hallaron su cuerpo tras 12 días de búsqueda

Las claves del caso de Gabriel Cruz que han llevado al juicio contra Ana Julia Quezada

Ana Julia Quezada se enfrenta a la prisión permanente revisable, solicitada por el fiscal, en el juicio por el asesinato de Gabriel Cruz, el niño de ocho años de Níjar (Almería)

Foto: Ángel Cruz, padre del niño asesinado en Níjar, y su pareja Ana Julia Quezada, que será juzgada como autora del crimen. (EFE)
Ángel Cruz, padre del niño asesinado en Níjar, y su pareja Ana Julia Quezada, que será juzgada como autora del crimen. (EFE)

El pasado 9 de septiembre arrancó el juicio oral en la Audiencia Provincial de Almería contra Ana Julia Quezada, acusada del asesinato del pequeño Gabriel Cruz. El pequeño, de ocho años, desapareció en febrero de 2018, cuando salía de casa de sus abuelos en Níjar (Almería). Tras 12 días de intensa búsqueda, las autoridades encontraron el cuerpo sin vida del menor en el maletero del coche de la pareja sentimental del padre, quien fue detenida y confesó el crimen.

Por estos hechos, la acusada se enfrenta a la máxima pena contemplada en el Código Penal, solicitada por la Fiscalía al considerarla responsable de un delito de asesinato con alevosía. Si se confirma esta acusación, Quezada pasaría a formar parte de la lista de los nueve condenados en España a prisión permanente revisable por un caso marcado por la expectación mediática y el fingimiento de la imputada.

Cronología del caso

27 de febrero de 2018. Las autoridades activaron la alerta por la desaparición de Gabriel Cruz, un niño de ocho años cuya pista se perdió entre las localidades almerienses de Las Hortichuelas y Las Negras (Almería). La última vez que lo vieron salía de la casa de su abuela para ir a la de sus primos, "a tan solo 100 metros", según informó un familiar a El Confidencial. Eso ocurrió a las tres de la tarde y no fue hasta tres horas después cuando sus padres, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, supieron que el niño no había llegado a su destino.

Al día siguiente, un centenar de personas colaboraron, junto a buzos y unidades caninas, en el operativo de búsqueda.

3 de marzo de 2018. Se amplió el dispositivo a un total de 500 personas que trabajaban en la búsqueda del menor, entre ellos, la Sección Especial de Rescate e Intervención en Montaña (Sereim) de la Guardia Civil en Sierra Nevada y militares de la base de Viator. En una de las partidas por un paraje cercano a los acantilados de Las Negras (Almería), junto a una depuradora en el Barranco del Águila, el padre halló una camiseta —completamente seca—que, posteriormente confirmaron que poseía el ADN de Gabriel tras ser analizada por el laboratorio de la Policía Judicial. A pesar de que fue el padre quien reconoció la prenda como la de su hijo, esta no coincidía con la descripción que facilitó la Guardia Civil sobre la ropa que llevaba cuando fue visto por última vez: pantalón negro con rayas blancas y una chaqueta roja.

Junto a los padres del niño, participaba en el operativo la pareja sentimental de Ángel, Ana Julia Quezada, quien también estuvo con el pequeño en la residencia familiar el día de su desaparición y cuando encontraron la camiseta. Para entonces, el perímetro de búsqueda se había ampliado ya hasta los 12 kilómetros.

Imágenes del operativo de búsqueda de Gabriel Cruz. (EFE)
Imágenes del operativo de búsqueda de Gabriel Cruz. (EFE)

7 de marzo de 2018. Ana Julia Quezada era interrogada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil después de descubrir que fue ella quien encontró la prenda. Mientras tanto, los vecinos de Almería y las redes sociales se volcaron con la familia Cruz y Twitter se llenó de 'pescaditos' —según declaró su madre, al pequeño "le encantaba la mar"— con el hashtag #TodosSomosGabriel.

