PIDE LA BAJA

La jueza de los ERE que relevó a Alaya, tocada y hundida por la inmensa presión

Núñez Bolaños se aparta, en mitad de un dura guerra con el PP y la Fiscalía Anticorrupción, en un momento crucial para los casos de supuesta corrupción socialista

Foto: María Ángeles Núñez Bolaños. (EFE)
María Ángeles Núñez Bolaños. (EFE)

“Se la han cargado”, masculla indignado alguien próximo a la jueza que más portadas acapara en Andalucía. "Por algo será", señala otro de quienes la han criticado con fiereza. Estar en el epicentro judicial de las grandes causas andaluzas de presunta corrupción del anterior Gobierno del PSOE es vivir entre dos trincheras de una intensa y violenta guerra política, con todas sus ramificaciones ideológicas, mediáticas, enraizadas con el poder...

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía no confirma la baja por enfermedad de la jueza María Ángeles Núñez Bolaños, alegando que la ha pedido por motivos personales y que debe proteger su intimidad. Sin embargo, no es ningún secreto que la instructora de los ERE, de la fundación de empleo Faffe, cuyos directivos gastaron el dinero en puticlubs, o el caso Avales, sobre los préstamos de la Agencia Idea, ha pedido un tiempo de respiro.

Tomó el testigo de Mercedes Alaya tras un agrio enfrentamiento entre ambas que resolvió a su favor el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Ha resistido cuatro años casi exactos. Tomó posesión el 16 de junio de 2015. A sus 53 años y tras 25 en la carrera judicial, no puede más. Quienes la conocen aseguran que está hundida y que el reciente fallecimiento de su madre ha acabado por desmoronarla tras muchos meses en los que se ha sentido acosada tanto por un sector de los medios de comunicación como por buena parte de los fiscales anticorrupción. ¿Qué le pasa? ¿Por qué se ha doblegado la presión a una jueza que lleva meses en el fuego cruzado de los grandes casos de corrupción que afectan a la cúpula de los anteriores gobiernos socialistas en Andalucía?

Una panorámica "brutal"

Un abogado defensor habitual en el juzgado número 6 de Sevilla, donde se dirimen las grandes macrocausas, anima a hacer un ejercicio sencillo. Basta poner el nombre de la instructora en Google y pulsar la pestaña noticias. “La panorámica es brutal”, avisa. “Se ha tejido la idea de una jueza corrupta al servicio del poder socialista que llegó para salvar a los altos cargos del PSOE y eso es una acusación tan grave que, sinceramente, no sé ni cómo ha aguantado tanto”, señala este habitual de sus causas. “Lo peor, además, es que ella se lo lee todo. Se repasa todos los digitales en su tiempo libre. Lo mira todo”, insisten quienes la conocen.

Hay una pregunta que flota en el aire. ¿Por qué no ha pedido amparo al poder judicial? Ya una vez el CGPJ la defendió frente a las graves acusaciones de Alaya a su llegada, cuando puso en duda su preparación y su capacidad para asumir su legado. Muchos compañeros de toga le habían recomendado que pidiera auxilio al órgano superior. La Asociación Judicial Francisco de Vitoria, de corte moderado, denunció públicamente un “acoso mediático para presionar” a la magistrada que superaba los límites, en octubre de 2018. Antes, hubo otro comunicado en la misma línea denunciando una campaña de desprestigio.

Sus compañeros de toga la habían animado a pedir amparo al CGPJ, que ya la respaldó en su agrio enfrentamiento con Alaya en 2015

Alrededor del juzgado de instrucción número 6, epicentro de los grandes casos de supuesta corrupción en Andalucía, nada es inocuo. A la espera de que en otoño llegue la sentencia de la pieza política de los ERE, las opiniones están muy contaminadas. Hay una guerra ideológica. Núñez Bolaños tiene defensores a ultranza y enemigos viscerales. Igual que antes había quienes consideraban a la jueza Alaya un ángel o un demonio.

Hay que recordar que también la magistrada, ahora en un retiro de oro en la Audiencia de Sevilla, pasó seis meses de baja con una neuralgia del trigémino, una dolorosísima enfermedad que paraliza el rostro y que está muy relacionada con la tensión. En su ausencia, con la macrocausa de los ERE empantanada, el TSJA puso a dos jueces de refuerzo a continuar con sus asuntos y a su vuelta Alaya los apartó totalmente y se quejó de que le habían invadido el despacho.

Nadie duda de que no ocurrirá ahora así con Núñez Bolaños. Es el juez de refuerzo José Ignacio Vilaplana quien asumirá sus casos, ya este martes estaba tomando declaración en piezas de los ERE, y ambos tienen buena relación. No se nombrará, de momento, sustituto. En general, no hay nadie que hable mal de la instructora por los pasillos de los juzgados sevillanos del Prado. Tiene el apoyo y el cariño de sus compañeros y de los funcionarios. Quienes se han sentado investigados ante la jueza alaban además su “exquisitez en el trato” y una “extraordinaria calidad humana”.

