Irene Montero reivindica a la socialista Aído en plena pugna feminista
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CHARLA EN SEVILLA

Irene Montero reivindica a la socialista Aído en plena pugna feminista

La titular de Igualdad pide superar discrepancias en el feminismo tras la bronca en el Gobierno por la ley de libertad sexual y propone que su Ministerio sea “la casa común”

Foto: La ministra de Igualdad, Irene Montero (c), durante su participación hoy el Forum de Política Feminista que ha tenido lugar en el paraninfo de la Universidad de Sevilla. (EFE)
La ministra de Igualdad, Irene Montero (c), durante su participación hoy el Forum de Política Feminista que ha tenido lugar en el paraninfo de la Universidad de Sevilla. (EFE)

La ministra de Igualdad, Irene Montero, recordó y defendió a la exministra socialista Bibiana Aído durante una charla en el paraninfo de la Universidad de Sevilla organizada por la Alianza Feminista. "Puso la cara y se la partieron", recordaron desde el público, frase que ella hizo suya. Reivindicó por ejemplo, su trabajo en 2010 dentro del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a favor de la ley del aborto, cuando la ministra socialista se convirtió en diana de las críticas más furibundas. En parte, Montero dejó entrever que se siente identificada con esa joven Aído, a la que caricaturizaron por su excesiva bisoñez para ser ministra, decían entonces, por utilizar expresiones como “miembras” o por proponer desde su Ministerio proyectos como un teléfono “para que el maltratador canalizara su ira”.

A la joven socialista la criticaron duramente por estar más pendientes de ocurrencias y banalidades, dijeron entonces sus oponentes, que de los problemas reales de la gente. Algo así ha oído ya la actual ministra de Igualdad, cuyo departamento defiende en las redes consignas feministas de las manifestaciones como el "Sola y borracha quiero llegar a casa" o muestra vídeos del cumpleaños de la ministra, por ejemplo. Montero apeló a Aído dejando entrever que se siente en parte así, blanco de las críticas después de su estreno en el Ministerio con la presentación del anteproyecto de ley de libertad sexual, convertido en el detonante de una inmensa bronca dentro del Gobierno de coalición de PSOE y Podemos.

Como las cigarreras

Llamó la atención el tono de Montero. Muy preocupada en superar "tensiones", "discrepancias" y "diferencias" dentro del movimiento feminista, habló de "peleas encarnizadas", y sin obviar la pugna desatada con el proyecto de ley de su Ministerio. Llegó acompañada de su hija más pequeña a un acto organizado por el Forum de Política Feminista de Sevilla y que se convirtió en su primera intervención como ministra fuera de Madrid. Aludió a las cigarreras, unidas en su lucha por la conquista de derechos laborales. Lo hizo aprovechando que estaba en la antigua fábrica de tabacos, sede de la Universidad de Sevilla, y recordando que a su hija en esos momentos se la estaba cuidando una compañera para que ella pudiera trabajar, como ocurría con aquellas mujeres en el s.XIX.

Foto: Dirigentes del PSOE, durante la manifestación feminista del pasado 8-M en Madrid. (Eva Ercolanese)


Montero no sufrió escrache, como el vicepresidente Pablo Iglesias un día antes en Madrid, y sí un lleno completo del acto. Su discurso no eludió la crisis interna ni las diferencias dentro del movimiento feminista, que han estallado a las puertas del próximo 8 de marzo. Todo lo contrario. Buena parte de su discurso estuvo dedicado al peligro que, alertó, supone la irrupción de la extrama derecha de Vox y no se cortó al descalificar a la “feminista amazónica” del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, quien aseguró que “no hay mayor machismo” que la salida de Iglesias “como un macho alfa a defender a su hembra”. El vicepresidente argumentó que habñia "mucho machismo frustrado" dentro del Consejo de Ministros.“Es mejor venir de una familia humilde como la mía”, dijo Montero, “a tener un apellido bien pero que no te enseñen ni educación ni respeto”.

Peleará la ley con uñas y dientes

La ministra de Igualdad defendió la ley de Libertad Sexual como pionera y aseguró que volverá a situar a España en la vanguardia de la defensa de la igualdad. No ignoró que habrá una fuerte discusión en su tramitación parlamentaria. “Vamos a pelear la ley con uñas y dientes”, advirtió después de que haya trascendido que fue corregida en buena parte por el Ministerio de Justicia por fallos técnicos en su redacción. Montero consideró que la ley no tiene qué “pensar solo en cómo castigar a los agresores” y destacó aspectos como el de la prevención, tipificará por ejemplo el acoso callejero a la mujer, o la reparación. “Tenemos que pensar qué le pasa a las mujeres que han sufrido una agresión sexual”, dijo en su discurso.

No eludió uno de los debates que históricamente, admitió Montero, abre una pelea más encarnizada en el seno del feminismo, lo relativo a la prostitución. La titular de Igualdad aseguró que su Ministerio tiene “un objetivo abolicionista” pero llamó a trabajar “codo con codo” y “desde el respeto” a quienes piensen diferentes. La posición frente a la prostitución, entre quienes abogan por dar derechos a las prostitutas y regular su actividad y quienes abogan por prohibirla, no sólo genera diferencias dentro del Podemos sino también, por ejemplo, con el PSOE. Se abordará, dijo, en una futura ley contra la trata de seres humanos.

La casa común

Su discurso también excedió la violencia de género o la lucha contra las agresiones sexuales. “El feminismo no solo es una lucha sin cuartel contra las violencias machistas sino también la redistribución de la riqueza, el tiempo y los cuidados”, defendió. “Está la cosa como para que me explique mal”, bromeó Montero.

Foto: Juan Carlos Campo, ministro de Justicia, e Irene Montero, ministra de Igualdad. (EFE)

Eso fue lo que recalcó en su cierre. El mensaje de superar diferencias y remar en la misma dirección pese a las discrepancias en el movimiento feminista y frente a una extrema drecha "machista" y "misógina". De fondo también los roces con las feministas del PSOE, que según se han dedicado a señalar desde el Ministerio de Igualdad, no acaban de digerir que han perdido a favor de Podemos las competencias de igualdad del Gobierno. “Este Ministerio tiene que ser la casa común de todas las millones de mujeres, y hombres, que llevan mucho o poco tiempo luchando por una sociedad más justa y feminista”. Montero pidió con claridad tejer “complicidades” pese a los momentos de tensión dentro del movimiento que admitió habrá de venir. La pugna interna, avisó, fortalece a los de enfrente.

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