solo queda un día DE NEGOCIACIÓN

Cs no se fía de Vox y deja en vilo el pacto andaluz con el PP a 24 horas del límite

Si el PSOE se queda con el control de la Cámara podría conducir a segundas elecciones. Cs insiste en dialogar con Adelante Andalucía y PSOE mientras que el PP avisa de que ya no queda tiempo

Foto: El candidato a la Junta de Andalucía por Ciudadanos, Juan Marín (C), el presidente del partido, Albert Rivera, (i), y la líder en Cataluña, Inés Arrimadas. (EFE)
El candidato a la Junta de Andalucía por Ciudadanos, Juan Marín (C), el presidente del partido, Albert Rivera, (i), y la líder en Cataluña, Inés Arrimadas. (EFE)

Este miércoles Andalucía afronta una jornada decisiva para su futuro político más inmediato. Quedan apenas 24 horas para que el 27 de diciembre, al mediodía, el Parlamento andaluz se constituya y se repartan los siete sillones de la Mesa de la Cámara, incluida la presidencia. Ya hay un acuerdo político de 90 medidas sellado entre PP y Cs para un futuro Gobierno de coalición pero aún no han amarrado, o al menos no lo admiten públicamente, los votos que necesitan para que su Ejecutivo del cambio en Andalucía salga adelante.

Hay discrepancias entre los socios sobre el encaje de Vox. Necesitan votos de otras formaciones para hacerse con la presidencia del Parlamento pero también para lograr la investidura. Si un socialista logra auparse como presidente de la Cámara, ‘game over’, forzarán la máquina para que haya nuevas elecciones en unos dos meses. Sería muy complicado explicar al electorado que desaprovechan la oportunidad del cambio político después de 37 años ininterrumpidos de gobiernos socialistas. Sin embargo, nada está seguro al cien por cien.

Cs no se fía de Vox y deja en vilo el pacto andaluz con el PP a 24 horas del límite

El acuerdo de PP y Cs ha diseñado un ejecutivo con la mitad de las carteras para cada partido, la presidencia del Gobierno para Juanma Moreno y la del Parlamento para el partido de Albert Rivera. Pero PP (26 diputados) y Cs (21) necesitan los votos de Vox (12) o una abstención del PSOE para hacerse con el control de la Cámara autonómica. Ambos suman 47 diputados, frente a los 33 del PSOE y los 17 de Adelante Andalucía, que suman 50. La aritmética es clara. Vox sigue teniendo la llave y quiere voz y voto en la Mesa del Parlamento, además de condicionar las políticas del futuro Gobierno. El PSOE no piensa abstenerse y avisa de que irá a por todas hasta el final.

Pacto de Navidad

El día de Navidad ocurrieron dos cosas importantes. Por un lado, Cs y PP informaron de que habían culminado su acuerdo programático. Por otro, Juan Marín, líder de la formación naranja en Andalucía, se reunió en un bar de la estación de trenes de Jerez de la Frontera (Cádiz) con Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, líderes de Adelante Andalucía. El encuentro fue fotografiado y la instantánea circuló desde primera hora por las redes sociales. Eso sirvió a Vox para tensar un poco más la cuerda y alertar de que no piensa cerrar ningún acuerdo ni con Adelante, marca que reúne a Podemos e IU, ni con el PSOE. En la misma línea se mueve el PP.

Esa alianza de las tres derechas es justo lo que no quiere Cs, que teme cada vez más los efectos de esa foto junto a Vox, que achicaría espacio en el centro y escoraría el partido al extremo, cuando Albert Rivera afronta un largo ciclo electoral por delante. Además complica su alianza con los liberales europeos, que piden un cordón sanitario para Vox, el partido de Le Pen en Francia o el de Salvini en Italia.

Cs se inclina por una Mesa del Parlamento plural y sin vetos donde estén todos los partidos, informan fuentes de la formación. Marín no sólo habló con Adelante Andalucía, explicaron, también lo hizo el pasado miércoles con Vox y espera sentarse con el PSOE. En ese caso el reparto podría ser de la presidencia del Parlamento para Cs, dos sillones para PSOE, dos PP, uno Vox y uno Adelante Andalucía. Si el acuerdo fuera a cinco, es decir, con el beneplácito de todos los partidos, tal y como quiere Cs, todo estaría ya cerrado. Pero las discrepancias siguen ahí, cada vez más vivas. PP y Vox quieren un pacto solo con Cs. El PSOE peleará por sus tres sillones sin que, de momento, haya acordado con nadie. Adelante Andalucía exige representación y que no los dejen fuera.

Ir a segundas elecciones

La pelea por los sillones de la Mesa es importante porque marcará el devenir de la legislatura. Un gobierno en minoría sin tener garantizado el control de la Cámara augura un conflicto permanente. El Reglamento del Parlamento dice que todos los partidos tienen derecho a estar representados en la Mesa. Pero esa letra fue modificada en 2016 por una sentencia del Tribunal Constitucional que respondió a favor de un recurso de amparo del PP. Al constituirse la Mesa en la anterior legislatura, 2015, el PSOE quitó un sillón al PP para dárselo a IU alegando que todos debían estar representados. El Constitucional falló que esa maniobra había sido incorrecta y determinó que prima la representación de los partidos con más votos frente a los minoritarios, atendiendo a una complicada fórmula de votación prevista para estos casos. El TC apeó a IU de la Mesa, que se quedó con una vocalía sin voto por acuerdo de todos los partidos.

Ahora, si se atiende a lo que dijo el Constitucional, el reparto sería el siguiente, si cada partido se vota a sí mismo: 3 PSOE, 2 PP, 2 Cs. El presidente del Parlamento sería socialista y estos tres partidos se repartirían las vicepresidencias y secretarias. El papel del presidente es fundamental en las semanas posteriores. Puede convocar los plenos de investidura, maneja los tiempos y podría someter a Susana Díaz a varias votaciones, sin dar paso a otro candidato, hasta que en dos meses se disolviera la Cámara automáticamente y Andalucía tuviera que ir a segundas elecciones. El reloj se pone a contar desde el primer pleno de investidura.

El PP, a la espera

Este es el escenario que deben evitar PP y Cs si quieren sacar adelante su Gobierno. Tienen que pensar cómo hacen el traspaso y préstamo de votos entre formaciones para lograr un reparto que les beneficie y les garantice la Presidencia de la Cámara. PP y Vox no tienen ningún problema, su acuerdo está hecho, y no piensan negociar, insisten, ni con Podemos ni con el PSOE. La clave está en saber de una vez qué quiere el partido de Albert Rivera y hasta dónde va a llegar para gobernar en Andalucía. Suena ya un nombre de Cs para esa presidencia del Parlamento, el de la diputada almeriense Marta Bosquet.

Los secretarios generales de PP, Teodoro García Egea, y Cs, José Luis Villegas, acudirán este miércoles al Parlamento andaluz. Desde la dirección nacional del PP transmiten “tranquilidad” y que todo saldrá adelante. En las filas andaluzas no lo tienen tan claro y temen que en el último minuto Rivera crea que le conviene más mantenerse en el centro político y alejado de Vox que gobernar Andalucía.

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