La vida sin discotecas: "Lo único que ha servido es la policía en la calle"
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LA AGONÍA ANTES DEL CERROJAZO

La vida sin discotecas: "Lo único que ha servido es la policía en la calle"

En la costa, el cierre se adelantó a la prohibición y las zonas habituales de ocio llevan días desiertas. Los jóvenes se buscan alternativas y la gran batalla es contra el botellón

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Último día de ocio nocturno antes del cerrojazo. (Foto: I. M.)

Medianoche del sábado, penúltimo día antes del cerrojazo al ocio nocturno. Está a punto de empezar el agosto más raro, ahora sin discotecas abiertas. Por el paseo marítimo de una localidad costera de España bromean jóvenes en pequeños grupos con vasos de plástico. Hay grupos aislados en la playa pese a un desapacible viento. La zona de pubs y bares está tranquila, aunque las terrazas están llenas pese al covid. El área donde se ubicaban las discotecas y locales habituales de ocio nocturno directamente está desierta. Los cinco establecimientos que ocupan una acera, que hace un año en esta fecha hubiera sido un hervidero de jóvenes, están totalmente vacíos. Ninguno de esos locales está abierto. Los empresarios se han adelantado a las prohibiciones. No les rentaba acatar las restricciones impuestas las semanas previas.

Quienes pronosticaron que este fin de semana iba ser una despedida a lo grande en las discotecas fallaron en el pronóstico. Al menos en Rota (Cádiz), un pueblo de 29.000 habitantes que triplica su población en verano, la marcha nocturna habitual de cada temporada alta desapareció hace tiempo. El único local con licencia de discoteca cerró el 1 de agosto tras una inspección conjunta de Policía Local y Nacional con la inspección de Trabajo motivada por una pelea en la calle.

placeholder Rota se despide de sus noches de verano. (I. M.)
Rota se despide de sus noches de verano. (I. M.)

El propietario optó por echar el cierre al asegurar que no podía hacer frente a las exigencias de la normativa aprobada por la Junta de Andalucía el pasado 29 de julio. Las restricciones obligaban a las discotecas a tener un registro de asistentes, todos sentados, con 12 personas por mesa. Obligaciones iguales que las de bares y restaurantes. Ya en ese momento, la discoteca, admiten los empresarios, desapareció de la comunidad autónoma. Se agudizó una agonía que arrancó con el estado de alarma. ¿Quién acude a un local como este para sentarse a una mesa, con la pista de baile clausurada y sin poder alternar ni siquiera en la barra?

Guerra en los tribunales

El cierre anunciado el pasado viernes por el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha puesto en pie de guerra un sector que augura pérdidas millonarias, de hasta 8.000 millones de euros más una pérdida de empleo de hasta 240.000 puestos de trabajo si cierra el 60% de locales, que ya amenaza con ir a los tribunales. Sin embargo, en Andalucía, desde el primer momento se notó cierto respiro con el cierre absoluto. Algunos portavoces de la patronal de este sector de la hostelería aseguraron que era lo mejor porque así estaban en disposición de exigir un rescate económico y ayudas al sector. Había resignación a que el subsidio tras un año negro era la única salida.

Foto: El ministro de Sanidad, Salvador Illa. (EFE)

Durante el último fin de semana, crecía también la incertidumbre. Son las comunidades las que deben publicar en sus boletines oficiales la letra pequeña de las restricciones pactadas con el Gobierno. Han sido dos días de trabajo interno frenético, confiesan desde la Administración. Lo único que dijo la Junta de Andalucía con claridad es que las restricciones iban a entrar en vigor el lunes a las 0:00. La normativa se publicó al filo de las ocho de la tarde.

Copas sin música

En muchos pubs y bares de copas, sin música y sometidos a las mismas restricciones que un local de restauración en cuanto a aforo, distancia entre mesas o número de personas por grupo, hay inquietud. No saben exactamente cómo les van a afectar las nuevas prohibiciones. Acuden a su ayuntamiento, pero desde este tampoco tienen certezas y esperan a tener negro sobre blanco la nueva normativa de la comunidad autónoma, pactada por todos los consejeros de Sanidad por unanimidad para todo el territorio nacional pero que tendrán que gestionar los gobiernos autonómicos. El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) habla de “establecimientos de ocio y esparcimiento con acceso prohibido a personas menores de 16 años” así como “establecimientos de ocio y esparcimiento cuyo acceso estará permitido solo a personas menores de 18 años que tengan 14 cumplidos”. Los bares que pongan copas sin música podrán seguir abiertos pero, eso sí, cierran a la una de la madrugada, mientras que ahora mismo podían permanecer abiertos hasta las tres.

placeholder En Rota, pese a la afluencia de veraneantes, los datos no son malos. (I. M.)
En Rota, pese a la afluencia de veraneantes, los datos no son malos. (I. M.)

En Rota, pese a la afluencia de veraneantes, los datos no son malos. Hasta el momento, no se ha registrado ningún brote y llevan, con datos del 13 de agosto, dos semanas sin ninguna PCR positiva en el municipio. Cuando se pregunta sobre qué ha funcionado mejor que en otros lugares de costa, donde sí se han acumulado los casos positivos y donde el ocio nocturno ha sido una fuente de problemas, por delante va la inquietud de que esto puede cambiar en cualquier momento. “Los datos son buenos hasta ahora, nunca se sabe, hay que tener prudencia”, señala el primer teniente de alcalde, Daniel Manrique (PSOE). El único secreto, admite el responsable municipal y coincide el jefe de la Policía Local, es mucha presencia policial en las calles, inspecciones, multas y mano dura contra el botellón o las irregularidades en los bares y locales de ocio. “Negociamos con los empresarios, les dimos facilidades para que pudieran ocupar la vía pública, se les ha permitido poner mesas en la calle, se han cortado algunas vías al tráfico y se les exime de pagar la tasa de ocupación. Eso sí, a cambio advertimos de que íbamos a ser inflexibles en el cumplimiento de las normas”, asegura el responsable municipal. La preocupación principal, reconocen, era evitar espacios cerrados y que se optara por las terrazas al aire libre.

