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En primera persona: "Me salté 4 veces el confinamiento y he estado un mes en cárcel"
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"QUIERO ELEGIR CóMO QUIERO VIVIR", RECLAMA

En primera persona: "Me salté 4 veces el confinamiento y he estado un mes en cárcel"

Luis González, de 48 años, salió en libertad el pasado viernes de la prisión de Palma. "No me ha aportado nada. Ha sido una catástrofe en mi vida". Intenta desplazarse a Menorca

Foto: Luis González, en el arcén de una carretera de Mallorca. EC
Luis González, en el arcén de una carretera de Mallorca. EC

Me llamo Luis González, tengo 48 años y he estado un mes en la cárcel de Palma por saltarme cuatro veces el confinamiento. Estoy en libertad desde el pasado viernes.

No tengo un hogar. Soy un 'sintecho'. No tengo pareja ni hijos. Quiero mucho a mis hermanos y a mi madre, que vive en Menorca, con los que me encuentro muy bien, pero cuando llevo ya un par de semanas con ellos, necesito irme a otro sitio.

Siempre he llevado este estilo de vida. No me quejo de nada. Tal y como está la sociedad y las dificultades que hay, se sobrevive y vas trabajando. Es verdad que con la edad se van aflojando las fuerzas.

Foto: Vista de la prisión de Palma. (EFE)

Tienes que vivir en algún sitio de alguna manera y vas pagando alquileres, lo habitual, y cuando tienes ingresos y te va bien, puedes mantener una vida determinada, como una persona normal; pero yo decidí prescindir de ciertas comodidades para vivir de una manera más libre y menos fija. Vives en determinados sitios y conoces a determinadas personas.

No recibo ninguna ayuda

Suelo quedarme en albergues públicos, conoces comedores… Es un mundo donde dependemos de las ayudas que hay en las ciudades. Yo vivo así y no recibo ninguna ayuda. Es verdad que estás muy limitado, pero si te mueves, cada día consigues comida o duermes con amigos.

placeholder Luis González.
Luis González.

Me ha sorprendido la mala fe que hay con el virus de la pandemia que ha causado tantas víctimas y la alarma mundial de alerta donde las personas tienen que vivir confinadas. Me sorprende que yo esté, por casualidad, involucrado de alguna manera con el covid-19 y con lo que me ha sucedido, esto es, haber estado una cuarentena confinado en un centro penitenciario en vez de estar en un centro de acogida.

Permanecí durante 15 días en el módulo de preventivos. Realmente es como si me hubiera pasado ayer mismo. Era una repetición de los días. Los primeros 15 días estuve aislado, me llevaban los alimentos y cada día pasaba el funcionario a realizar un recuento y me preguntaba cómo estaba. Tras detenerme la Policía, ingresé directamente en prisión. Por la mañana, hablé con la orientadora social, le dije que me habían llevado en contra de mi voluntad y que no quería estar allí bajo ningún concepto. No sabía nada más.

"Creía que iba a ser una cosa de uno o dos días. Estuve dos semanas en una celda de aislamiento, incomunicada, de dos metros de ancho"

Creía que iba a ser una cosa de uno o dos días. Me tuvieron 15 días en una celda de aislamiento, incomunicada, de dos metros de ancho y tres de largo. Había una litera para dos personas y un pequeño aseo y ducha. La puerta era de hierro, como sale en los documentales. Los funcionarios me dejaron una radio para que pudiera escuchar las noticias. El día que llegué me dijeron que iba a estar unos días, pero no sabía cuántos serían.

No pude llamar a nadie

Yo no me sabía los números de teléfono de mi familia de memoria y el móvil tampoco tenía batería. Los sitios donde cargo el teléfono (los bares y la biblioteca) estaban cerrados y no pude llamar a nadie. Tampoco quería alarmarlos. Es verdad que podía haber pedido hacer una pequeña carga y mirarlo en el móvil, pero como no tenía conciencia de haber hecho nada malo pues yo me he dejado en todo momento cumplir los mandatos que me decían al pie de la letra.

