CUARTA SESIÓN DEL JUICIO

Ana Julia fue arrestada con tierra en las manos y sin medicamentos para suicidarse

Agentes de la Guardia Civil explican esta mañana detalle cómo vieron desenterrar el cadáver del pequeño de la finca de Rodalquilar

Foto: Ana julia quezada, autora confesa de la muerte de Gabriel Cruz, a su llegada a la Audiencia Provincial de Almería (EFE).
Ana julia quezada, autora confesa de la muerte de Gabriel Cruz, a su llegada a la Audiencia Provincial de Almería (EFE).

Ana Julia Quezada tenía tierra en las manos cuando llegó a Vícar en su vehículo con el cuerpo del niño Gabriel Cruz en el maletero. Tampoco poseía medicamentos en su domicilio, lo que cuestiona la tesis de la autora confesa del crimen de que quería quitarse la vida, han relatado los agentes de la Guardia Civil que realizaron el seguimiento y detención de la acusada.

Ana Julia abrió el maletero por orden de los agentes, momento en el que apreciaron que "tenía tierra en las manos" y en la "sudadera" a consecuencia de haber desenterrado el cadáver. "Lo primero que dijo cuando se le detuvo, cuando se le leyeron los derechos, dijo 'muy bien'; pero a continuación cuando se le fue arrestar dijo: 'Ángel, te quiero mucho, quiero a Gabriel y mi perro está dentro", ha explicado el agente.

Asimismo, junto con su compañero, ha descrito el reportaje fotográfico que se realizó de la acusada el día 11 de marzo desde que llegara a la finca de Rodalquilar, donde se la captó a 400 metros de distancia mientras sacaba el cadáver de la alberca, lo envolvía en una manta y lo introducía con dificultad en el maletero. "El cuerpo se le escurre y es cuando lo vemos bien", han señalado.

A partir de entonces es cuando la acusada inició un itinerario "ilógico" hacia Vícar hasta que fue interceptada antes de que entrara en el garaje de la vivienda de Quezada. "Se detiene el coche, se indica que pare el motor y entonces frena y se le indica que abra el maletero, con lo que se confirma que ahí está el niño".

Los agentes habían visto desenterrar el cadáver del pequeño de ocho años en la finca de Rodalquilar. Quezada dijo también justo antes del traslado en su vehículo del cuerpo del niño: "Ahora a llevárselo de aquí", según ha declarado esta mañana el teniente de la Guardia Civil que instruyó las diligencias del caso en referencia a las grabaciones realizadas en el interior del coche.

El teniente confirmó el contenido de las transcripciones de dichas grabaciones y manifestó que la acusada decía ella misma en voz alta: "Ana, no vas a ir a la cárcel". Los agentes lograron colocar un micrófono en el interior del coche cuando ya sospechaban de Quezada.

"Parece una persona a la que le gustaba el dinero"

La única acusada por la muerte de Cruz "parece una persona a la que le gustaba el dinero" y, además del asesinato del niño, "no sabemos si buscaba cobrar un dinero. Es macabro pero parece que por ahí iba la cosa", ha declarado este jueves el comandante Montero de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

"Fue una investigación muy dura porque buscábamos a un niño vivo, no se planteó como un homicidio. Si hubiese sido así, no se habrían empleado tantísimos recursos como en esta investigación", ha añadido el comandante, que en aquel momento estaba a cargo de la Sección de Homicidios, Secuestros y Extorsiones de la UCO. Tras afirmar que "pocas investigaciones" como la búsqueda de Gabriel Cruz han tenido tantos recursos, el comandante ha señalado durante la cuarta sesión del juicio que fueron días "muy intensos" y con turnos de "casi 24 horas".

Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, durante su declaración este martes en la segunda sesión de el juicio con jurado popular por el asesinato del pequeño Gabriel Cruz. (EFE)
Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, durante su declaración este martes en la segunda sesión de el juicio con jurado popular por el asesinato del pequeño Gabriel Cruz. (EFE)

La UCO habitualmente actúa de apoyo en los casos con una "especial dificultad", y se trasladaron al lugar de los hechos porque era "patente" que Gabriel no podía haber desaparecido, sino que podía ser un secuestro. "Con gran celeridad" se llevaron a cabo "análisis muy complejos" de las comunicaciones telefónicas para identificar a las personas que pasaron por la zona y se descartó al acosador de la madre (Patricia Ramírez) casi de inmediato.