[Doce días de búsqueda entre 'pescaditos' en redes y cientos de voluntarios]

11 de marzo de 2018. Tras 12 días de búsqueda, la Guardia Civil encuentra el cuerpo sin vida de Gabriel en el maletero del coche de la pareja de Ángel Cruz. Quezada lo había ocultado en un pozo y fue captada por los agentes cuando trataba de trasladar el cadáver a otro lugar, procediendo en ese mismo instante a su detención. "¡No he sido yo! Yo he cogido el coche esta mañana", gritó mientras era esposada. La Benemérita advirtió de sus sospechas hacia la acusada en un principio y expresaron sus teorías sobre la posibilidad de que hubiera sido ella quien puso la camiseta del niño donde las depuradoras como una pista falsa.

Ana Julia junto al padre de Gabriel, en una concentración por el niño. (EFE)
Ana Julia junto al padre de Gabriel, en una concentración por el niño. (EFE)

En paralelo al caso del pequeño Gabriel, la Guardia Civil comenzó otra investigación al conocer la supuesta "muerte accidental" de la hija biológica de la detenida, de 4 años, en 1996, en Burgos. Tras su implicación en el crimen de Níjar, y teniendo en cuenta las similitudes entre ambos casos, las autoridades dudaban de que la niña hubiera muerto accidentalmente al 'caer' por la ventana.

12 de marzo de 2018. Los resultados preliminares de la autopsia de Gabriel Cruz revelaron que el menor murió por estrangulamiento, según determinó el Instituto Anatómico Forense de Almería.

Pozo en el que podría haber estado el niño Gabriel Cruz, en Las Hortichuelas, en Níjar (Almería). (EFE)
Pozo en el que podría haber estado el niño Gabriel Cruz, en Las Hortichuelas, en Níjar (Almería). (EFE)

Las autoridades centraron entonces la investigación en el pozo en el que la sospechosa pudo haber escondido al niño antes de meterlo en el coche, en la pedanía de Rodalquilar, a escasos kilómetros de distancia de la residencia donde fue visto por última vez. La Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Madrid y agentes de la Policía Judicial de Almería trasladaron a la recién detenida a ese lugar para reconstruir los hechos, aunque esta no pronunció una palabra durante la inspección.

13 de marzo de 2018. Miles de personas se concentraron ante la Catedral de Almería para dar el último adiós a Gabriel y mostraron su solidaridad con la familia Cruz. Mientras Patricia y Ángel se despedían de su pequeño, Ana Julia confesaba en la Comandancia de la Guardia Civil su autoría en el crimen.

Llegada del féretro del Gabriel Cruz a la plaza de la Catedral de Almería. (EFE)
Llegada del féretro del Gabriel Cruz a la plaza de la Catedral de Almería. (EFE)

Según declaraciones ante la Guardia Civil, la única acusada del caso admitió haber asfixiado al pequeño tras una discusión y haber asestado "un mal golpe" con la parte roma de un hacha justo antes de asfixiarlo —le tapó la nariz y la boca con la mano—, provocándole la muerte. No obstante, según su declaración, la acusada alegó que el niño la había atacado primero. Los agentes y el juez encargado del caso dudaron de la veracidad de sus palabras y prohibieron incinerar el cuerpo hasta que avanzara la investigación.

14 de marzo de 2018. La Guardia Civil encontró el hacha con el que la sospechosa admitió haber golpeado al menor. Al día siguiente, la Benemérita anunció en rueda de prensa los nuevos detalles de la llamada 'operación Nemo': no hubo terceras personas implicadas y la detenida pudo haber matado al pequeño "por celos". Concluyeron, por tanto, que la única acusada por el crimen de Gabriel Cruz mintió en su primera declaración y no actuó en defensa propia como quiso hacer creer. "Jamás habría actuado Gabriel como ella dice que actuó. Era un niño educado en el amor y en el respeto", aseguró de forma tajante Juan Jesús Reina, comandante de la UCO.

15 de marzo de 2018. Tras descubrir que Quezada había cavado un hoyo en una finca de la familia en Rodalquilar (a unos cinco kilómetros de la residencia de la abuela de los Cruz), las sospechas de las autoridades se confirmaron. La acusada trató de ocultar la tierra movida con tablones y piedras decorativas, según informaron fuentes de la investigación a El Confidencial. Ese mismo día, el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Almería decretó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para la investigada, acusada de un delito de asesinato, detención ilegal y contra la integridad moral.

