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La procesión del "coño insumiso" va a los juzgados entre gritos feministas y cristianos
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DELITOS DE ODIO

La procesión del "coño insumiso" va a los juzgados entre gritos feministas y cristianos

La tensión envuelve el juicio a tres activistas para las que la Fiscalía pide una condena por delito de ofensa al sentimiento religioso y los Abogados Cristianos suman incitación al odio

Foto: Enjuiciadas por la procesión del 'coño insumiso". (EFE)
Enjuiciadas por la procesión del 'coño insumiso". (EFE)

Un espectáculo a las puertas de los juzgados de Sevilla. La vágina de látex a modo de procesión del “coño insumiso” frente a quienes vociferan pidiendo respeto a su fe. Dentro tres mujeres, activistas que apelan a su condición de madres, trabajadoras y que aseguran que “no son brujas ni herejes”, preocupadas por toda la presión que se cierne sobre ellas, que se enfrentan a la justicia acusadas de un delito de ofensa al sentimiento religioso, según la Fiscalía, más otro delito de incitación al odio, que reclaman los Abogados Cristianos.

Foto: El coño insumiso. (EFE) Opinión
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A un lado, por supuesto, dirigentes de Podemos y, al otro, representantes públicos de Vox. Ambiente guerracivilista en pleno siglo XXI. En el cuadro, de tintes surrealistas, aparece también la activista de Pussy Riot, Maria Alyokhina, que equipara lo que está viendo con la represión de Putin en Rusia, aunque aclara que allí la policía es “violenta” y ya hubiera castigado a golpes a los manifestantes. “Allí es mucho peor”, advierte. “Soy cristiana y a mi no me ofenden”, sostiene. La gente que pasea por la avenida no da crédito al enfrentamiento y pregunta por lo que pasa. Los coches se echan a un lado para que la vagina tenga su sitio y un conductor abre la ventanilla para asegurarse de lo que está viendo.

Apoyo de 'Pussy Riot'

La activista rusa, conocida como Masha, es una de las tres mujeres encarceladas por Putin tras asaltar la catedral de Moscú y llevar a cabo una ‘perfomance’ contra el presidente ruso en una catedral. La justicia rusa les condenó a dos años de cárcel en 2012. Está hoy en Sevilla para dar un concierto y no quiso faltar a la concentración de apoyo a las mujeres denunciadas. Mascha respalda a Antonia, Rocío y Olga. Feministas que se declaran “mujeres trabajadoras, luchadoras”, que no han hecho “daño a nadie” y que jamás, confiesan, hubieran imaginado verse en esta situación.

La letrada de la Asociación Española de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, explica que no quieren dinero (piden un euro) pero exigen “respeto”

“Más coños insumisos, menos santos cojones”, reza una pancarta. “Basta ya de justicia patriarcal”, gritan. “Tú disfrutas con una vagina”, le espeta una de las activistas a otro de los manifestantes con una pancarta de #Respetamife. La Policía abre espacio entre los dos bandos. Hay bebés en carritos, varios padres vienen con sus hijos, y todos quedan al lado de los partidarios de las feministas. Los cristianos bromean con que ellos han dejado a la familia en casa. Un hombre muy airado grita "putas, putas" otro secunda "fascistas comunistas", una señora se anima: "lo peor, sois lo peor".

Abogados cristianos

La letrada de la Asociación Española de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, explica que no quieren dinero, piden un euro, pero exigen “respeto”. Es la misma asociación ultrarreligiosa que estuvo detrás de las denuncias contra Willy Toledo o el padrenuestro supuestamente ofensivo y blasfemo que permitió Ada Colau. “Estamos aquí porque estas señoras con total intención hicieron escarnio de nuestros sentimientos religiosos”, asegura. La Fiscalía sí pide para cada una de las mujeres una multa de 3.000 euros.

Los hechos juzgados se remontan al 1 de mayo de 2014. Ese día un colectivo de mujeres portó por las calles de Sevilla una vulva gigante de cartón que simulaba una procesión, como si fuera una Virgen con sus nazarenos. Las acusan de un delito contra los sentimientos religiosos del artículo 525 del Código Penal. Los Abogados Cristianos denuncian “vejaciones y humillaciones”, que consideran “propias de las persecuciones romanas, la República o la Guerra Civil”.

