REPUNTE DE LA SINIESTRALIDAD

Andalucía despide un año negro: las muertes en el tajo superan el centenar

Una víctima de 26 años es la última. Murió este lunes atrapado por una gran plancha de mármol en Montemayor (Córdoba). La precariedad y la temporalidad está tras este repunte

Foto: Manifestación de trabajadores de la construcción por la alta siniestralidad laboral en el sector. (EFE)
Manifestación de trabajadores de la construcción por la alta siniestralidad laboral en el sector. (EFE)

Eran las 8.40 horas del lunes cuando el servicio de emergencias 112 comunicó la muerte de un trabajador de 26 años al caerle encima una plancha de mármol de 150 kilos. Ocurrió en Montemayor (Córdoba), la que se ha llamado ‘zona cero’ de la silicosis en Andalucía. La enfermedad laboral, que destroza los pulmones, se ha cebado con las plantillas de mucha industria auxiliar de Córdoba y Cádiz y está directamente relacionada con el tratamiento del mármol y la piedra artificial, que tiene en Almería su gran industria. El polvo, sobre todo sílice pero también otras sustancias cancerígenas, que se desprendía durante años al corte de las encimeras de las cocinas, ha disparado las cifras de esta enfermedad.

El año se cierra en negro en esa zona de Andalucía en cuanto a siniestralidad laboral pero no es una excepción. Jesús Landa, del área de seguridad laboral de CCOO Andalucía, apunta a que con estadísticas oficiales, a octubre, hay ya 101 personas fallecidas. “Vamos a terminar el año posiblemente con 125 muertes en el tajo. Esto es una verdadera barbaridad”, advierte. Los accidentes laborales en Andalucía superan los 100.000.

El 30% de las muertes son ‘in itinere’ pero un porcentaje similar, otro 30%, subraya Landa, se da por cuestiones “absolutamente medievales”, atrapamientos, caída en altura, “que deben estar absolutamente previstas y que se pueden perfectamente prevenir”.

Por primera vez en 2019 se contabilizan a los autónomos. Sin embargo, tanto CCOO como UGT aseguran que la incorporación de este sector a las estadísticas no puede justificar este aumento. “Los autónomos no pueden lavar la cara de esa siniestralidad”, apuntan.

En los primeros días

CCOO habla de 300 accidentes laborales cada día en Andalucía. Hay incumplimientos de normas y falta de formación. “No puede mover una plancha de mármol de esos kilos una persona sola. Los últimos accidentes en Navantia, una gran empresa con muchos años de experiencia, también han sido por atrapamientos. No es normal”, apunta Landa.

El foco se pone sobre los incumplimientos del empresario en materia de formación y prevención. “En los nueve casos que estamos investigando del mes de noviembre, dos han muertos en el primer y tercer día de trabajo. Se está incumpliendo la norma mínima de formación y prevención. No le han dado la información prevista. Para mi esa es la clave. Hay dejación de la normativa y del cumplimiento de la prevención”, señala el portavoz de CCOO.

“Ese tipo de formaciones en construcción suponen unas 20 horas laborales, dos días y medio. Hay otra medida que recalcamos mucho y es que regularmente se haga una tarea de información, cada semana, cinco o diez minutos, para recordar medidas de seguridad básicas o cuando se cambia de actividad, eso no es nada. Consiste solo en tener presente la prevención, sería síntoma de que la empresa se lo cree y actúa sobre la marcha”, añade Landa.

'In itinere'

Respecto a 2018, en números totales el aumento de accidentes laborales con muerte será alrededor del 15%. “Es muy relevante”. Los ‘in itinere’ han aumentado un 30% y eso afecta a todo el conjunto. En estos accidentes actúa la Guardia Civil o la Policía Judicial pero no se incorpora la inspección laboral ni se analizan las circunstancias en el trabajo.

“Hay muchos perfiles. Jóvenes y mayores. Hay de todo. Gente sin experiencia y también veteranos que bajan la guardia”, apunta Juan Carlos Hidalgo, secretario de Política Sindical de UGT Andalucía.

Para este repunte, según Hidalgo, no hay explicaciones más allá de los motivos que se vienen repitiendo en los últimos años. “Las razones son las mismas. La precariedad laboral, la temporalidad, contratos por días, por horas y cuando un empresario contrata a una persona unas horas ni se para a formarla, no se dedica el tiempo suficiente a la formación en prevención. Es además uno de los motivos de más sanciones. Parte del empresariado no tiene la conciencia de la necesidad de esa formación. Sigue habiendo inspectores insuficientes”.

Servicios y construcción

La foto fija señala que el sector donde más accidentes es el de servicios, porque aquí se cuentan también las enfermedades profesionales. Donde hay más accidentes traumáticos, violentos, con muerte, es en los sectores de la construcción, la agricultura y el transporte.

Sobre si lo que se llama la ‘uberización’ de la economía podría estar de estas negras estadísticas, aún no es posible saberlo. “No hay datos aún por los que podamos decir que como consecuencia de las plataformas digitales, que tienen contratados falsos autónomos, como ya han dicho muchas sentencias judiciales, se está dando un incremento. Pero que el Gobierno decidiera incluir en las estadísticas los autónomos desde 2019 está muy relacionado con este nuevo modelo. Habrá datos fiables a partir de enero o febrero”, apunta el responsable de UGT. “En los tres accidentes mortales que hubo este verano en Andalucía, en Huelva y Sevilla, que eran repartidores, está claro”, señala.

El diputado de Adelante Andalucía Nacho Molina es una de las voces que más ha peleado contra la siniestralidad en el Parlamento andaluz. Su grupo logró aprobar una enmienda en el último Presupuesto, de 2020, que supone el refuerzo de la inspección de trabajo en Andalucía en meses clave, como verano, y en sectores preferentes: el sector hortofrutícola de Almería y Huelva o el sector turístico en provincias de costa. Ese refuerzo de la plantilla de inspectores de trabajo, dependientes del Ministerio, que supondrá desplazar trabajadores a Andalucía en momentos clave, asciende a 1,3 millones de euros.

El diputado de Adelante Andalucía subraya que desde 2018 esta partida ha perdido más de un 20%. De los 132,8 millones de euros a los 103 millones en 2020. Por otra parte, la Junta de Andalucía prevé ingresar 5,7 millones de euros en sanciones en materia de prevención de riesgos y con esas multas es con lo que se financia el Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales. Molina advierte del círculo vicioso, si se inspecciona menos, se recauda menos y la dotación de este organismo, que es el principal motor de la prevención en Andalucía, afloja. En 2018 y 2019, este instituto tuvo 6,2 millones de presupuesto.

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