Cuestionada desde el inicio

A Núñez Bolaños la cuestionaron al llegar al juzgado por no tener suficiente preparación, ni hondura en sus conocimientos jurídicos para instruir causas de corrupción. Venía de un juzgado de familia, desde donde, por cierto, defendió sin empacho al actual diputado de Vox Francisco Serrano cuando fue cuestionado como magistrado. Abogó de forma clara por la custodia compartida. También se habló mucho de su conexión con el entonces consejero de Justicia, el fiscal Emilio de Llera, amigo de su marido, médico forense. Tirando de ese hilo se escribió largo y tendido sobre sus vinculaciones con el PSOE, aunque nunca había ocupado ningún cargo en la Administración ni hay constancia de una relación con este partido.

En los últimos tiempos, la Audiencia rechazó su recusación en el caso Idea, referido a la agencia pública de la Junta, como pidió el PP andaluz por tener su cuñada un contrato laboral en ese ente. La misma acusación particular la llevó al CGPJ por los cursos de formación. Se han escrutado su vida familiar y sus relaciones personales, su círculo de amistades, como en su día se hizo con Alaya, pero desde bandos distintos. A esta la acusaban de ser el brazo armado del PP y a su sucesora, de trabajar para los socialistas.

“Hacer esas consideraciones de una jueza, con escritos durísimos donde se la sitúa al borde de la prevaricación o se la acusa de maniobras dilatorias intencionadas para permitir que prescriban los casos, es inaudito”, admite otro letrado personado en varias de las macrocausas de corrupción. Un compañero magistrado explica a este periódico que el estilo de los escritos tanto de los abogados que representan al PP como de los fiscales anticorrupción es “muy agresivo”, y eso, señalan varias fuentes, “puede llegar a condicionar tu imparcialidad”. “Esas consideraciones te acaban calando y te minan la autoestima”, afirma otra compañera, porque Núñez Bolaños, señalan quienes la conocen, es “muy humana”.

Núñez Bolaños ha sido cuestionada duramente en los escritos de la Fiscalía Anticorrupción y por parte de los abogados del PP-A

“Si tiene lagunas en su preparación técnico jurídica para afrontar casos tan complejos, que pudiera ser, las suple con un extraordinario sentido común, y eso está poniéndose de relieve en su forma de instruir. Va al grano”, señala un letrado habitual de su juzgado. También desmienten, tanto desde dentro de los tribunales como entre quienes reciben en su 'mail' buena parte de las notificaciones de su juzgado, que esté dejando los casos morir sin hacer nada.

Todo lo contrario, señalan numerosas voces consultadas. Es muy resolutiva, llega temprano, se va tarde y en este tiempo ha resuelto asuntos que llevaban años empantanados. En última instancia, es la Audiencia de Sevilla la que ratifica o rechaza sus decisiones. Ha ocurrido en todos los sentidos. Que ha avanzado mucho en las distintas piezas de los ERE es un hecho, desde la del exchófer 'de la cocaína' a algunos de los expedientes de ayudas sociolaborales más cuantiosos.

El origen de 'los mitos' sobre los que se ha construido la leyenda de Núñez Bolaños, recuerda un abogado defensor, está en la división del caso ERE. Su antecesora Alaya se resistió de forma numantina a dividir la macrocausa. Ella llegó e hizo exactamente la división que la Fiscalía llevaba pidiendo meses. “Sucumbió a su presión”, dicen quienes conocen el caso. Eso llevó a que después la Sala Séptima de la Audiencia de Sevilla determinara que los altos cargos juzgados en la pieza política de los ERE no podían volver a sentarse en el banquillo de los acusados en las distintas piezas separadas por cada una de las ayudas sociolaborales o a empresas bajo el principio de ‘non bis in ídem’. No se puede juzgar dos veces por lo mismo. Nadie dijo que la Audiencia había permitido irse a los ex altos cargos socialistas “de rositas”. Sí lo dijeron de Núñez Bolaños. Ahí empezó ‘su leyenda’, aunque no fue ella quien lo decidió.

Pidió el archivo de la causa política de los cursos de formación, como había solicitado la propia Fiscalía. Una parte de esa presunta trama sigue su curso, la relacionada con la Faffe y, en pieza separada, los presuntos pagos en prostíbulos con dinero público. La jueza solicitó el archivo del caso avales, que deriva de los ERE y se relaciona con los préstamos de la agencia Idea, y el fiscal ha recurrido el carpetazo, alertando del riesgo cierto de prescripción de delitos. La magistrada, basándose en un informe pericial, archivó considerando que se habían “desvanecido” los hechos delictivos que Anticorrupción ve “graves”.

Los servicios jurídicos del Gobierno andaluz, ahora de PP y Cs, apoyaron el archivo del caso y después lo recurrieron. Pero esa esquizofrenia dentro del PP andaluz, entre la parte del Gobierno y la personada en las causas, es otro capítulo. De momento, Núñez Bolaños, en mitad de esa dura guerra, pide un respiro pero no se sabe si tirará la toalla. El momento es crucial para estas macrocausas. Este martes, algunos celebraban sin pudor haberla retirado. Otros lamentaban amargamente su situación.

Andalucía

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