Foto: Concentración feminista en Galicia. (EFE)

La Fiscalía las acusa de “hacer mofa de los símbolos y dogmas para quienes profesan la religión católica” y recogen en su escrito que se entonaron cánticos como “la Virgen María también abortaría” o “vamos a quemar la Conferencia Episcopal”, además de colgar posteriormente un vídeo del recorrido ante varias iglesias sevillanas.

Sin violencia

Una de las mujeres juzgadas, Antonia Ávalos, se dirige a los medios de comunicación para asegurar que ellas solo quisieron defender los derechos de las mujeres y que no querían ofender a nadie. Las imágenes de aquel día de 2014 muestran una procesión en tono festivo. Donde cada mujer fue disfrazada de lo que le dio la gana y que termina en baile por sevillanas. En ningún momento del recorrido, recuerdan las feministas, hubo violencia, ni la Policía se dirigió a ellas, ni le advirtieron de nada. A la altura del Parlamento andaluz se sumaron a las protestas de otros sindicatos alternativos.

La abogada de estas mujeres, Pastora Filigrana, deja muy claro que aquella manifestación está amparada por el derecho a la libertad de expresión. Que puede no gustar o parecer soez pero que “forma parte de una crítica política contra el machismo”. Pese al mal trago y el miedo que llevan en el cuerpo las mujeres que se enfrentan al banquillo, los abogados que apoyan su causa están convencidos de que solo cabe la absolución. Filigrana asegura que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos “solo ha permitido la injerencia a la libertad de expresión en casos de gran violencia religiosa” y pone como ejemplo “los enfrentamientos armados entre el PKK (Partido de Trabajadores del Kurdistán) y la policía turca en los 90 o el enfrentamiento entre nacionales y minorías lituanas después de la independencia”. “Una condena a estas mujeres supondría una criminalización de las protestas contra el machismo”, advierte. “La humillación al catolicismo es un invento y las mil mujeres asesinadas por violencia machista una realidad”, señala.

Caso archivado

El caso fue archivado en primera instancia en junio de 2016 por la juez Pilar Ordóñez, la misma que ahora investiga a Magrudis por el brote de listeriosis. Consideró que no había indicios de actuación penal alguna. La magistrada elevó una queja al Consejo General del Poder Judicial después de que el Ayuntamiento de Sevilla mostrara en pleno su apoyo a estas mujeres juzgadas. En 2017, la asociación de Abogados Cristianos recurrió el sobreseimiento y la Audiencia ordenó reabrir la causa. La magistrada dictó entonces auto de apertura de juicio oral, que es el que hoy se celebra, cinco años después de la procesión.

El profesor de Derecho Constitucional Joaquín Urías, exletrado del Tribunal Constitucional está presente en el juicio y se muestra convencido, a preguntas de este periódico, de que las activistas serán absueltas. “No cabe otra cosa”, asegura. Confiesa "rabia" e "indignación" en la sala de vistas. Sin embargo advierte de que la jugada legal es otra. Está seguro de que los Abogados Cristianos recurrirán ante la Audiencia y que esta tendrá oportunidad de cambiar la jurisprudencia que sobre este asunto fijó hace años. La Hermandad de la Esperanza de Triana llevó a juicio en 2004 a un joven que colgó en internet una foto de esa virgen con un pene en la mano. Fue condenado en primera instancia pero la Audiencia lo absolvió al entender que aquella foto era una crítica “burda y poco refinada” pero “a todas luces amparada por su derecho a la libertad de expresión”. Urías teme que ahora la Audiencia aproveche para cambiar esa jurisprudencia y alerta del grave retroceso que eso supondría.

Un espectáculo a las puertas de los juzgados de Sevilla. La vágina de látex a modo de procesión del “coño insumiso” frente a quienes vociferan pidiendo respeto a su fe. Dentro tres mujeres, activistas que apelan a su condición de madres, trabajadoras y que aseguran que “no son brujas ni herejes”, preocupadas por toda la presión que se cierne sobre ellas, que se enfrentan a la justicia acusadas de un delito de ofensa al sentimiento religioso, según la Fiscalía, más otro delito de incitación al odio, que reclaman los Abogados Cristianos.

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