SE CREÓ HACE 35 AÑOS

Desde Granada y con proyección mundial: la última joya de la corona de la salud andaluza

Rastreadores, modelo de referencia en Latinoamérica y colaborador de Harvard: radiografía del entre instrumental de la Junta de Andalucía y que ahora tiene "más sentido que nunca"

Foto: Patio de la Escuela Andaluza de Salud Pública (Agustín Rivera).
Patio de la Escuela Andaluza de Salud Pública (Agustín Rivera).

¿La Harvard de la salud pública española? La frase puede ser exagerada, pero en la Escuela de Salud Pública Andaluza (EASP) hay dos cosas bien claras. Primero, su prestigio avalado por sus 35 años de experiencia. Es una referencia en Latinoamérica. Segundo, que no se le ha sacado todo el rendimiento que se podría haber dado a su caudal científico, de formación y consultoría internacional. Se trata de la última joya de la corona de la salud pública andaluza.

“Deberíamos llamarnos International School. En cierta manera somos una escuela de negocio porque enseñamos a gestionar”, admite Blanca Fernández-Capel, de 73 años, directora gerente desde marzo de 2019. Cuando el PP aterrizó en la Consejería de Salud y Familias, no sabía que hacer con esta escuela ubicada en un rincón privilegiado del campus de Cartuja de la Universidad de Granada. Desde su creación más de 200.000 profesionales han trabajado en alguna de sus actividades.

¿Otro ‘chiringuito’ heredado tras 37 años de Gobierno del PSOE? La Junta de Andalucía se planteó transformarlo en el Instituto Andaluz de Salud. Hubo rebelión interna. Ahora mismo la situación está en ‘stand-by’ y la consejería tampoco tiene muy claro qué hacer con el ente que es el único centro colaborador en Andalucía de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Fue la primera escuela de salud pública regional creada en España.

El Confidencial ha charlado esta semana con profesores y directivos del centro. Se trataba de radiografiar esta escuela en la que el año pasado se formaron 26.000 personas (6.000 fueron estudiantes extranjeros, futuros directivos de salud de sus países), que organiza un master de oncología molecular en colaboración con la Universidad de Harvard, el Instituto de Salud Carlos III y el MD Anderson Cancer Center Madrid centro de referencia en el estudio del cáncer. También organiza un máster europeo con ocho países y ha trabajado en 2.700 proyectos de consultoría.

Blanca Fernández-Capel, gerente de la EASP (Agustín Rivera).
Blanca Fernández-Capel, gerente de la EASP (Agustín Rivera).

"Los andaluces padecemos el estereotipo de la charanga y pandereta; tenemos la alegría de vivir, pero aquí se trabaja mucho más que en otros sitios. Y no estamos circunscritos a Granada, ni a Andalucía”, subraya Fernández-Capel, exdiputada del PP en el Congreso de los Diputados y profesora titular de la Universidad de Granada en las Facultades de Medicina y Bellas Artes. Es doctora en Medicina y Cirugía, especialista en Puericultura y en Genética Médica.

"La escuela tiene una gran potencia y un magnífico profesorado, pero cada uno va a su ritmo. Es verdad que el personal está bastante envejecido. La primera vieja soy yo, pero soy más joven que el candidato a presidente de los Estados Unidos —se ríe—. Llevo 52 años trabajando. Hay que activar el relevo generacional. Hasta ahora la escuela se ha cerrado hacia dentro", dice Fernández-Capel, que mantiene como una línea de trabajo el perfeccionamiento "constante" de los directivos sanitarios. No le gusta el término antiguos alumnos, sino el de alumnos. “Yo quiero convertirla en un centro de excelencia”.

El legado de Catalá

¿Cuál ha sido el balance de la escuela desde que su fundación en mayo de 1985? Su primer director, Patxi Catalá, que la capitaneó desde su creación hasta su fallecimiento en 2003, logró una dirección férrea y valoró la importancia de situar la escuela en Granada (la relevancia histórica de su Facultad de Medicina contribuyó a ello). Catalá, que sabía manejar y controlar las presiones políticas de los consejeros de Salud de turno, fue quien empezó a impulsar la cooperación internacional con Latinoamérica. Tras su dirección, la escuela ha contabilizado nueve directores en 18 años. Ese continuo vaivén en el timón ha imposibilitado la consolidación de un modelo definido de la EASP y que tenga un proyecto claro de futuro.