Policía sin vacaciones

Abordar durante la pandemia el control del ocio y las playas en una localidad que triplica sus habitantes los meses de verano es “sin duda” el mayor desafío al que se ha enfrentado el ayuntamiento roteño, admite Manrique. Antes de que se iniciara la temporada, se pactó con la Policía Local turnos especiales que no han tenido que ser forzosos. “El 90% de la plantilla renunció de forma voluntaria a sus vacaciones”, destaca Manuel Muñoz, jefe de la Policía Local en el municipio. Son 60 agentes locales que suman fuerzas a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, Policía Nacional y Guardia Civil.

La Policía Local registró 1.500 multas, la mayoría por no llevar mascarilla, durante los primeros días del verano

Desde el primer momento, se optó por tener mano dura con las sanciones. La Policía Local registró 1.500 multas, la mayoría por no llevar mascarilla, durante los primeros días del verano y cuando se endurecieron las medidas para luchar contra la propagación de la pandemia. Son más de 10.300 en toda Andalucía. Se patrulla en las playas de día y de noche. La Policía Local ha intensificado el combate contra el botellón, que en Andalucía está prohibido por ley desde 2006, hace 14 años. Agentes de paisano junto a los de uniforme pasean por las zonas habituales de los jóvenes y disuelven las concentraciones. Se piden DNI, se llama a los tutores si son menores de edad, se interroga sobre dónde se ha comprado la bebida —está prohibido vender alcohol a partir de las 22:00— y se aplican las multas previstas en la ley, que incrementan su cuantía conforme haya reiteración. La Policía Local asegura que así se ha logrado controlar el alcohol en las calles.

La playa, moda por obligación

¿Y en las playas? Es la gran alternativa para los jóvenes. El ayuntamiento roteño aprobó un plan de contingencia que impide permanecer en la playa de noche a quienes no estuvieran instalados antes de las 19:00. Es difícil de controlar, admiten, pero lo intentan cada día. “A partir de esa hora, no se puede poner una sombrilla más, los grupos no pueden exceder las 15 personas ni las tres sombrillas unidas”, señala. La Policía Local también tiene que añadir el control de unos 16 kilómetros de playa, de noche y día. “Solo la presencia policial disuade del incumplimiento de las normas, es lo más efectivo”, admiten los responsables municipales.

A los chiringuitos que tenían permiso para celebrar de noche “actuaciones musicales de pequeño formato” se les ha revocado, por incumplirse las condiciones y celebrar conciertos que impedían cumplir con las normas sobre la concentración de personas. Ahora, de noche, asombra ver a los jóvenes ordenadamente sentados a las mesas. “O es así o nos multan y nos cierran”, dicen tras una de las barras.

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Ni chiringuitos de playa ni pubs o discotecas. (I. M.)

Desde la Asociación de Empresarios, Comerciantes e Industriales de Rota (Aeciro), Juan Alberto Izquierdo alerta sobre la situación en que quedan los bares dedicados a la copas y al ocio. Más allá del cierre de discotecas y del varapalo económico para estos empresarios, Izquierdo se pregunta "cómo van a sobrevivir los bares a los que obliguen a cerrar a la una de la mañana cuando los horarios y las costumbres en la costa y durante las vacaciones difieren de estos horarios". Reclama flexibilidad, que se adapten las medidas a cada zona, que no se extiendan las prohibiciones por igual en toda España y que se tengan en cuenta las características de cada municipio y también los datos de la evolución de la pandemia. Nada de esto ha ocurrido en la adaptación de las restricciones.

Los jóvenes tienen claro que van a seguir divirtiéndose. “Ya nos buscaremos la vida”, dicen al unísono desde una de esas pandillas que escuchan música de noche con un altavoz en la playa mientras comen pizza y esconden bolsas en las que se adivinan cervezas. Las mascarillas están en las manos o en las barbillas. Pero no todo el mundo habla mal de los jóvenes. Quienes ya han cumplido los 40 disfrutaron del ocio sin restricciones, conocieron ese muelle ahora desierto con cientos de jóvenes haciendo botellón y tuvieron discotecas abiertas hasta el amanecer, y admiten que el ocio para la nueva generación es muchísimo más complicado.

El propietario de La Calabaza Mecánica, ya un clásico entre los bares de Rota, Daniel Salas, rompe una lanza "como pureta" en defensa de la juventud, de los 'millennials', de ese colectivo criminalizado en muchas ocasiones, considera, injustamente. Admite que con las nuevas restricciones, la clientela de su local ha bajado de forma importante en su media de edad y cuenta cómo los chavales de 18 años se muestran más ordenados, responsables y cumplidores que la media. Ha sido, admite, todo un descubrimiento por lo concienciados que están y cómo se comportan. “Me han sorprendido muy gratamente. Son educados como no he visto otra generación y encima saben beber, me preguntan por la música y me hablan de usted. Estoy encantado con ellos”.

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