VISITA HISTÓRICA EN SEVILLA

Las Tres Mil Viviendas recibe a los Reyes: "Menos caridad y más trabajo"

Felipe y Letizia visitan por primera vez el Polígono Sur de Sevilla, el barrio más pobre de España, con las calles más vacías y más limpias que de costumbre y gritos reivindicativos

Foto: Los Reyes, durante su visita a Sevilla. (EFE)
Los Reyes, durante su visita a Sevilla. (EFE)

Un grupito con banderas republicanas van caminando por el barrio del Polígono Sur de Sevilla, que desde años aparece encabezando el listado de los más pobres de España. Quieren llegar al centro cívico El Esqueleto, donde los Reyes protagonizarán la primera parada en una visita histórica a una de las zonas más deprimidas del país. No los dejan llegar, aunque entre ellos hay diputados de Adelante Andalucía del Parlamento andaluz. Más o menos, se adivina ya por dónde irá la visita.

No son ni las once de la mañana pero el sol ajusticia como si fuera ya mediodía. Se esperan temperaturas altísimas en el valle del Guadalquivir. Un hombre con una bandera de España y gritos de "viva al Rey", que coordina con una radio a toda potencia donde suena el himno nacional, se mezcla con un grupo de vecinos que portan carteles denostando el ingreso mínimo vital. El fan de los Reyes ha venido desde Granada y cuenta que fue el mismo a quien detuvieron el pasado enero a las puertas de Ferraz. Las vecinas lo miran con indiferencia y mascullan: "Aquí no estamos para tonterías". Sus gritos son de guerra y logran que suenen por encima de los 'viva España': "Más trabajo y menos caridad" o "nosotros también somos Sevilla".

Las Tres Mil Viviendas recibe a los Reyes: "Menos caridad y más trabajo"

Los pocos vecinos congregados reclaman la atención de los visitantes gritando a toda voz el nombre de los Reyes. Los "Felipe" y "Letizia" suenan a voz en grito. El presidente de la Junta, Juanma Moreno; la presidenta del Parlamento, Marta Bosquet; la ministra de Hacienda, María Jesús Montero; el alcalde de Sevilla, Juan Espadas; la delegada del Gobierno, Sandra García, y la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, forman la comitiva de autoridades, a quienes guía el comisionado del Polígono Sur, Jaime Bretón.

Dentro del centro cívico, tres asociaciones van a exponer a los Reyes los problemas de una de las zonas más deprimidas del país, un gueto donde cientos de millones de inversión pública no han logrado erradicar la droga, la pobreza o el paro. Los invitados llevan la lección aprendida. La Casa Real solicitó un dossier del barrio e, incluso, saludan a algunos de los asistentes menos conocidos por su nombre y apellido. La Reina, dicen los asistentes, había estudiado más que el Rey. Ambos preguntaron continuamente.

Dentro, tres asociaciones contarán a don Felipe, vestido con una guayabera azul, y a doña Letizia, vestido veraniego y cuñas de esparto, cómo es su trabajo. La fundación Alalá, Entre Amigos y Atenea llevarán la voz cantante. Cáritas, Cruz Roja y el Consejo de Cofradías de Sevilla acompañarán las explicaciones. Después, los Reyes se dirigen a la Fundación Don Bosco, junto a la parroquia de Jesús Obrero. El camino será en coche. El contacto con la gente no es en ningún momento espontáneo.

Apoyo a los voluntarios

La visita va a servir sobre todo para dar un espaldarazo al tejido organizativo, para reconocer la labor de voluntarios que llevan años y años dejándose la piel, aseguran quienes han entrado entre las bambalinas de la agenda real. La voluntaria de Entre Amigos llega a emocionarse al contar los años que llevan trabajando por el barrio. Desde el comisionado del Polígono Sur, Jaime Bretón, tuvo oportunidad de explicar cómo trabaja la comisión de emergencia que se puso en marcha con la pandemia, donde las administraciones y las asociaciones privadas trabajan para la garantía alimentaria, para que las familias más vulnerables puedan comer al menos una vez al día. Hablan también de educación, preocupa y mucho la brecha digital. De las condiciones sociosanitarias en el barrio más pobre de España y de los problemas, aún más graves con covid-19, de inserción laboral.

