FICHAJES EN LAS LISTAS ELECTORALES

Cambio de tercio: los políticos se disputan el voto indignado de la tauromaquia

El fichaje de toreros en las listas muestra que los políticos saltan al ruedo tras irrumpir Vox en Andalucía, detrás hay un sector que se siente "atacadao" y aficionados "ultrajados"

Foto: Manifestación en Valladolid a favor de la tauromaquia. (EFE)
Manifestación en Valladolid a favor de la tauromaquia. (EFE)

El fichaje de toreros en las listas electorales para las elecciones generales, Miguel Abellán va con el PP, mientras Serafín Marín y el banderillero Pablo Ciprés acuden en las listas de Vox, vuelve la mirada al sector taurino en España. Los políticos se arriman porque hay un caladero de votos que en las andaluzas supuestamente se llevó Vox de forma muy importante, aunque es un dato sin demostración empírica. Son votantes indignados. El partido que salte al ruedo va a encontrar a un amplio sector de empresarios, promotores de espectáculos taurinos, ganaderos, responsables de escuelas taurinas, aficionados o profesionales que describen que se han sentido "perseguidos", "atacados" y "ultrajados" en los últimos años mientras los políticos se ponían de perfil.

La tauromaquia se siente víctima del "mayor acto de censura" en democracia en este país

Entre la corriente animalista, cada vez más poderosa en España, y la dictadura de lo políticamente correcto, el sector del toro se queja de una persecución sin precedentes donde esgrimen sus números más allá de su arte para exigir que se les trate con el mismo respeto que a otras artes en este país. La piedra de toque de esta indignación se coció en los últimos Presupuestos Generales del Estado, donde se demostró que los toros es la actividad menos subvencionada que más recursos aporta a Hacienda. Las cuentas públicas consignaron 65.000 euros para el sector taurino dentro de los 953 millones con los que se dotó la cultura, con 102 millones para la música y la danza, 52 millones para el teatro o 100 millones para el cine.

Los números de la "vergüenza"

Antonio Lorca, periodista de 'El País' y reputado crítico taurino, contrasta estas cifras con el impacto del toreo en la Hacienda pública. Los 19.882 festejos taurinos celebrados en España en 2017 tuvieron un impacto económico de 4.500 millones de euros, lo que supone un 0,36% del Producto Interior Bruto, según datos de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (Anoet). En Andalucía, los números hablan de un impacto anual de 850 millones de euros y 50.000 puestos de trabajo mientras que en el Presupuesto autonómico la única subvención para los toros asciende a 100.000 euros para las 26 escuelas taurinas de la comunidad, con unos 500 alumnos. Otras administraciones, como diputaciones o ayuntamientos, financian algunas instalaciones taurinas y los consistorios programan toros en las ferias, cada vez menos, pero eso no son subvenciones a la tauromaquia sino contratos públicos para las fiestas locales.

Los PGE consignaron para los toros 65.000 euros cuando el impacto económico de la fiesta en España es de 4.500 millones de euros anuales

El empresario taurino José María Garzón, responsable de que José Tomás vuelva a torear el próximo 22 de junio en el Corpus de Granada, señala directamente que esas cifras son "una vergüenza". "El político que se pone de perfil con los toros no solo no quiere defender lo nuestro, tampoco defiende los intereses económicos de la sociedad", asegura.

Las trabas y cargas fiscales

Para Garzón este es un negocio difícil, pero rentable. Si no quieren dar subvenciones, señala, al menos que eliminen cargas fiscales vía impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social, apunta. Que no ayuden, pero que tampoco obstaculicen ni persigan, insiste. "Las cargas son brutales. En cualquier plaza de toros, de cualquier pueblo o capital de España, pagamos entre 8.000 y 10.000 euros de Seguridad Social por festejo y eso hace que los toros sean caros. A mí me va bien como empresario. Cada uno cuenta su película. ¿Tenemos poca ayuda para lo que generamos a las arcas con IVA y Seguridad Social? Muy poca. En cualquier plaza para ver seis toros hacen falta tres veterinarios, cuando en un ambulatorio hay un médico para cien personas. La verdad que las trabas son tremendas. No le veo lógica".

