CAMINO DEL 10-N

La primera campaña en paz del PSOE en Andalucía peleará contra el hartazgo

Pedro Sánchez tendrá por primera vez a su servicio el aparato del partido de Susana Díaz tras años de tensión interna: "Esta vez la paz sí es verdadera"

Foto: Susana Díaz junto a Pedro Sánchez. (EFE)
Susana Díaz junto a Pedro Sánchez. (EFE)

La campaña de las generales de la pasada primavera tenía una doble vida para el PSOE en Andalucía. Una, la de los besos y abrazos de Susana Díaz y Pedro Sánchez cuando coincidían en los mítines, ante las cámaras y los flashes. Coincidieron solo dos veces. Otra, la de los aforos pequeños, los sitios vacíos y las dificultades que encontraron los candidatos, cuatro de ellos ministros, que Ferraz había impuesto, tras guerra pública y boicot de la dirección andaluza, en las listas electorales.

Cuenta uno de esos cabezas de cartel que cuando preguntaba en algún mitin por qué tan poca gente, por qué un sitio tan reducido, le decían: "San Vicente dice que no quememos a la gente. Que hay que reservarse para movilizar en las municipales". Toda esa guerra de baja intensidad, disfrazada de un buen rollo que era mentira, parece que ahora sí, pasó a la historia.

Pedro Sánchez afrontará en Andalucía su primera campaña con todo el aparato del PSOE andaluz a su servicio. Desde Ferraz están convencidos de que habrá "total colaboración". Creen que Susana Díaz seguirá en el relato de que "ella es más 'pedrista' que Pedro Sánchez", ironiza un miembro de la ejecutiva federal. Les viene bien. El PSOE andaluz siempre ha sido fundamental en las campañas socialistas. Todo lo ocurrido "en los últimos cuatro años" ha sido una anomalía grave en la vida interna del partido. Y ahora, declaran todos, por fin se ha corregido.

Desde Ferraz están convencidos de que habrá "total colaboración" en la campaña de Sánchez

La única sombra que amenaza la campaña en Andalucía es la sentencia del caso de los ERE, que el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía situó a finales de octubre y que juzga a toda la cúpula socialista de una década, incluidos los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán.

Aún quedan incógnitas en el tablero como si Adelante Andalucía logrará concurrir con su propia papeleta al margen de Pablo Iglesias o si el partido de Íñigo Errejón concurrirá en las generales en alguna plaza andaluza, se explora Sevilla, Málaga, Cádiz y Granada, lo que podría arrebatar votos al PSOE.

Sin cumplir expectativas

En las pasadas generales, en Andalucía, granero por excelencia del PSOE, obtuvieron 24 escaños. Fue un buen resultado que sirvió para enjugar las lágrimas de haber perdido el Gobierno en diciembre. Para "quitarse la espinita". Pero pese a que subieron cuatro escaños frente a 2016 y medio millón de votos más respecto a las autonómicas de cuatro meses antes, Ferraz no quedó nada satisfecha.

El PSOE experimentó en el país una subida de algo más de dos millones de votos respecto a las generales anteriores, 39 escaños más, volvió a ser el partido más votado en comunidades como Madrid o la Comunidad Valenciana. Sin embargo, en la dirección federal dejaron claro que se habían llevado una sorpresa positiva en Galicia, donde vencieron por primera vez en la democracia, y otra sorpresa en negativo en Andalucía, donde se quedaron por debajo de lo esperado. Entonces ya hubo reproches sobre la campaña plana de Susana Díaz, que se dedicó a municipios pequeños, y sobre el hecho de que se dedicaran sobre todo a pensar en las municipales de mayo.

"Pax, no paz"

Ahora la situación es muy diferente. "Hay pax, no paz", señala un dirigente del PSOE. ¿Y cuál es la diferencia? "La pax es interesada. La paz es verdadera". Después de las municipales de mayo, cuando ya se vio con claridad que Ferraz había superado en dos millones de votos el resultado de Díaz en las municipales, cuando una nueva guerra similar a la de las listas electorales iba a estallar, la secretaria general del PSOE andaluz se plantó en Madrid y tuvo una de las pocas conversaciones directas con Sánchez sobre su situación. Frenó la destitución de sus presidentes en las diputaciones y pasó a convertirse en aliada incondicional del sanchismo. Aquella tregua fue real.

Sánchez había arrancado la campaña del pasado abril en Dos Hermanas (Sevilla) llamando a la movilización y alertando del peligro de las tres derechas que, en la comunidad autónoma, habían desalojado al PSOE. Ese 'fantasma', el de la ultraderecha de Vox, ya no podrá ser el único lema de su campaña. Ahora, las circunstancias son muy diferentes. El PSOE andaluz atacará al Gobierno de PP y Cs por desmantelar la sanidad o la educación públicas, pero lo cierto es que en nueve meses de Gobierno y con las cifras en la mano basar solo en esa amenaza la campaña exhibe muchas debilidades.

El fantasma de diciembre

En Andalucía la participación en las elecciones de diciembre fue del 58,58%. La segunda más baja de la historia, salvo 1990. El PSOE de Susana Díaz se hundió y perdió el Gobierno. En las generales, la participación en la comunidad subió 14,7 puntos, al 73,3%. Mantener esa tensión en el electorado socialista, admiten en el partido, es la clave. Para los andaluces serán las cuartas elecciones en menos de un año. Hay dirigentes provinciales del PSOE andaluz que sí confiesan "vértigo" ante el peligro de que una parte de su electorado vuelva a quedarse en casa. El batacazo de las andaluzas está demasiado cerca. Como Sánchez, Díaz prefirió ir a elecciones y le salió muy mal.

El PSOE andaluz asumirá con gusto el guion de Ferraz contra Pablo Iglesias: Díaz siempre estuvo cómoda en el papel de azote de Podemos

Pese a las dudas que suscita la repetición de elecciones, no hay voces críticas con Sánchez en el PSOE andaluz. Ni en San Vicente ni en las cúpulas provinciales. En las filas andaluzas la desconfianza con Podemos viene de lejos. Susana Díaz ya hizo una campaña como azote de este partido y a nadie le rechinará en las filas andaluzas asumir el guion de Ferraz contra Pablo Iglesias. Todo lo contrario. El PSOE andaluz y Adelante Andalucía, la marca de Podemos e IU, no han restablecido relaciones. Susana Díaz rompió en 2015 su Gobierno con IU y hasta hoy las relaciones a su izquierda siguen siendo misión imposible.

Pese a la "pax", el análisis interno que hacen algunos fieles de Pedro Sánchez en Andalucía señala que "el PSOE andaluz está roto aunque no lo parezca" y que los relevos efectuados por Susana Díaz, con la salida de Mario Jiménez de su núcleo duro, han sublevado a las provincias. Esta semana en el Parlamento andaluz ha sido fácil palpar esa herida abierta en el grupo socialista y entre las propias filas 'susanistas'. Ya Díaz no es indiscutible y su papel en la sesión de control fue muy cuestionado entre sus diputados, más allá de su núcleo duro de cinco personas. Conforme se aproxime el congreso regional se verán las jugadas internas. Pero para eso, el último fue en 2017, aún no se sabe cuántas elecciones quedarán.

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