Dos participantes en unas jornadas celebradas el martes en la EASP (Agustín Rivera).
Dos participantes en unas jornadas celebradas el martes en la EASP (Agustín Rivera).

Habla Joan Carles March, el antepenúltimo director, y médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Durante su gestión entre 2015 y 2017 aumentó el prestigio nacional e internacional de la escuela y se creó el Registro del Cáncer y la Escuela de Pacientes.

“Se carece de una estrategia. La escuela ahora se limita a un seguimiento y seguidismo de lo que se plantea desde la Consejería de Salud. La escuela tiene un conjunto de profesionales muy diverso y amplio y no se tiene claro hacia dónde vamos”, cuenta March, que acaba de firmar una segunda carta al director de la revista ‘The Lancet’ para exigir una auditoría de la gestión del covid en España.

"Muchos profesores se van a jubilar en los próximos 10 años, se ha parado el cambio generacional. No hay dinero para 'fichajes'", lamenta un ex director

El exdirector resalta que la salud pública debe tener cada vez más un papel preponderante. “A algunos que hemos aportado se nos aparta. Una organización tiene que aprovechar todos sus recursos. Entre los principales problemas que tenemos es que muchos profesores se van a jubilar en los próximos 10 años, se ha parado el cambio generacional y no hay dinero para 'fichajes'”.

Como en cualquier institución pública, y mucho más en tiempos del coronavirus, la reducción de la ayuda económica de la Junta de Andalucía tampoco favorece nuevos caminos. Esta falta de mino con la escuela no ha llegado con este nuevo Gobierno andaluz de PP y Cs, sino que se remonta a la época en la que María Jesús Montero, actual ministra de Hacienda, lideraba la Consejería de Salud (luego también fue titular de Hacienda con Susana Díaz).

José Rodríguez, responsable de TIC de la EASP (Agustín Rivera).
José Rodríguez, responsable de TIC de la EASP (Agustín Rivera).

Montero mantuvo un tira y afloja con los dirigentes de la escuela que no permitieron afianzar su estructura económica. La EASP pertenece como ente instrumental de la Junta de Andalucía a la Consejería de Hacienda. Toda la actividad se planifica a través de un contrato-programa con Salud y Familias que se va renovando.

El presupuesto actual de la escuela se sitúa en 12 millones de euros (7,5 millones lo aporta Hacienda vía transferencia de financiación) y el resto procede de la actividad internacional con los cursos destinados a estudiantes de otros países, personal sanitario andaluz y nacional, pasantía, sociedades científicas o Farmaindustria.

La plantilla actual es de 175 personas y no son ni funcionarios ni laborales de la Junta de Andalucía, sino personal laboral público con su propio convenio. Cuenta con contratos de investigación que no forman parte de la plantilla estructural, sino más bien están asociados a proyectos, muchos de ellos vinculados ya al teletrabajo. “Hemos implantado una estructura sólida de métodos virtuales, pero teniendo en cuenta la racionalización de los horarios”, manifiesta José Rodríguez, responsable de sistemas de información y TIC de la escuela.

"En la pandemia se ha puesto en valor la importancia de la salud pública. Ahora tiene más sentido que nunca"

La intención de la escuela es lograr un modelo de financiación que le aporte más independencia económica de la consejería y más ingresos propios vía la captación de recursos privados. “En la pandemia se ha puesto en valor la importancia de la salud pública. Ahora tiene más sentido que nunca. La digitalización y las posibilidades que nos aporta la virtualización son muy buenas”, indica Carmen Pérez Romero, directora de gestión y proyectos de la EASP y presidenta de la Asociación de Economía de la Salud.