“El año pasado, la Feria de Algeciras la di yo con José Tomás y generó 9 millones de euros para la ciudad con tres festejos, que no está mal. Si los políticos se quieren poner de perfil... lo que hay que crear es riqueza y generar empleo y si los toros lo crean y lo generan es absurdo hablar de que toros sí o toros no. Al que le guste, que vaya y al que no le guste que no vaya, cosa que entiendo perfectamente y respeto. Hay que respetar y todo cabe en la vida", asegura el empresario, convencido de que "el interés por la fiesta está por encima de ideologías políticas".

Un cambio legal

El Gobierno andaluz ha anunciado una ley en defensa de la tauromaquia y ha comenzado ya a sentarse con el sector taurino. Todo, eso sí, en precampaña electoral. El secretario general de Interior y Espectáculos Públicos de la Junta de Andalucía, Miguel Briones, admite que la fiesta del toro está necesitada no solo de gestos sino de hechos, y avisa de que el fichaje de toreros en las listas no debe quedarse en una operación de maquillaje. No niega "la indolencia" de las administraciones. El Gobierno de PP y Cs, con apoyo de Vox desde el Parlamento, considera que hay que adaptar el marco normativo pero sin intervencionismo, para eliminar trabas, sin obviar la necesidad de promoción de la fiesta y pidiendo al sector que se actualice. "Actualizar no es travestir la fiesta de los toros, esto es muy importante, no es quitarle carga dramática ni regularlo todo al extremo de modificar los tercios. Es una tradición que hay que preservar pero también tienen que adaptarse a los modelos de explotación y negocio actuales", apunta Briones.

El Gobierno andaluz ha echado a rodar una ley en defensa de la tauromaquia, pero la que aprobó el Congreso en 2013 duerme en un cajón

Para Lorca en España se está produciendo "una 'destaurinización' galopante" y sí cree que hay un riesgo real de que el toreo desaparezca a largo plazo. No solo por los factores externos, que los hay y son muy graves, sino también por las propias debilidades internas de la fiesta. "La fiesta ha estado maltratada sin lugar a dudas, olvidada y atacada. Los toros no le han interesado a ningún partido del arco parlamentario, el PP fue el promotor de la ley aprobada en el Congreso en 2013 que reguló la tauromaquia como patrimonio cultural y que desde entonces duerme en un cajón y no se ha puesto en práctica ninguno de sus artículos, porque hay un complejo general y prefieren que la tauromaquia muera sola por inanición", apunta Lorca. "También a veces los principales antitaurinos son los taurinos. Los problemas internos dan para una enciclopedia, el principal, lamentablemente, la opacidad de un sistema que apuntala una fiesta trasnochada, muy conservadora, nada transparente. La empresa taurina no se ha amoldado a la modernidad, funciona con criterios del pasado y no está abierta a la sociedad. Es el sector menos transparente de este país", sostiene Lorca.

Tras una burbuja del toro en los años del 'boom' del ladrillo, la fiesta sufrió un duro reajuste, pero en los últimos años el público vuelve a crecer

Chapu Apaolaza, portavoz de la Fundación Toro de Lidia, creada para comunicar la tauromaquia en la sociedad en 2015 y que este año cuenta con un presupuesto de 500.000 euros de benefactores y patronos privados, desmiente que la fiesta esté abocada a extinguirse. Hubo una burbuja en los años de 'boom' del ladrillo y un pinchazo con un reajuste posterior muy fuerte, como en muchos otros sectores económicos, explica. En los últimos años, los números del Ministerio de Cultura apuntan a que el público de los toros ha pasado del 7,5 al 10% y que como hábito cultural interesa, de una forma u otra, a la mitad de los españoles. "Es más y ¿si no fuera nadie? ¿Habría que suprimir el teatro clásico porque la gente no va?", desliza.