20 de marzo de 2018. El titular del juzgado encargado del caso solicitó que se abriera una investigación para esclarecer si Quezada suministró ansiolíticos a Gabriel antes de matarlo, ya que encontraron esta sustancia durante el registro del vehículo de la investigada. Su abogado, Esteban Hernández Thiel, alegó que su clienta se encontraba en tratamiento y por ello recurría a los ansiolíticos.

5 de abril de 2018. Nuevos detalles sobre el asesinato. El informe ampliado de la autopsia reveló que la víctima murió de forma violenta "una o dos horas después de comer", es decir, después de abandonar la casa de Las Hortichuelas. Tras estas evidencias, el juez instructor consideró que la implicación de Quezada fue "incuestionable" y destacó la "malvada voluntad" de la acusada para cometer el crimen. En su auto de ingreso en prisión hizo hincapié, además, en su "falta de sentimientos y humanidad" al actuar. Días después de conocer estos avances, el padre de Gabriel aseguró en una rueda de prensa que nunca consideró que fuera su compañera la culpable: "Dormía con ella, me consolaba a mí cada noche, yo no sospechaba".

Ángel Cruz (d) y Patricia Ramírez (i) durante la inauguración del espacio de la 'Ballena' de la capital almeriense, dedicado a su hijo, Gabriel Cruz. (EFE)
Ángel Cruz (d) y Patricia Ramírez (i) durante la inauguración del espacio de la 'Ballena' de la capital almeriense, dedicado a su hijo, Gabriel Cruz. (EFE)


12 de abril de 2018. "Quité a la persona que amo lo más grande que uno puede tener, un hijo", esas fueron las palabras que Ana Julia Quezada dejó reflejadas en una carta de dos folios que envió a 'El Programa de Ana Rosa' desde la cárcel. En el escrito, la presa insistía en que la muerte del pequeño fue "un accidente" y pedía perdón a los padres, Ángel y Patricia.

17 de septiembre de 2018. Cambiaron los cargos contra Ana Julia Quezada y, según informó el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Almería, se le acusa de los delitos de asesinato y contra la integridad moral, pero no por detención ilegal. Un par de días antes, el magistrado anunció que la acusada sería juzgada por un jurado popular.

24 de septiembre de 2018. Según un informe de la Guardia Civil, existen "claros indicios" de que la única sospechosa del crimen del menor pudo haber asesinado a su hija en 1996; una investigación que comenzó en el mes de marzo, tras encontrar el cuerpo de Gabriel Cruz, y que fue incluida en el sumario de este último caso. En el momento en que se produjo la "muerte accidental" de la menor de cuatro años, Quezada no fue interrogada tras escudarse en que sufría una "situación de estrés-traumática".

6 de noviembre 2018. Se hacen públicas las primeras declaraciones de la acusada ante el juez. Previamente, Quezada había confesado el crimen ante los agentes después de ser detenida en el aparcamiento de la vivienda en la que residía con Ángel Cruz; declaró durante una hora y media. Pero aquel martes, la imputada reveló cómo llevó a cabo los hechos, asegurando que el pequeño la increpó llamándola "fea" y diciendo que deseaba que se separara de su padre. "Le puse la mano en la boca para que dejara de decir esas cosas y de chillar", sostuvo. Su intención, según sus palabras, fue silenciar al niño: "Cuando le quité la mano el niño ya no respiraba". En su comparecencia, Quezada contradijo lo reflejado en la autopsia y garantizó que ella "no le golpeó con nada".

Captura de imagen de la declaración de Ana Julia Quezada ante el juez. (La Sexta)
Captura de imagen de la declaración de Ana Julia Quezada ante el juez. (La Sexta)


31 de diciembre de 2018. Quezada trató de autolesionarse en su celda —en el centro penitenciario de Almería, El Acebuche— con un objeto cortante, por lo que le asignaron una presa de acompañamiento. Según fuentes penitenciarias, la reclusa se cortó en las manos tras conocer una "información" sobre el caso que dio un medio de comunicación.

