BROTE DE LISTERIOSIS

La caja de sorpresas de Magrudis: tras La Mechá hay una oscura trama empresarial

Se espera que el dueño "de hecho" de la empresa responsable del grave brote de listeriosis declare hoy ante la jueza junto a sus dos hijos, a quienes colocó al frente de sus negocios

Foto: Artículo de La Mechá.
Artículo de La Mechá.

Cuando el Gobierno andaluz detectó que había un brote de listeriosis vinculado a la carne La Mechá de Magrudis, aseguró que se trataba de una empresa que había hecho “una magnífica labor” y que había tenido “mala suerte”. Se sabe que el Gobierno tenía todas las evidencias necesarias para conocer la gravedad del brote el 14 de agosto, pero no fue hasta un día después cuando dio el nombre de la empresa, en gran parte porque la organización de consumidores Facua se adelantó al preguntar a los afectados y publicó que era Magrudis. ¿Por qué protegieron a la empresa? ¿Por qué esperaron? Ese día 15 agosto, cuando decretaron la alarma, era festivo en muchas localidades y la carne mechada se compartió entre muchas familias y vecinos, ocasionando numerosos contagios. A día de hoy, se contabilizan tres muertos, siete abortos y 216 infectados.

La caja de sorpresas de Magrudis: tras La Mechá hay una oscura trama empresarial

De esto aún el consejero de Salud, Jesús Aguirre, que permanece en su puesto, no ha dado explicaciones. Un mes más tarde, el Gobierno andaluz se justifica asegurando que fueron víctima de “un engaño”. Que Magrudis no era una empresa ejemplar se supo en cuanto pidieron papeles. Estaba plagada de irregularidades. Que su dueño, “administrador de hecho”, José Antonio Marín Ponce, mintió, también se comprobó rápido. No avisó de que había otra empresa comercializadora, Comercial Martínez León, distribuyendo sus productos con marca blanca. También ocultó, en plena alarma y mientras moría gente, que seguía vendiendo otros productos, como sus chorizos, en grandes superficies comerciales. Negó que existieran esos chorizos que estaban en su catálogo, aseguró que solo fue una prueba que no llegó a comercializar y un inspector de la Junta los encontró en Alcampo anunciados con un cartel y la marca de Magrudis bien visible.

Fachada y puerta de la fábrica Magrudis. (EFE)
Fachada y puerta de la fábrica Magrudis. (EFE)

Cadena de mentiras

Resulta increíble la pasmosa tranquilidad con la que Marín, que este jueves está previsto que pase a disposición judicial, abordó la situación. Al principio, incluso realizó declaraciones públicas asegurando que todo estaba en orden en la empresa. En el polígono El Pino, donde está la nave en la que se localizó el brote de listeriosis, nunca había llamado la atención.

La última sorpresa de esa caja bomba en la que se convirtió Magrudis vino precisamente de la nave contigua a la que alberga la empresa de La Mechá. Mientras que Marín Ponce permanecía con sus hijos, Sandro Marín, administrador único de Magrudis, y Mario Marín, en la cárcel, Facua tiró del hilo y destapó que hay otra empresa. Esa firma clandestina, de la que ya sospechaban los agentes de la Guardia Civil, es Elaborados Cárnicos Mario SLU. Está a nombre de su Mario Marín, que figura como administrador y socio único. Se ubica justo en la nave contigua a Magrudis, en el Polígono El Pino.

En la línea de la empresa responsable del brote de listeriosis, esa distribuidora de alimentos e “industria de productos cárnicos”, según figura en el Registro Mercantil, donde se dio de alta en octubre de 2017, no cuenta con certificado sanitario, lo que sería obligatorio según el objeto de su actividad. Ya trascendió que con el mismo patrón, Magrudis se dio de alta como empresa en 2013 pero no solicitó certificado sanitario hasta 2015, lo que activó el plan de inspecciones, que también burló el propietario. Eso, sin embargo, no la habilitaba para actuar conforme a la ley porque no tenía licencia municipal. Tampoco figuran ninguna de las dos en el Registro de Industrias Agroalimentarias (GRIA) de la Consejería de Agricultura. Elaborados Cárnicos Mario no tiene empleados.

Sus hijos, como testaferros

Los primeros indicios apuntan a que José Antonio Marín, que figura al frente de tres empresas cárnicas y de alimentación desde 1993, es el propietario real de Magrudis y que su hijo, que estaba estudiando y cursó un Erasmus en los últimos años de la empresa, no es más que un testaferro a quien su padre puso al frente para evitar deudas y cuitas pendientes de negocios anteriores.

Según los datos del Registro Mercantil, el “administrador de hecho” de Magrudis tiene también relaciones con otras empresas como Marín y Maldonado Sociedad Limitada, dedicada a actividades de hostelería, donde es administrador y apoderado.Y ostentó relación indirecta con Embutidos El Patio, ubicada en una nave industrial en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra y dedicada al comercio de carnes, embutidos y derivados, donde su mujer, Encarnación Rodríguez, figura como administradora solidaria. Esa empresa se cerró en 2013.

Ante la jueza

La operación que se desplegó el pasado martes, liderada por la Unidad Central Operativa de Medioambiente (Ucoma) de la Guardia Civil, condujo a cinco detenciones. Dos de los detenidos, la cuñada de Marín Ponce y un comercial de la empresa, quedaron en libertad. Marín y sus dos hijos permanecieron el miércoles en la comandancia de la Guardia Civil y se espera que lleguen al juzgado de instrucción número 10 este jueves, donde la magistrada Pilar Ordóñez les tomará declaración.

Los agentes han requisado numerosa documentación de las naves donde están las empresas relacionadas con Marín y también en su domicilio, un chalé ubicado en la localidad sevillana de Dos Hermanas. Se registró también el domicilio de otro familiar. La nave de Magrudis estaba precintada desde 15 días después de decretarse la alerta sanitaria. Sin embargo, fuentes del caso no supieron precisar si los dueños habían tenido acceso a esa otra nave contigua donde ahora se sabe que había otra empresa a nombre de un segundo hijo de Marín Ponce.

El caso está bajo secreto de sumario y se investiga por qué Magrudis silenció que el pasado febrero un laboratorio la avisó de un positivo por listeriosis

El caso, bajo secreto de sumario, investiga a Marín y a su hijo por un delito contra la salud pública y lesiones. La gravedad de los hechos investigados se elevó, a petición de Facua como querellante, cuando se conoció que el dueño de Magrudis supo ya en febrero de este año que había un foco de listeriosis en su empresa. Así se lo comunicó un laboratorio, Grupo Microal, que puso el dato en conocimiento de la jueza. El empresario no tomó ninguna medida ni comunicó el positivo de los análisis a las autoridades sanitarias. Salud investiga casos de la misma cepa desde noviembre de 2018.

El pasado julio, la empresa informó además al ayuntamiento de que había realizado unas obras de ampliación en la fábrica para las que no contó con licencia. Tampoco la declaración responsable que había presentado al consistorio para pedir licencia de apertura se correspondía con el objeto real de la empresa. En la furgoneta de Magrudis se leía serigrafiado: “La Mechá, del todo natural. Sin conservantes ni colorantes”. Y sin papeles, sin permisos, sin licencias y saltándose todos los controles.

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