EFECTOS DE LA SENTENCIA

PP y Cs preparan el altavoz para pedir la salida de Sánchez por los ERE

Los socialistas aseguran que una condena por prevaricación y malversación no afectará a las negociaciones de la investidura y creen que Podemos no marcará distancias por la corrupción

Foto: Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en una de las sesiones del juicio de los ERE. (EFE)
Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en una de las sesiones del juicio de los ERE. (EFE)

Pedro Sánchez nunca tuvo un gesto afectuoso en público, ni en privado, para Manuel Chaves y José Antonio Griñán durante el estallido del caso ERE. Cuando en 2016 se dieron de baja en el partido, en Ferraz respiraron aliviados. Ninguno de los dos expresidentes se sintió nunca especialmente considerado ni respetado por el actual secretario general del PSOE, aunque Chaves, posiblemente por lo que representó en la historia socialista, se sintió más dolido e incluso tuvo oportunidad de decírselo a la cara durante una dura conversación entre ambos en el Congreso.

Solo a toro pasado, Sánchez tuvo un gesto. Lo hizo en su libro 'Manual de resistencia'. Aseguró en sus páginas: “En medio de tantos obstáculos, hubo un gesto que agradecí muchísimo”. Se fueron, reseñó, “como dos señores”. “No han vuelto a hacer declaraciones, han protegido al partido y han tratado de mantenerlo al margen”. “Ellos no han obtenido ningún lucro personal en el tema de los ERE”.

Poco más. Un pasaje de su libro y mucha distancia. Es lo que han tratado de poner siempre tanto Pedro Sánchez como Susana Díaz en sus relaciones con los dirigentes del PSOE andaluz que este martes conocerán su sentencia en el caso ERE. Entre ambos, además, en plena competición por el control del PSOE, se abrió una especie de pugna por ver quién ponía el listón más alto para depurar los casos de corrupción. Díaz se saltó el código ético del PSOE y señaló que tanto Chaves como Griñán y el resto de imputados debían irse al ser imputados en el Supremo. Los estatutos hablaban de apertura de juicio oral. Sánchez se sumó al empujón para propiciar la salida. Ambos se lo pusieron fácil al partido.

Negociación tensa

La sentencia de los ERE llega para el PSOE en un momento complicado. Con Sánchez negociando un nuevo Gobierno de coalición con Pablo Iglesias y amarrando los votos para conseguir la investidura. De momento, esa suma de la mayoría pasa irremediablemente por el apoyo de ERC, que a su vez negocia con los otros partidos independentistas y hace cuentas. El PSOE, aunque está preocupado por los efectos y el coste de ese apoyo de ERC, ha dado manos libres a Sánchez y los barones no piensan interferir ni elevar la voz.

Una condena dura en el caso ERE será la primera prueba de fuego para Podemos e Iglesias. Los socialistas cuentan con que las reacciones de sus socios en el futuro Gobierno serán tibias y aseguran que no habrá consecuencias en las negociaciones de la investidura. Cálculos que nada tienen que ver con lo que piensan el PP o Cs. Según los dirigentes del PP consultados por este periódico, una condena a Chaves y Griñán o la confirmación de un régimen clientelar en Andalucía podrían sacudir el escenario, entienden los populares, como la sentencia del caso Gürtel, que en su día derribó a Mariano Rajoy con una moción de censura promovida por los mismos que ahora tratan de formar Gobierno.

Paso al lado de Sánchez

En privado, no son pocos los dirigentes del PP andaluz que admiten que sería un escenario posible una abstención de su grupo en el Congreso a cambio de un acuerdo de asuntos básicos para la legislatura que permitiría dar estabilidad al país, que se pueda formar Gobierno y no quedar en manos de Podemos y los independentistas. Sin embargo, esa suma, que nadie ha verbalizado en público más allá de la apuesta por un Gobierno de concentración PP-PSOE-Cs realizada por Cayetana Álvarez de Toledo, es más difícil, admiten fuentes del PP, por la sentencia de los ERE. Hay voces dentro del partido que señalan que Pablo Casado debería pedir a Pedro Sánchez que dé un paso al lado y solo después mover ficha para intentar una opción diferente a lo que llaman el “Gobierno Frankenstein”.

En Cs ya lo planteó Albert Rivera, que preguntó de nuevo reiteradamente a Sánchez durante el debate electoral si dimitiría o asumiría responsabilidades por la sentencia de los ERE. Dimitido el líder naranja, ese es el camino, por ejemplo, que ha tomado el vicepresidente andaluz de Cs, Juan Marín, que no duda en pedir responsabilidades a Susana Díaz.

Esta teoría de retirada de Sánchez, en el PSOE suena a política ficción. Muestran absoluta tranquilidad por los efectos de una condena de los ERE para su candidato y recuerdan que cuando se repartían las ayudas para prejubilados y empresas en crisis, de 2000 a 2009, el actual presidente en funciones no tenía ningún cargo relevante en el partido.

Críticas a Díaz

Sí que aprovechan algunos socialistas andaluces deseosos de precipitar la salida de Susana Díaz, protegida por Ferraz tras su pacto con Sánchez sellado meses atrás, para subrayar que es la líder andaluza la única que debe estar preocupada. Lo cierto es que su entorno asegura que tampoco lo está. Ella fue designada sucesora de José Antonio Griñán en 2013 y aunque el expresidente nunca admitió que se iba por la amenaza del caso ERE, se sabía que era entonces el principal motivo para precipitar su salida, poner un cordón sanitario con todo lo anterior y evitar que la jueza Mercedes Alaya llevara las imputaciones al Consejo de Gobierno. Díaz tampoco estaba en el Gobierno andaluz en la década de los ERE y entonces su papel estaba en el PSOE de Sevilla, donde era secretaria de Organización junto al también exconsejero de Empleo José Antonio Viera. Nunca la Justicia ha hallado indicios para incriminar a la expresidenta y el PP ha fracasado en varias ocasiones en las que ha intentado llamarla como testigo.

Posiblemente, quien esté menos dispuesta a morderse la lengua en su valoración del caso sea la secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. La líder del partido morado encontrará sin duda un argumento más para mostrar su rechazo a que Podemos entre en un Gobierno de coalición con Sánchez. Es, por ahora, la única líder territorial del partido que se ha mostrado en contra de formar parte del Consejo de Ministros. Una posición que incluso ha motivado roces internos en su confluencia con Izquierda Unida, que sí apoya incondicionalmente ese pacto de coalición e incluso defiende una cartera para su líder, Alberto Garzón.

Rodríguez siempre ha sido muy dura con la gestión del PSOE en Andalucía, con afirmaciones como la de que “el cortijo apesta”. El día antes de la sentencia de los ERE, aseguró en una entrevista en Canal Sur Televisión que “el daño ya está hecho” y “lo que está roto” no se va a poder arreglar. Relató las consecuencias del caso ERE en el funcionamiento de la Administración andaluza, habló de la “desconfianza de los funcionarios” y de la imagen que ha quedado hacia todo lo que son las políticas de empleo en una tierra castigada por el paro. “Me temo que no nos hemos dotado de las herramientas que hagan que esto no vuelva a ocurrir”, señaló.

Andalucía

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