RENUNCIAS EN LA JUNTA

La viceconsejera de Empleo abandona Cs y denuncia "enormes presiones" del PP

Balbín fue una de las principales denunciantes del caso de los cursos, se afilió y fue puesta como ejemplo de "regeneración". Ahora acusa a su partido de ser "una marioneta del PP"

Foto: El presidente de la Junta, Juanma Moreno (i), y el vicepresidente Juan Marín (d). (EFE)
El presidente de la Junta, Juanma Moreno (i), y el vicepresidente Juan Marín (d). (EFE)

La exviceconsejera de Empleo Isabel Balbín se ha dado de baja de Ciudadanos tras salir del Gobierno andaluz. En un mensaje, al que ha tenido acceso El Confidencial, y con el que Balbín comunicó a algunos compañeros y allegados su baja del partido de Albert Rivera, asegura que su salida de la Junta se decidió “en febrero” y se debe a “enormes presiones del PP”. Sus reflexiones desmontan la versión que ofreció el Gobierno.

Balbín participó activamente en campaña a favor de Cs como denunciante del caso de los cursos de formación, que la Audiencia de Sevilla ordenó reabrir el pasado julio. La exviceconsejera de Empleo estuvo entre quienes ayudaron a destapar el llamado caso Edu, y un vídeo de Cs ponía de relieve su papel como funcionaria de la Seguridad Social que destapó el fraude en estas subvenciones.

Entonces, la responsable de la Seguridad Social de Málaga, desde donde partió la denuncia del fraude, era la actual consejera de Empleo de la Junta, Rocío Blanco. Balbín cesó como viceconsejera en Consejo de Gobierno el pasado 22 de julio y desde el Ejecutivo informaron de que había dimitido “por motivos personales”. Su baja se sumó a otra, la del viceconsejero de Igualdad, lo que desató las especulaciones sobre fricciones internas y roces dentro del Gobierno andaluz de PP y Cs.

Balbín, en la imagen que empleó la Junta de Andalucía para anunciar su incorporación. (Twitter)
Balbín, en la imagen que empleó la Junta de Andalucía para anunciar su incorporación. (Twitter)

"Enormes presiones"

Según el mensaje que la propia afectada envió a sus compañeros y allegados, la salida de Balbín no se trató de una decisión propia, tal y como contó el Gobierno. “Hoy [por este lunes] me he dado de baja en Ciudadanos, difícil paso para alguien que creía que hacer política era posible”, asegura la exviceconsejera. Sostiene marcharse con “la conciencia tranquila y la seguridad de haber hecho siempre lo correcto”.

“Mi cese en la consejería se decidió en febrero, igual que el de Miguel Guijarro o los tres del comando antifraude, el tercero no llegó y era el más importante”, asegura sobre su propia marcha. Se refiere así a la decisión de la consejera de Empleo de destituir a parte de su gabinete, en concreto a Antonio Barreda y Luis Escribano, ambos denunciantes de casos de corrupción en la Junta de Andalucía y miembros de la asociación del médico Jesús Candel, conocido como ‘Spiriman’, que formaron un grupo que realizó una durísima oposición a la Junta de Susana Díaz. Guijarro, delegado de Empleo en Málaga, tuvo que dimitir tras destapar El Confidencial que sus empresas figuraban en los papeles de Panamá.

Este periódico ha tratado sin éxito de recabar la versión directa de Balbín. En su mensaje de despedida tras darse de baja en Cs, insiste en que la consejera de Empleo le trasladó que estaba recibiendo “enormes presiones”. “Empleo es hoy una consejería dirigida por el PP del mismo modo que Igualdad lo es por el PSOE”, comunica a sus allegados. En esa línea insiste en lamentar “la despreocupada inacción” de los dirigentes de Ciudadanos, que considera que son “unas marionetas en manos del PP”.

Desde Cs se limitan a confirmar que Balbín solicitó su baja y aseguran que la única explicación que tienen es la que han ofrecido públicamente, que se marcha “por motivos personales y familiares”.