Tras otra barrera de seguridad, a mucha distancia del corto trecho que sus majestades recorrerán a pie, hay otro grupo de vecinos esperando. Las calles están muy vacías y la expectación es mínima. No se sabe si la Policía ha disuadido a los vecinos de salir a recibir a la comitiva o si es que lo que existe de verdad es una real indiferencia. Es una pena que los Reyes se hayan perdido las historias de Rosario Núñez o de Paqui Serrano. Ellas son veteranas en el Polígono Sur. La primera llegó con su madre cuando estrenaron las viviendas de protección oficial y vive en Los Bloques, una de las zonas donde se trafica con droga. Vinieron desplazadas desde el barrio de San Julián y presume de barrio pese a todo. La segunda llegó con 33 años y ya tiene 75. "Esta era la mejor barriada de Sevilla, pero se echó a perder", asegura Rosario.

Para contarle a los Reyes lo que quieren, solo necesitaría de un minuto. Quieren que se acabe con el cultivo de marihuana, el nuevo gran negocio de las Tres Mil, a lo que se dedican decenas de pisos okupados en estado de infravivienda. Los clanes de la droga están ocupando cada vez más bloques vacíos que se dedican en su integridad a la 'maría'. El olor es insoportable, dicen las vecinas, pero lo peor son los cortes continuos de luz. Este mismo domingo, aseguran, se fue a las cinco de la tarde, volvió las ocho pero se fue de nuevo hasta las cinco de la madrugada. Es lo normal cada día. Cortes continuos y neveras estropeadas. "Así no podemos vivir". Endesa pide a los vecinos que denuncien, el año pasado aseguran que se cambiaron algunos transformadores pero no ha servido de nada, porque la red no resiste la potencia eléctrica que necesitan los cultivos. Si dieran más potencia, se engancharían más y cultivarían más kilos.

Más limpio que nunca

"Aquí llevan una semana limpiando, mire usted, y no he visto más policías aquí en mi vida, pero después cuando hay una fiesta a las cuatro de la mañana y llamamos para que vengan, dicen que no hay operativos disponibles", afirma una joven madre con su carro. Aprieta el paso. No tiene ningún interés, dice, en ver a los Reyes. Los trabajadores del centro de salud sí salen a saludar a la comitiva. Lo hacen de lejos, porque nadie cruza para acercarse a ellos. Todo está estrictamente controlado.

El calor aprieta. Al poco, los Reyes estarán almorzando de forma privada en el Alcázar. Allí se reunirán con un grupo de empresarios elegidos por la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA). Por la tarde, viajarán a Córdoba.

"¿Histórica? ¿Qué quiere decir eso? Mire, yo no sé para qué ha venido aquí este gachó, pero yo no quiero ni verlo", dice un vecino que pasea un perro mientras fuma y bebe un botellín de cerveza. Otro vecino le sigue las bromas y vocifera de lejos que tenga cuidado porque se lo van a "llevar preso". A Paqui le molesta que las cámaras solo saquen, como ella los llama, a "la chusma" del barrio. Ella tiene tres hijos, los tres han estudiado pero están en paro, explica, porque estaban en el sector de la hostelería. ¿Qué le diría si se acerca el Rey? "Solo pido trabajo para mis hijos y que arreglen lo de la luz. Y le ofrecería mi casa que hace mucho calor y allí les pongo yo fresquito", dice la vecina. Ella no lo sabe, pero a Felipe sí que le han contado lo de la marihuana y los graves problemas por los cortes de luz y le han pedido incluso que medie para que se endurezca el Código Penal para quien cultive esta droga. Los Reyes se limitaron a escuchar con atención antes de seguir con la agenda.

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