Orgullo LGTBI en Andalucía

"Antes de todo este follón de las banderas ni mi mujer sabía lo que era el orgullo gay"

Los vecinos del municipio malagueño de Villanueva de Algaidas se vuelcan a favor del colectivo LGTBI con una marea de banderas arcoíris en balcones y comercios

Foto: Isabel Campaña y Dolores Granados, vecinas de la calle Mirlo, este viernes en Villanueva de Algaidas, delante de la casa de Dolores. (Agustín Rivera)
Isabel Campaña y Dolores Granados, vecinas de la calle Mirlo, este viernes en Villanueva de Algaidas, delante de la casa de Dolores. (Agustín Rivera)

"Eso es una cosa muy lógica. Aquí en España se autorizó de que los gais fueran matrimonio", dice Manuel Rama sentado a las seis de la tarde en el muro. Hace una 'fresquita' de más de 30 grados. Se ríe cuando le preguntan la edad. "Tengo 74 años", aclara. La perra Kira, de 3 años, está tranquila y tumbada. Su dueño está en silencio. No quiere opinar.

En la entrada de Villanueva de Algaidas, municipio de 4.200 habitantes, a 60 kilómetros de Málaga capital, el hogar de la Fundación Miguel Berrocal, y conocido por ser un pueblo "muy chico donde todos se llevan bien", otro Manuel, que no quiere decir su apellido, tiene 64 años y que antes trabajaba en una cooperativa de aceite, explica su modo de ver lo que ha pasado. "Esto de la bandera está muy bien, pero lo que hay que solucionar es el paro y la economía sumergida. Antes de todo este follón de las banderas ni mi mujer sabía lo que era eso del orgullo gay. Lo que tenemos claro es que los homosexuales no nos estorban, que cada uno haga lo que quiera".

Era el tercer año que en la fachada del Ayuntamiento se colocaba la bandera arcoíris. Nunca había pasado nada. No existía ningún problema hasta que se produjo una denuncia ante la Guardia Civil. La autoridad le dijo al alcalde —José Antonio Cívico, del PSOE— que la debía quitar. Cívico elevó consultas y le dijeron que había una decisión del Tribunal Supremo y que su obligación era retirarla.

Manuel Rama, junto a un amigo, en la entrada de Villanueva de Algaidas. (Agustín Rivera)
Manuel Rama, junto a un amigo, en la entrada de Villanueva de Algaidas. (Agustín Rivera)

Lo que no podía esperar es la reacción del pueblo. Domicilios y comercios se llenaron de banderas arcoíris. "No hay mal que por bien no venga. A consecuencia del tema de la bandera lo único que han conseguido es quedar tirados como una colilla", dice Manuel Rama. "Si no quieres la bandera, pues no la mires. Si quieres contacto con un tío siendo hombre, pues lo tienes, no pasa nada", dice otro amigo.

"No debemos discriminarlos"

Dolores Granados, de 57 años, vive en la calle Mirlo. Exhibe dos banderas arcoíris en las dos ventanas de su domicilio, una de las que más emblemas tiene de todo el pueblo. "Yo estoy a favor porque todos tenemos hijos o nietos y no sabemos el día de mañana lo que puede pasar y lo que está escrito, escrito está. Son personas como cualquiera somos y no debemos abandonar a nadie ni discriminarlos".

Lourdes pasa por la calle, muy apresurada, y no quiere detenerse a hablar. "Yo no, que tengo los pelos muy mal". Isabel Campaña, de 62 años, no entiende cómo puede molestar una bandera. "Hay que respetar a todo el mundo", dice Isabel que ofrece, al igual que Dolores, el nombre de un personaje decisivo en este "lío" que se ha montado en Villanueva de Algaidas.

Antonio Carlos Alcántara regenta un 'sex shop'. Se llevó el miércoles a Villanueva de Algaidas 350 banderas que tenía almacenadas

Se llama Antonio Carlos Alcántara reside en Torremolinos y todos los miércoles vuelve a su pueblo natal para comer en casa de su madre. ¿Por qué el miércoles? Porque es el día que descansa su hermana. En el municipio costasoleño regenta un 'sex shop' donde tenía almacenadas 350 banderas arcoíris. A través de la web municipal animó a sus vecinos que se pusieran en contacto con él. El pasado miércoles, de 18.00 horas a medianoche, entregó todas. Está orgulloso. "Espero que el colectivo LGTBI se conozca más en el pueblo y proponer cosas. Villanueva de Algaidas necesita más movimiento".

José Antonio Páez y Víctor Darío Miralles, en la calle Constitución. (Agustín Rivera)
José Antonio Páez y Víctor Darío Miralles, en la calle Constitución. (Agustín Rivera)

Víctor Darío Miralles tiene 16 años y acaba de cursar el último año de la ESO. José Antonio Páez cumple mañana 17. Pasean cerca de la calle Constitución de Villanueva de Algaidas. "Hay que solidarizarse con la gente", dice Víctor Darío que mañana se va a Valencia a pasar parte del verano. "Esto es un flipe la que se ha liado", dice Mario, barbero, de 28 años, que lleva ocho temporadas con la peluquería abierta. Se acaba de cortar un joven el pelo. Le ha costado seis euros. Hay carteles de Kill Bill y del Hollywood más 'tarantinesco'. "¿Tienes un euro suelto?", le pregunta el cliente a Mario.

El peluquero Mario Cívico en su barbería con un emblema LGTBI. (Agustín Rivera)
El peluquero Mario Cívico en su barbería con un emblema LGTBI. (Agustín Rivera)

Una mujer de unos 30 años comparte café y tabaco en la cafetería del restaurante Chovi con una amiga de similar edad. Ninguna de las dos quiere decir su nombre. Son políticas de un pueblo cercano. "Nos ha sorprendido todo esto para bien". Las motocicletas circulan a toda velocidad por la calle Granada.

"La gente es que se mete en todo. Si a alguien no le gusta, pues que no mire a los gais y lesbianas", apunta un vecino sentado en la terraza. Suena 'Every time you go away', de Paul Young. Sirven tomate aliñado y costillas de cordero.

Y las banderas arcoíris han llegado a Villanueva de Algaidas para quedarse.

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