Es verdad que como me detuvieron cuatro veces, a la cuarta vez me enfadé y lo expresé. La primera vez que me detuvieron estaba en la plaza de Sa Faxina, cerca de la Biblioteca pública del Estado, donde suelo acudir a conectarme a Internet. También leo muchos libros. En tu vida tienes que gastar tu tiempo de alguna manera. Me gusta mucho la filosofía, las películas de ciencia ficción y el conocimiento en general.

placeholder Zona junto al Consolat de Mar de Palma, donde fue detenido en una de las ocasiones.
Zona junto al Consolat de Mar de Palma, donde fue detenido en una de las ocasiones.

Le expliqué al agente que yo no tenía una residencia ni un lugar fijo. Fue algo muy rápido. El hombre insistió y le dije que llamara a alguien que me pudiera entender, porque yo tenía que hacer mi vida y si no no podía comer. Hay mucha gente, como yo, que no tienen un trabajo y que cada día tienen que buscarse la manera de solucionar tu comida y tus cosas. Me dijo que me sancionaba y que me fuera a mi casa. Firmé la multa.

“No entiendes que a lo mejor dentro de una hora nos vamos a volver a ver porque yo tengo que ir a Carrefour y me voy a comer un bocadillo y no me voy a mi casa”, dije. Me llevó a comisaría y esa fue la primera detención. Tenía una denuncia por quebrantar el confinamiento y a raíz de eso en el juzgado de guardia, por videoconferencia, me preguntó lo mismo que la Policía y me pusieron en libertad.

"Estaba cansado, algo alterado: porque cuatro detenciones seguidas no es nada agradable… y sin hacer nada malo"

Al día siguiente estaba en el Paseo Marítimo me volvieron a detener, otra vez a comisaría y la videoconferencia. Dos días después me pasó lo mismo. Estaba en la plaza de España, cerca de la Iglesia de los Capuchinos. Allí dan un bocadillo, un yogurt, una bebida y un refresco. A veces también algo de ropa. Me detuvieron y fue lo mismo.

La cuarta vez estaba en el Paseo Marítimo y ese día me pararon después de comerme el bocadillo. Otra vez igual y la videoconferencia. Les dije que estaba muy enfadado y cansado de que todos los días me detuvieran, no quería que lo hicieran más y quería que me escucharan de verdad. No quería que al día siguiente me volvieran a hacer lo mismo. Estaba cansado. Estaba ya algo alterado ya de esa circunstancia porque cuatro detenciones seguidas no es nada agradable… y sin hacer nada malo.

Yo no me he puesto en contra cuando me han detenido. Me ponían las esposas… y si esto se tiene que repetir todos los días de mi vida hasta que se acabe el confinamiento sería una agonía. ¿Cuánto tiempo podría estar así, deteniéndome todos los días y el juez luego me ponía en libertad?

placeholder Una imagen de la cárcel de Palma. (EFE)
Una imagen de la cárcel de Palma. (EFE)

La solución ha sido pasar un mes en prisión. Lo fastidioso es que me llevaron en contra de mi voluntad sin haber cometido ningún delito y no me han tratado mal. Los cursos que hay en la cárcel se han paralizado por el covid-19. He tenido contacto bueno con la gente. No me he sentido decaído ni en estado depresivo porque yo no tenía conciencia de haber hecho nada malo. Yo pensaba que cualquier día iba a salir, que estaba allí dentro porque tenía la alarma social de la cuarentena, que era lo que más me comentaban allí. Supe que algunas personas iban saliendo con lo mismo que me ha pasado a mí.

En la cárcel no te pasan llamadas y te quitan el móvil. Para poder llamar tienes que hacer una solicitud, pero como pensaba que la situación no se iba a alargar por eso no contacté con mi familia. Cuando salí, me fui al Carrefour de Palma, pude cargar el móvil 10 minutos y envié un wasap a mi familia. No tenía saldo y no podía llamar.

"¿Y si el coronavirus dura seis meses más? ¿Tengo que estar seis meses en casa de mi madre? Yo lo que no quiero es cometer una infracción"

Ahora quiero ir a casa de mi madre a Ciudadela, en Menorca. La Policía Nacional no dice nada. Deriva a la Guardia Civil y esta traslada a la Delegación del Gobierno en Baleares. Cuando llamo a ese teléfono me contesta una centralita en Valencia que me ofrece un correo electrónico a través del cual hay que presentar la tarjeta de residencia en Baleares para poder tomar el barco, pero no soy residente. Además de eso, me piden un permiso especial para ver si me puedo ir a Menorca.