24 de enero de 2019. La Fiscalía de Almería solicitó formalmente la prisión permanente revisable para la imputada al considerarla culpable de un delito de asesinato con alevosía. Le atribuye, además, otros dos cargos por lesiones psíquicas a los padres —por el daño moral causado a ambos en la comisión del delito y el posterior fingimiento durante las labores de búsqueda del menor, así como para cubrir los gastos médicos y farmacológicos generados pide el desembolso de 85.000 euros para cada uno de ellos—, por los que reclama 10 años más de prisión (cinco años por cada uno de los progenitores). En el escrito también se le pide a la acusada el pago de 600.000 euros para los progenitores más otros 160.000 euros para la abuela paterna, en concepto de responsabilidad civil. Asimismo, la fiscal cree que Quezada debería hacerse cargo de los 200.203 euros que costó el amplio despliegue de medios en la búsqueda del menor.

18 de febrero de 2019. En respuesta a la petición fiscal, los abogados de la imputada solicitaron una pena de tres años de prisión por homicidio imprudente, ampliable a diez años en caso de confirmarse que se trate de un homicidio doloso. Como ya ha ocurrido con otros casos que se han hecho eco en la prensa, la defensa se respaldó en que fuera un jurado popular el que se encargue de su juicio debido a que "la extraordinaria y desmedida repercusión mediática de los hechos" empaña la "imparcialidad" del proceso.

3 de mayo de 2019. La presidenta de la Audiencia Provincial de Almería, Lourdes Molina, fijó el juicio oral contra Ana Julia Quezada para el día 9 de septiembre. Una sesión que estará presidida por la magistrada Alejandra Dodero y constituida por un jurado popular.

10 de septiembre. La declaración de Ana Julia Quezada se retrasa a la segunda sesión del juicio tras suspender la jueza la sesión inicial. La acusada reconoce que mató a Gabriel Cruz, a pesar de que la relación con el niño "era muy buena". Según Quezada, ella simplemente le tapó la boca mientras estaban en la finca de Rodalquilar, con el objetivo de que se callase pero no con el propósito de asesinarle.
Los padres de Gabriel testifican también en esta jornada del juicio, enfrentándose cara a cara con la acusada. La madre, Patricia Ramírez, reprende a Quezada de forma directa diciéndole "eres mala, muy mala".

11 de septiembre. Después de que Quezada relatase que intentó suicidarse tras acabar con la vida del pequeño Gabriel Cruz, el teniente de la Guardia Civil declaró en la tercera jornada del juicio que se encontró cocaína en la casa de Vicar, Almería, donde supuestamente se habría producido el intento de suicidio.
El teniente recalcó que allí no se encontraron barbitúricos de ningún tipo. El jefe de la Policía Judicial de la Comandancia de Almería, el capitán José María Zalvide, expresó ante el jurado que el hallazgo de una camiseta del pequeño, colocada en el monte por la acusada, fue un punto de inflexión en la investigación puesto que esa zona ya se había batido.

12 de septiembre. Los agentes de la Guardia Civil que se responsabilizaron de las labores de seguimiento y detención de Ana Julia Quezada relataron ante la jueza lo que vieron en aquellos momentos: a Quezada se le escurrió el cuerpo del niño al trasladarlo al maletero de su coche. Cuando se arrestó a la pareja de Ángel Cruz, tenía tierra en las manos y en la sudadera.

16 de septiembr. La segunda semana del juicio contra Ana Julia Quezada transcurrió a puerta cerrada a petición de la madre del menor. El testimonio de los 15 especialistas forenses del caso y del perito Nicasio Marín confirmaron que Quezada actuó con "violencia intensa" contra el menor, por lo que descartaron que se tratase de un accidente.

17 de septiembre. El juicio de Ana Julia Quezada quedó visto para sentencia, con la emisión del veredicto por parte del jurado popular. La acusada pidió perdón a los padres de Gabriel Cruz en esta última sesión. La Fiscalía mantuvo la acusación por asesinato y pide prisión permanente revisable para Quezada, un veredicto que se emite finalmente el 19 de septiembre.

19 de septiembre. El jurado popular declara por unanimidad a la acusada culpable de asesinato con alevosía.