Esta experta en gestión sanitaria y en epidemiología, y coordinadora del Observatorio de Prácticas Innovadoras en el Manejo de Enfermedades Crónicas Complejas de la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, admite que cada Gobierno y dentro del mismo partido (también cuando el PSOE-A dirigía Andalucía), ha marcado su propio enfoque de las políticas sanitarias. “Hemos tenido que adaptarnos a cada cambio. La propia estructura de la consejería se ha modificado muchas veces”.

Es cierto que con la crisis sanitaria del covid-19 la escuela ha conseguido situarse en una posición importante como referente nacional en salud pública, sobre todo con la presencia de tres destacados miembros de la escuela (Juan José Pérez, Alberto Fernández y José Martínez Olmos, ex portavoz del PSOE en la Comisión de Sanidad del Senado y que durante seis años fue secretario general de Sanidad en el Gobierno Zapatero) en el grupo del comité de expertos de la Junta de Andalucía en la lucha contra el coronavirus.

Isabel Ruiz, epidemióloga de la escuela (Agustín Rivera).
Isabel Ruiz, epidemióloga de la escuela (Agustín Rivera).

Otra de las líneas de trabajo de más interés es la formación de rastreadores. Isabel Ruiz tiene 65 años y es profesora en la EASP desde 2000. Es una de las docentes de más prestigio de la escuela. En un descanso entre clase y clase, atiende a este diario, con distancia de seguridad y mascarilla, en la cafetería del centro, situada en la planta alta del edificio inaugurado en 1991 por el presidente andaluz Manuel Chaves.

El curso consta de cuatro módulos, y se prolonga dos semanas (nueve horas). Es ‘online’ y en Andalucía ya va por cuarta edición. El modelo de enseñanza ya se ha exportado a Cantabria y Murcia. Se está con conversaciones con Melilla. También han organizado uno para Bidapharma, el distribuidor de la mitad de las farmacias de España. “Mientras no haya una pandemia, la salud pública es la hermana menor de la Medicina. Ahora se está viendo la importancia de que exista una formación. La salud pública también es promoción de la salud y de una vida saludable”, indica Ruiz.

Alberto Fernández, profesor de los cursos de rastreadores, confiesa: “Está claro que la pandemia no está controlada en España. Estamos en situación de que se descontrole y de que los esfuerzos de rastreo ya no sean efectivos”. Alberto Aguilera, natural de Loja (Granada), tiene 29 años, es licenciado en Medicina por la Universidad de Málaga y es médico en residencia especialista en preventiva en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Es tutor del curso que imparte la EASP. Buscaban personal con experiencia en trabajo de campo. El año pasado la tuvo con la crisis de la listerioris.

Cecilia Escudero y Elena Gonzalo, profesoras de la EASP (Agustín Rivera).
Cecilia Escudero y Elena Gonzalo, profesoras de la EASP (Agustín Rivera).

“Tenemos un problema con la desigualdad que arrastra la pandemia. No es lo mismo la capacidad de confinamiento en un piso de 25 metros cuadrados donde viven cinco personas que en una casa grande”, narra este epidemiólogo, que remata: “Lo difícil es convencer a personas que se tienen que recluir aunque no hayan dado positivo y hacer pedagogía”.

Residencias de mayores

Elena Gonzalo es experta en materia de gestión de enfermería de práctica avanzada y de cooperación internacional. Empezó a trabajar en la escuela en 1992. Procedía de Madrid y vino con un contrato de dos años. Al final se quedó en la ciudad nazarí. Junto a la chilena Cecilia Escudero, que cursó el master de salud pública hace 23 años, explican su trabajo de coordinación con las residencias de mayores y el proyecto que han ayudado a transformar: el llamado #covirsociosanitario.

En esta comunidad virtual de aprendizaje de residencias de mayores ya cuentan con 12.000 usuarios. Mantienen sinergias con Médicos sin Fronteras. “Es crucial nuestra labor de consultoría, más desconocida”, aporta Escudero. “Desde Andalucía enseñamos cosas al mundo”. La joya de la corona aún resiste.

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