¿Y si el coronavirus dura seis meses más? ¿Tengo que estar seis meses en casa de mi madre? ¿Qué excusa tendría que poner para volver aquí? Yo lo que no quiero es cometer una infracción.

[Habla su hermano, que le ha acogido unos días en su casa del interior de Mallorca]:

Con todo esto, ‘El proceso' de Kafka se queda pequeño. Que no nos priven de la libertad de haber nacido y elegir cómo queremos vivir. Jugar a ser dioses es fácil, pero nuestros políticos están jugando a ser dioses y están decidiendo quién vive y quién puede poder morir. Eso es una decisión, si pertenece a alguien, a lo seres mitológicos que hemos creado los seres humanos. Y si hablamos de Ciencia, estos señores han tirado por los suelos la Teoría de Darwin.

Querer ser libre

En ‘La evolución de las especies’, que yo leí con 18 años, me llamó mucho la atención de que se hablaba de la Revolución Industrial y se basó en la ley del más fuerte, pero es un error: es la ley del mejor adaptado. Ahora estamos jugando a ver quién es más fuerte. Prevalece un estado socio-político o socio-económico sobre la libertad más esencial, que es la de haber nacido. El único delito que ha cometido mi hermano es el de querer ser libre. Que nuestros políticos se equivoquen es humano, pero tienen que pagar por ello y reconocer sus errores.

Foto: Vagabundos en Roma olvidados por el coronavirus. (Javier Brandoli)

—¿Otra vez el mismo? —le dijo un comisario a mi hermano. Este va a tener más entradas en comisaría que Champions el Real Madrid.

Yo le preguntaría a ese señor: si usted tuviera un hermano, un hijo o un padre, un amigo, que decidiera ser libre, ¿le gustaría que le trataran así?

[Continúa Luis]:

Ya te digo que no me gustaría volver a pasar por esa experiencia. No sé exactamente qué palabras decir. No se lo deseo a nadie, porque me estuvieron todos los días deteniendo y además me tuvieron confinado contra mi voluntad en una prisión.

Tengo pocos ingresos. Lo que he hecho casi siempre ha sido vender al pie de la calle y también en domicilios. Soy muy sociable y trabajador. Nunca he tenido ningún conflicto con la justicia, ni con la salud.

Nunca me podría haber imaginado verme en medio de una pandemia mundial y que alguien se hubiera interesado en mi historia

¿Que si voy a cambiar mi vida? Todo esto me ha perjudicado. Me tengo que recluir, por decirlo de alguna manera. Yo he hecho mi vida en Mallorca y es donde mejor estoy. Ahora, si hay que cambiar de ciudad… vamos a ver. Si no puedo hacer la vida habitual que yo hacía, así no puedo vivir.

Mi vida sí ha cambiado. ¿Quién me va ayudar ahora a mí a cambiar de mi vida, a estar en un sitio? Estoy en una incógnita que yo no sé cómo va a seguir debido a toda esta movida mundial del coronavirus que me pilla a mí. Esto ha sido insólito en mi vida. Yo nunca me podría haber imaginado que me hubiera visto en medio de una pandemia mundial relacionado en una noticia y que alguien se hubiera interesado en mi historia.

Si quieres que te dé una conclusión, el coronavirus no me ha aportado nada. Ha sido una sorpresa negativa en mi vida, en general ha sido una catástrofe. Las detenciones tampoco me han beneficiado y que me hayan encarcelado, menos todavía. Es verdad que no me ha pasado nada malo, pero es una experiencia un tanto extraña.

Lo imprescindible

Por suerte no me ha afectado el coronavirus. Hay que recordar que la cárcel es una prisión, de castigo, para personas que hacen cosas malas, pero no me han tratado mal. Es un trato austero y hay que aguantar. Para nada me gustaría que se repitiera. Espero que todo vuelva a la normalidad.

Si todo esto ayuda a que todo el mundo sea mejor, que todo sea lo más rápidamente posible y todos podamos tener lo imprescindible en esta vida: un techo, comida, sanidad, educación, y transporte para que todas las personas podamos estar un poco mejor.

Me llamo Luis González, tengo 48 años y he estado un mes en la cárcel de Palma por saltarme cuatro veces el confinamiento. Estoy en libertad desde el pasado viernes.

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