Un caso reabierto

El caso de la exviceconsejera de Empleo es especialmente llamativo porque tanto ella como la titular de la cartera, Rocío Blanco, ya habían trabajado codo con codo en la Tesorería General de la Seguridad Social en Málaga y habían hecho equipo en las denuncias de los cursos de formación. Aunque esta cartera corresponde en el organigrama a Cs, Blanco es muy cercana al consejero de Presidencia, Elías Bendodo.

Se suponía que la llegada de estos denunciantes de corrupción a Empleo iba a servir para destapar las irregularidades en una consejería que se había convertido en epicentro de la corrupción en la Junta. Sin embargo, nada más llegar, en lugar de destapar las irregularidades la consejera dio un sorprendente giro de guion y, tal como hizo su antecesor socialista en el cargo, se negó a dar información sobre las investigaciones internas de los cursos de formación alegando que estaba todo judicializado.

Posteriormente, en otro giro sorprendente, el Gobierno andaluz, ya de PP y Cs, se sumó a las tesis de la Fiscalía Anticorrupción y la jueza María Núñez Bolaños, y pidió el carpetazo del presunto fraude de la formación que abrió Mercedes Alaya en los juzgados de Sevilla. Al contrario de lo que hizo el PP como acusación particular, que recurrió el archivo y logró que la Audiencia de Sevilla diera órdenes directas a la Consejería de Empleo de que volviera a revisar los expedientes de esta supuesta estafa en ayudas públicas. El Gobierno, solo tras evidenciarse la incongruencia, también rectificó parcialmente su postura y desde sus servicios jurídicos apoyó que se dejara de investigar a ex altos cargos socialistas, pero sí reclamó que se tratara de recuperar el dinero supuestamente defraudado.

Otro polémico cese-bomba en Cultura

El director de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y secretario general de Innovación Cultural y Museos, Fernando Francés García, ha presentado su renuncia por carta a la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, según avanzó el periódico 'ABC'.

“Me he quemado”. Francés señala en su misiva que asumía el cargo “como una misión transitoria”, ya que “la carrera política es lo último que deseaba”. Asegura que las razones para dejar su puesto están relacionadas directamente con el hecho de que “los criterios basados en el conocimiento del sector, en la selección por la calidad, en la ausencia absoluta de sectarismo político y en el pragmatismo en la gestión, no han sido comprendidos ni en parte aceptados por quienes tienen dentro de la consejería las responsabilidades más altas”.

Nunca antes me había quemado tanto en un trabajo en tan poco tiempo. La ilusión se ha evaporado”, explica, ya que “la energía que he tenido que poner en cada logro no me compensa en lo personal”, señala en su carta.

Francés estuvo rodeado por la polémica desde su nombramiento. El hombre fuerte de la Consejería de Cultura en la Junta de Andalucía llegó a su cargo de secretario general de Innovación Cultural y Museos tras 16 años de gestión en el CAC (Centro de Arte Contemporáneo) de Málaga y después de vender su empresa (Gestión Cultural y Comunicación) a un grupo de inversores. Hubo muchas dudas sobre si había o no un conflicto de intereses y contra su nombramiento se pronunciaron importantes nombres del mundo cultural.

Francés, del círculo de confianza del presidente Juanma Moreno y de Elías Bendodo, había cedido su participación accionarial en tres empresas y su pertenencia a dos fundaciones para poder acceder a este alto cargo. Posteriormente fue imputado, el pasado julio, por supuestamente agredir a una galerista en unos hechos que se remontaban a un año atrás.

En la misiva en la que renuncia y a la que ha tenido acceso este periódico, Francés agradece directamente a Moreno y Bendodo la invitación personal que le hicieron a entrar en el Gobierno y no deja en muy buen lugar a la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, contra quien carga veladamente por no haber permitido acelerar los cambios y frustrar sus propuestas. Menciona expresamente la reestructuración de la Agencia de Instituciones Culturales o la mala gestión de las orquestas públicas.

Andalucía

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