Se ha declarado "inocente"

Las frases de Ana Julia Quezada en el juicio por el 'caso Gabriel': "Quería que me pillaran"

Ana Julia Quezada ha reconocido que "dio muerte" a Gabriel Cruz y ha confesado que planeaba suicidarse antes de ser detenida frente a su casa de Vícar (Almería)

Foto: Ana Julia Quezada, durante la segunda sesión del juicio. (EFE)
Ana Julia Quezada, durante la segunda sesión del juicio. (EFE)
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Ana Julia Quezada ha reconocido que "dio muerte" a Gabriel Cruz, pero se ha declarado "inocente" del asesinato. Frente a un jurado popular, ha explicado que, antes de ser detenida, su intención era dejar el cadáver en el garaje de su piso en Vícar (Almería) y suicidarse después: "Quería ponerle comida a mi perro, escribir dos cartas —a mi hija y a Ángel—, tomarme todas las pastillas que llevaba y tumbarme en el sofá".

A apenas unos metros se encontraba Patricia Ramírez, la madre del niño, que prefirió evitar el biombo que la mayoría de testigos utilizaron en la Audiencia Provincial de Almería para espetarle a la cara: "Eres mala, muy mala". Tanto ella como Ángel Cruz, que sí ha pedido eludir el contacto visual con quien fuera su pareja sentimental, han permanecido 40 minutos en la sala y han respondido a las preguntas que le han formulado las acusaciones y la defensa.

"Todo fue un accidente"

"Perdóname hija mía, perdóname Ángel y toda la familia, que me perdone Dios por lo que he hecho, pero todo fue un accidente", ha sollozado Quezada tras confesar que mató a Gabriel. "Pensaba dejarlo en el garaje de Vícar. Que me perdone todo el mundo", ha justificado antes de expresar su intención de dejar unas cartas explicando "todo lo que había pasado". Ha asegurado no recordar si ejerció una fuerza "desproporcionada" o si se echó encima de él: "Le tapé la boca y la nariz con la mano, de lo demás no me acuerdo. Cuando lo dejé, ya no respiraba".

"Le tapé la boca para que se callara"

"Simplemente le tapé la boca para que se callara", ha añadido, para después dar su versión sobre los últimos momentos del pequeño. Afirma que el menor entró en la habitación con un hacha en la mano y que, al intentar que la soltara, le recriminó: "A mí no me mandas, no eres mi madre. Negra fea, tienes la nariz fea. No quiero que estés con mi padre y quiero que mi padre se case con mi madre y que tú te vayas a tu país.

Ana Julia Quezada: "Cuando dejé al niño en el suelo, ya no respiraba"

"Me fui a fumar como una loca"

"Utilicé las dos manos, la derecha seguro en su boca, la izquierda no lo sé, en la nuca, en la frente. Fueron momentos muy rápidos, estaba muy nerviosa". Lo hizo hasta que le puso "la mano en el pecho y no respiraba". "Me quedé un rato y luego me fui a fumar como una loca; salía, entraba, salía, entraba y no sabía lo que hacía". Sostiene que se "quedó bloqueada" hasta que vio una pala y decidió "hacer un agujero".

"Cogí el hacha y le di con la parte que corta"

La acusada ha manifestado que, tras cavar el hoyo, entró a la casa para recuperar el hacha por el que supuestamente había discutido con el niño porque "le quedó una manita fuera y quería que quedara enterrado". "Creo que le di un golpe, con la cabeza mirando así porque no era capaz", ha detallado, además de reconocer, al menos, dos impactos sobre el cuerpo para proceder a enterrarlo por completo, de forma que en los días sucesivos se sirvió de más utensilios como sillas para seguir tapando la zona hasta el día en que acudió a desenterrarlo.

"Yo quería que me atraparan"

La ya autora confesa de la muerte de Gabriel ha explicado que colocó la camiseta del menor que ella misma simuló encontrar para que le atraparan, porque "no podía aguantar más ese secreto". De esa forma, pretendía dar "esperanzas al padre del niño". "Cogí la camiseta del armario. La metí en la mochila, cogí mi coche. Vamos Ángel y yo a ese sitio. Yo fui a colocar la camiseta allí", confesaba. Posteriormente, aprovechó que el padre estaba hablando por teléfono y se subió a ver un cortijo para dejarla en un cañaveral.

Ana Julia Quezada: "Yo quería que me pillaran"

"No he tenido ningún problema" [con la madre]

Entre continuas lágrimas, Quezada ha negado haber tenido "roces" con Patricia Ramírez y ha explicado que no la conocía hasta que alguna vez coincidieron en casa, cuando ya era pareja de Ángel Cruz. Tampoco ha querido reconocer que la calificara como una "mala persona", pero el Ministerio Fiscal ha demostrado lo contrario con una grabación de 2018. En la misma línea, ha sostenido que su relación con Gabriel era "buena" y que era un niño "muy educado".

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