‘¡qué requetebien!’ y ‘¡ole tú!’”.

Juan Manuel Palacios.
Juan Manuel Palacios.

Juan Manuel Palacios está al frente desde agosto de 2018 del botiquín de Atajate, que pertenece a la farmacia de Jimera de Líbar, el pueblo más cercano, situado apenas a 6 kilómetros. Suele ir todos los días, de 9 a 11 horas, para suministrar medicamentos y productos de parafarmacia. Palacios es natural de Algeciras y estudió Farmacia en la Universidad de Sevilla. Su madre nació en Jimera.

“Es verdad que al tener muy poca población puede ser que haya menos riesgos de contagio, pero es engañoso. Hay una cierta afluencia externa y los restaurantes tienen una clientela de otros pueblos cercanos que han tenido casos positivos. En Atajate han sabido también mantener la distancia con los de fuera”, explica Palacios.

El médico Roberto Maciel.
El médico Roberto Maciel.

El médico del pueblo lo es desde mayo de 2019 y no va los lunes a Atajate. Vive en Ronda y se llama Roberto Maciel. Tiene 53 años y vive en la provincia de Málaga desde 2004. Es oriundo de Villa Dolores (Córdoba, Argentina). “En otros pueblos sí ha habido brotes importantes de covid. Ahora trabajamos más tranquilos y distendidos con lo que ya se sabe de la enfermedad”. Maciel trabaja en Atajate los miércoles (de 8 a 11 horas) y los jueves (de 12 a 15 horas). Los lunes hay médicos alternos. Los martes, sábados y domingos, si hay una urgencia, viene un facultativo de otro municipio.

Entre sus pacientes figuran mayores de 90 y 87 años con patologías respiratorias, hipertensión y diabetes. “Estoy esperanzado en que las vacunas puedan funcionar, que los contagios vayan desapareciendo e ir paso a paso”. Se trata de parar el ‘bicho’, que siga sin entrar... y que no pruebe el desayuno con aguardiente.

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