Los 12 días de "farsa" de Ana Julia Quezada

Los agentes de la Guardia Civil encargados del caso de la desaparición de Gabriel Cruz siempre mantuvieron que Quezada estuvo en su punto de mira desde que encontró la camiseta del pequeño —completamente seca y que no cuadraba con la ropa que el niño llevaba cuando salió de la casa— junto a la depuradora de agua. A partir de ahí, los investigadores siguieron muy de cerca sus pasos e instalaron en su vehículo una cámara y un micro, lo que propició su detención poco después.

Gracias a estas medidas, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil supieron que la ahora imputada sacó el cuerpo del hoyo que había cavado en la finca de Rodalquilar y lo introdujo en el maletero de su coche. Las palabras de Quezada mientras desplazaba el cuerpo quedaron grabadas y posteriormente expuestas en sede judicial, ante la presencia de la presunta asesina: "¿Dónde lo puedo llevar yo? ¿No quieren un pez? Les voy a hacer un pez... mis cojones".

Tras considerar probada su participación en el crimen y proceder a su detención, los agentes comprobaron que la acusada no solo había mentido en sus primeras declaraciones —aseguró que el niño la atacó primero—, sino que había estado fingiendo durante los 12 días que duró la búsqueda del menor.

Su defensa alegó que aquel 27 de febrero, la acusada propuso a la abuela que ella y el niño la acompañaran a la residencia de Rodalquilar (Níjar) para pintar una puerta. La mujer, sin embargo, prefirió quedarse en casa; pero a la salida de la vivienda de Las Hortichuelas, Quezada se topó con el niño —quien estaba "haciendo tiempo" para ir a casa de sus primos— y le ofreció ir hasta la otra finca con ella.

Según las mismas declaraciones, el pequeño empezó a jugar con un hacha cuando llegaron a la casa de Rodalquilar. Después de pedirle que dejara el objeto, el menor habría entrado en la casa y habría comenzado a increpar a la acusada diciendo que "era una negra fea" y que quería "que su padre estuviese con su madre y no con ella".

Personal del Ayuntamiento de Almería trabajan para el traslado de los enseres y recuerdos depositados en la zona conocida popularmente como 'La Ballena', en la desembocadura de la Rambla Federico García Lorca, en Almería, y que recuerdan al pequeño Gabriel Cruz Ramírez. (EFE)
Personal del Ayuntamiento de Almería trabajan para el traslado de los enseres y recuerdos depositados en la zona conocida popularmente como 'La Ballena', en la desembocadura de la Rambla Federico García Lorca, en Almería, y que recuerdan al pequeño Gabriel Cruz Ramírez. (EFE)

Los letrados sostienen que fue entonces cuando su clienta trató de quitarle el hacha y le tapó la nariz y la boca para que se callara. Al darse cuenta de que el niño no respiraba, "presa del pánico" y "bloqueada sin saber qué hacer" ante esa situación, cogió el cuerpo del menor, lo sacó de la casa, cavó un hoyo y lo enterró en él.

Después de que su familia denunciara su desaparición y comenzaran las labores de búsqueda, los abogados alegan que Quezada actuó por miedo a confesarse ante su pareja y "la desmedida repercusión mediática", por lo que simplemente ocultó lo ocurrido hasta que fue detenida.

Por ello, su defensa solicitó para la acusada una pena de tres años de prisión por homicidio imprudente o de diez años en caso de confirmarse que fue un homicidio doloso, incluyendo, además, la atenuante analógica de confesión tardía.

Sin embargo, el auto judicial refleja que la imputada, "consciente de su superioridad" sobre el niño, lo atacó de forma "súbita y repentina" cuando lo llevó a la finca de Rodalquilar. Según el escrito, Quezada golpeó al menor con violencia, le tapó la nariz y la boca "hasta provocar su fallecimiento por asfixia" y luego cavó un hoyo con una pala para ocultar su cadáver.

Durante los 12 días que se prolongó el operativo de búsqueda de Gabriel Cruz, la acusada simuló "estar afligida, compungida y apesadumbrada" en una "clara actitud de fingimiento y farsa". Por ello, y debido a los daños causados hacia la familia, la Fiscalía pide la prisión permanente revisable, más 10 años de cárcel por lesiones psíquicas.

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