El 'boom' de los festejos

El sector apunta también al sector de los festejos populares, que no para de crecer en España y especialmente en comunidades como la valenciana, y que atrae a mucha gente joven, que acude en masa. Los toros salen a la calle. En 2017, del total de actividades taurinas en España, 18.357 corresponden a festejos populares (el 92,30%) y el resto (el 7,70%) a espectáculos reglados. "El estereotipo de aficionado viejo que además es inculto y facha es totalmente falso. Ni son viejos ni son incultos. La gente de los toros lee entorno a un 20% más que el resto de la población, visita más los museos y acude más al teatro según la Encuesta de Hábitos Culturales del Ministerio de Cultura. Ni somos pocos, ni viejos, ni incultos, ni somos de ningún color político", defiende Apaolaza, que habla de una "demonización".

El diestro Vicente Soler durante la corrida celebrada en la plaza de toros de Castellón. (EFE)
El diestro Vicente Soler durante la corrida celebrada en la plaza de toros de Castellón. (EFE)

"Con los toros se da el mayor acto de discriminación y censura ocurrido en España en democracia", defiende con rotundidad el portavoz de la Fundación Toro de Lidia. "La punta de lanza de lo incorrecto es la tauromaquia", lamenta Apaolaza, que cree que "la espiral del silencio ha funcionado como una máquina apisonadora y mucha gente no se atrevía a decir que era aficionada a los toros". Después está el tema del veto en los colegios, la falta de promoción para ganar cantera. Ayuntamientos como el de Madrid no promocionan la Feria de San Isidro porque aseguran que es una actividad privada.

El veto con los niños

“La juventud está muy alejada de los toros. Por eso el porvenir es oscuro. Los niños juegan al fútbol en el colegio pero a nadie se le ocurre llevar un capote porque poco más o menos que te denuncian a la Policía”, señala el crítico taurino Antonio Lorca. Los niños saltan al césped con los jugadores de fútbol pero se lío un gran escándalo en 2015 porque el torero Manuel Escribano invitó a los escolares de su pueblo a asistir a una corrida. “Los toros es una fiesta cruenta donde hay sangre, sí, pero se permite que los niños se harten de matar enemigos en un juego de ordenador e indigna a la sociedad que aparezca la sangre en una corrida de toros”, apunta Lorca. Esta semana un adolescente de 14 años ha perdido la vida en un accidente en el circuito de motos de Jerez “cuando la ley obliga a tener 16 años para participar en una becerrada”. “¿Acaso una becerra es más peligrosa que una moto a 190 kilómetros hora?”, pregunta el crítico taurino de 'El País'.

"Se deja que los niños se harten de matar en un videojuego y la sociedad se indigna porque en los toros haya sangre", reflexiona Antonio Lorca

El torero Diego Urdiales coincide con el diagnóstico de que "con los toros se ha mirado para otro lado". "Se nos ha perjudicado porque en otras artes ha habido unas ayudas que determinados políticos nos han quitado, perjudicando al toreo”, señala Urdiales. Sobre el fichaje de toreros la reacción va desde el escepticismo, al respeto o incluso la esperanza. "Es esperanzador que haya gente del toro y que ama esta profesión queriendo defenderla. Siempre será muy importante y nos restará tantas cosas que se han hecho en todos estos últimos años. Todos sabemos que el toreo, nosotros lo entendemos así, es un arte y es cultura y así como hay apoyo para otras tantas artes tan respetables pedimos que se nos trate de la misma manera", apunta Urdiales. "Con el debido respeto", pide Lorca.

"Con los toros se ha mirado para otro lado. Es esperanzador que haya gente del toro en las listas", sostiene el diestro Diego Urdiales

"Que los toros estén en la agenda política dan medida del escándalo y del agravio, nadie se imagina que estuviera la poesía, la gente del toro se siente ultrajada, los toros han sido atacados, los políticos están hablando de toros porque hay quien lo lleva en su programa prohibirlos", sostiene el portavoz de la Fundación Toro de Lidia aludiendo a Podemos o PACMA. "Desde luego es primario entender que un guiño a la tauromaquia es poner un torero en las listas", admite Apaolaza, que no obstante se pregunta por qué un torero no puede ocupar un escaño en el Congreso como un periodista, un médico, un psicólogo o un actor. "¿No está Toni Cantó? La gente se escandaliza por el esnobismo de esta sociedad en contra de la fiesta de los toros", concluye el portavoz de la Fundación Toro de Lidia. La fiesta lo que pide es respeto y que la dejen vivir.

Andalucía

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