Su confesión no se pudo grabar

La defensa de Bernardo Montoya pedirá su libertad tras el fallo en el audio que lo inculpa

El abogado del presunto autor del asesinato de Laura Luelmo cree que la transcripción del audio de su confesión "no es válida"

Foto: Agentes escoltan a Bernardo Montoya cuando fue puesto a disposición judicial. (EFE)
Agentes escoltan a Bernardo Montoya cuando fue puesto a disposición judicial. (EFE)
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Miguel Rivera, abogado defensor de Bernardo Montoya, en prisión preventiva por la muerte de la joven zamorana Laura Luelmo en El Campillo (Huelva) el pasado mes de diciembre, va a pedir su puesta en libertad tras conocer que el juzgado no cuenta con el audio de la declaración inculpatoria de su cliente. Fue durante el juicio celebrado la semana pasada cuando se supo que un error técnico impidió que se grabara al acusado reconociendo haber sido el autor del crimen ante el juzgado. A pesar de que la secretaria judicial cuenta con la transcripción de dicha confesión, la defensa considera que no es válida.

A finales de la semana pasada, se conoció que la falta de conexión del cable de audio al equipo informático impidió que se grabara esa primera declaración que Montoya realizó ante el Juzgado de Instrucción 1 de Valverde del Camino (Huelva), en la que reconoció haber sido el autor de la muerte de la chica.

Aunque la Fiscalía asegura que esto no supone un problema porque disponen de la transcripción de la misma por parte de la secretaria judicial, que tiene la misma validez, Rivera ha precisado que desde que es posible contar con la testifical en soporte informático de audio y vídeo, "las transcripciones no son válidas".

Por ello, considera que en el caso de su cliente "no se han cumplido" todas las garantías judiciales a las que tiene derecho como procesado y, por tanto, solicita su puesta en libertad.

Así lo hará a principios de la semana próxima ante el juzgado instructor, ya que aprovechará los próximos días para fundamentar su petición en informes del Consejo General del Poder Judicial y resoluciones del Tribunal Supremo y la propia Constitución, y que todo quede "debidamente justificado".

En esa primera declaración que no ha quedado grabada, Montoya reconocía haber abordado por sorpresa a la joven a las puertas de su casa en El Campillo y haberla golpeado hasta dejarla inconsciente para, posteriormente, llevarla a un paraje y allí abusar sexualmente de ella; fue después, cuando se percató de que aún vivía y sufría, cuando acabó con su vida haciendo uso de una piedra.

Una declaración que dista mucho de la última dada por Montoya a la jueza, en la que responsabiliza de la muerte de la joven zamorana a una expareja suya, de nombre Josefa, a la que habría conocido en la cárcel Puerto III.

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