elecciones el 2 de diciembre

Díaz: "Andalucía no merece la inestabilidad política que hay en el resto de España"

La presidenta andaluza convoca las autonómicas para que no coincidan con otras elecciones y tras comprobar, según alega, que no iba a poder aprobar los presupuestos

Foto: Susana Díaz firma el decreto que adelanta las elecciones autonómicas al 2 de diciembre. (EP)
Susana Díaz firma el decreto que adelanta las elecciones autonómicas al 2 de diciembre. (EP)

Susana Díaz quiere estabilidad y no la tiene tras la ruptura del pacto de investidura con Ciudadanos. "Mi tierra no merece tener la inestabilidad que hay en el resto de España", concluyó en su comparecencia tras firmar el decreto de convocatoria que llevará a los andaluces a las urnas el próximo 2 de diciembre, tres meses antes de la fecha de marzo en la que expiraba el mandato. "Estoy feliz", sostuvo, "tomo mi decisión pensando en Andalucía, en que tenga estabilidad, seguridad, certidumbre", agregó y negando que le pese en esta ocasión la derrota de las primarias hace año y medio.

"Andalucía no se merece una campaña de cinco o seis meses", afirmó. La presidenta de la Junta se vistió de verde para explicar el adelanto y dejó claro que quiere una campaña en la que se hable de Andalucía. El día dos de diciembre permitirá, dijo, unas elecciones separadas. A la primera persona que comunicó el adelanto fue al secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con quien tiene una comunicación "muy fluida".

La presidenta de Andalucía explicó que ha adoptado esta decisión tras saber que no podría aprobar el próximo Presupuesto andaluz de la mano de Cs y se comprometió a que esta sea la primera ley que se apruebe en el nuevo Parlamento, que se constituirá el 27 de diciembre. Díaz confió en que Cataluña no se apodere del debate andaluz y no quiso entrar en el atestado de la Guardia Civil difundido hoy por el PP que señala el pago en prostibulos con dinero público. Se remitió a las declaraciones de su vicepresidente y consejero de Empleo.

La campaña será dura porque todos los líderes políticos se la juegan. El PP andaluz apostó por anticiparse al anuncio oficial del adelanto convocando a las puertas de un club de alterne en Sevilla para difundir un último atestado de la Guardia Civil que señala que directivos de la extinta fundación de Empleo Faffe gastaron 32.000 euros de dinero público en 43 visitas a cinco clubs de alterne de las provincias de Sevilla, Cádiz y Córdoba. Susana Díaz está llamada por el grupo popular en el Senado el próximo 8 de noviembre para comparece en la comisión de investigación abierta en la Cámara Alta sobre financiación ilegal de los partidos políticos.

Díaz: "Andalucía no merece la inestabilidad política que hay en el resto de España"

Las elecciones andaluzas serán un examen importante para todos los partidos. Es la primera vez que el PP acude a las urnas tras la marcha de Mariano Rajoy y con Pablo Casado como presidente del partido. En las andaluzas pasará su primera prueba y hasta ahora los pronósticos demoscópicos no son buenos para el PP.

Ciudadanos, que ha sido socio de Susana Díaz durante los últimos tres años y medio, ya dejó claro tras romper el pacto de investidura que van a por todas. Albert Rivera e Inés Arrimadas tomarán parte en la campaña electoral y el líder del partido naranja aprovechará la oportunidad de volver al foco con fuerza tras la moción de censura en el Gobierno que lo dejó algo descolocado.

También el PSOE podrá conocer de primera mano, más allá de las encuestas ‘cocinadas’ del CIS, el efecto de la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa y la gestión de su gobierno en minoría, tras varios sobresaltos, con dos ministros caídos, y semanas de erosión. Se verá qué consecuencias tiene el diálogo abierto con Podemos y los partidos nacionalistas catalanes y el eco de las acusaciones de PP y Cs de que es un gobierno "imposible" o “rehén” de los independentistas.

Podemos e IU acudirán por primera vez en unas autonómicas andaluzas de la mano bajo la plataforma ‘Adelante Andalucía’. La líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, le dobló el pulso a Pablo Iglesias con una confluencia a la medida de la comunidad, ignorando las directrices impuestas desde Madrid y sin que la marca de Podemos mande en la alianza tejida con el dirigente de IU Antonio Maíllo, con quien hará campaña como tándem. Si no superan la marca de los anteriores comicios, con 15 diputados Podemos y cinco IU, no cabe duda de que les pedirán cuentas tanto desde el partido de Iglesias como desde el sector de la federación de izquierdas que no ve clara esta confluencia.

La portavoz del grupo parlamentario de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez. (EFE)
La portavoz del grupo parlamentario de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez. (EFE)

De momento, Susana Díaz parte con el viento a favor y las encuestas dan ganador al PSOE de Andalucía, lo que ayudaría a mejorar las expectativas de los socialistas en las próximas europeas, autonómicas y municipales de mayo. La presidenta, que lleva semanas en una actividad frenética, vende sus cinco años y medio de gestión desde que llegó a San Telmo, tratando de borrar el mensaje negativo que lanza la oposición sobre los 36 años sin alternancia política en Andalucía.

Pese a partir como favorito, los socialistas saben que el día después será complicado. Susana Díaz preferiría reeditar su alianza con Cs, que posiblemente esta vez sí entraría en el Gobierno andaluz. Esto será más cómodo si el PP sigue como segunda fuerza en Andalucía y no se produce el ‘sorpasso’ naranja que pronostican algunos sondeos. Si el partido de Albert Rivera se convierte en el principal partido de la oposición en Andalucía tendrá muy complicado seguir ayudando al PSOE andaluz a formar gobierno. La investidura se complicaría mucho porque Díaz tiene muy malas relaciones con Podemos e IU y no ha ‘regado’ a la izquierda de su partido para facilitar posibles alianzas en esta dirección.

Tiempo de alianzas

Precisamente la política de alianzas postelectorales y lo complicado que tuvo el PSOE andaluz formar gobierno en 2015, cuando Susana Díaz quedó 80 días atrapada sin poder ser investida, es una de las primeras razones que dieron dirigentes del partido para explicar el adelanto electoral. Apostaron por alejar las andaluzas de la cita electoral de mayo, con europeas, municipales y autonómicas en el horizonte, para evitar que las alianzas se contaminen de otros procesos electorales.

La última vez que Susana Díaz se sometió a las urnas lo hizo en mayo de 2015, entre los militantes de su partido en las primarias del PSOE, que contra todo pronóstico perdió frente a Pedro Sánchez con una estrepitosa derrota y un billete de vuelta a Andalucía.

Antes de convocar lo único que Díaz había admitido con claridad es que no quería que las andaluzas coincidieran con las generales, ante la posibilidad de que el presidente del Gobierno convocara por las sucesivas crisis de su gabinete y el pulso creciente del independentismo catalán. En mitad del polvorín de Cataluña, Díaz está convencida de que el foco nacional debe volverse hacia Andalucía y hay dirigentes del PSOE andaluz que muestran preocupación, en privado, por la falta de protagonismo de esta tierra en el debate nacional y su escaso peso político.

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