Sobre el móvil económico, ha apuntado que era una posibilidad porque "no había nada que nos dijera que Gabriel estaba muerto" pero que "cada día que pasaba, nos caía una losa de realidad" encima y "nunca llegó una solicitud de dinero". Una vez focalizada la investigación sobre Quezada, observaron que "era ella la que estaba animando a la familia a ofrecer más dinero (de recompensa)". "Era bastante raro. Al verificar su vida en Burgos, etcétera, parece una persona a la que le gustaba el dinero. No sabemos si además del hecho, buscaba cobrar un dinero. Es macabro pero parece que por ahí iba la cosa", ha añadido.

También ha relatado la versión de lo ocurrido que narró Quezada durante la reconstrucción de los hechos, la misma que ha mantenido durante el juicio, y ha subrayado que la finca en la que mató a Gabriel está "muy aislada" por lo que no es posible observar lo que pasa dentro "salvo que utilices algún tipo de cámara o similar"

Fiebres "muy altas"

Un agente se desplazó a Burgos para investigar el pasado de la acusada. En su declaración ha explicado que el padre de Judith, hija de la Quezada, le indicó que cuando estuvieron casados tuvo dos episodios de fiebres "muy altas". Los médicos nunca pudieron saber las causas. El hombre estuvo ingresado dos o tres días. La expareja de Quezada sospecha de la acusada ya que no le han vuelto a aparecer estos problemas de fiebres.

Tiró la ropa a un contenedor 6 días antes de ser detenida

Ana Julia arrojó la ropa que le había quitado al pequeño tras matarlo en un contenedor de la barriada almeriense de Retamar seis días antes de ser detenida en Vícar (Almería).

Dos agentes de la Policía Judicial de la Comandancia de Almería han señalado en el juicio que ya en la primera declaración de la acusada, realizada el 27 de marzo del año pasado, día de la desaparición del niño, hubo una serie de "circunstancias" que "llamaron la atención" sobre ella.

Han especificado que la mañana del 5 de marzo, se les comunicó que la investigada había abandonado la casa de la abuela de Gabriel en el coche del padre del menor con la excusa de ir a tomarse un café en Campohermoso, en Níjar (Almería).

"Atravesó a velocidad alta Campohermoso, cogió la autovía y fue a Retamar, callejeando sin sentido, no conocía el lugar, constatamos que se perdió. No pudimos constatar qué había ido a hacer allí pero no tenía sentido, había mentido a la familia, ido a Retamar y vuelto a gran velocidad, y luego se paró en Campohermoso a tomar el café", ha relatado.

Tras su detención supieron el motivo de "este viaje relámpago", y con la empresa concesionaria del servicio de recogida inspeccionaron durante dos horas "uno a uno" los contenedores de vidrio que aparecían en el recorrido realizado días antes por Quezada, hasta dar con la ropa de Gabriel: un pantalón de chándal, una chaqueta roja, una camiseta blanca y unas zapatillas.

Quezada frotó la camiseta del niño para provocar una mancha

Ana Julia frotó la camiseta del pequeño que simuló haber encontrado en una batida contra el suelo para "provocar" una mancha de barro y aparentar, según la Guardia Civil, que había estado bajo la lluvia, debido al mal clima que hubo en la zona durante las jornadas de búsqueda.

"Cuando llego, la camiseta estaba como extendida, bastante visible desde un punto elevado. Creemos que la camiseta se apelmazó y se frotó con el suelo para provocar esa mancha", ha dicho uno de los agentes que realizó la inspección ocular en el lugar en el que apareció, en el barranco de las Águilas. Ha dicho que a su llegada se encontró al padre del menor junto a dos personas, pero no con Quezada a pesar de que le habían comunicado que debía estar allí.

El progenitor le dijo que habían tocado la camiseta para ver si era de Gabriel pero que la habían dejado en la misma posición y que la levantó para ver si tenía sangre, porque en la cara visible sólo había una mancha de barro. La acusación ha preguntado si podría haber llevado la acusada la camiseta arrugada y luego haberla pasado por el barro y extenderla para dar la sensación de que había estado arrugada, a lo que otro agente que participó en esta inspección ha respondido: "Creemos que la mancha era compatible con un roce deliberado".

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