precampaña en andalucía

Casado emplaza a Cs a ir al notario a firmar que no pactarán otra vez con Susana Díaz

Vuelve a Sevilla en precampaña aún sin fecha electoral para pedir alternancia tras "40 años" de socialismo y dejar claro que, como Arenas, se centrarán en "la corrupción del PSOE"

Foto: Casado inaugura la nueva sede provincial del PP en Sevilla. (EFE)
Casado inaugura la nueva sede provincial del PP en Sevilla. (EFE)

El presidente del PP, Pablo Casado, aprieta el paso en Andalucía y eso que aún no hay convocatoria electoral oficial. El líder popular sabe desde que llegó a la presidencia que las elecciones andaluzas pueden ser su primera prueba de fuego y las encuestas no son precisamente boyantes para su partido.

La clave de que haya un cambio de Gobierno tras 36 años de socialismo en San Telmo, sede de la presidencia de la Junta, es que PP y Cs sumen la mayoría necesaria para desbancar a Susana Díaz. De momento, ningún sondeo publicado o de los que manejan internamente los partidos dan esa suma necesaria. Incluso alguno habla de un 'sorpasso' de los naranjas al PP andaluz que nadie acaba de creer.

Por eso Casado se prodigó este viernes por la capital andaluza con una especie de desafío a Ciudadanos, su enemigo pero a la vez su aliado necesario. Lo de los notarios en campañas políticas no es nuevo. Retó al candidato andaluz de Cs, Juan Marín, a acudir ante fedatario con el líder del PP andaluz, Juanma Moreno, para firmar que no volverán a pactar con Susana Díaz como hicieron en 2015, cuando le facilitaron la investidura. Los socialistas cuentan con que el día después de las elecciones puedan formar gobierno con Cs entrando en su gabinete y Marín ya suena como vicepresidente de Díaz. El PP quiere conjurar eso pero sobre todo quiere recuperar votantes que se fueron al partido de Albert Rivera mostrándose como la única alternativa posible.

En un coloquio organizado por la Cámara de Comercio de Sevilla con el patrocinio de Azvi y con el director del ABC de Sevilla como moderador, Álvaro Ybarra, Casado subrayó los "40 años" de gobiernos socialistas y la necesidad de alternancia como su principal mensaje electoral. "Hasta que no se abran puertas y ventanas en San Telmo no sabremos hasta donde llega la corrupción", aseguró ante un auditorio predominantemente de empresarios y cargos o militantes de su propio partido.

El PP de Javier Arenas venció a lomos de la corrupción del PSOE andaluz en las únicas elecciones andaluzas ganadas por los populares. Era 2012, la trama Gürtel aún no se conocía en toda su dimensión y el caso ERE acababa de estallar. Los populares vuelven a jugar esa carta en Andalucía cuando hay dos expresidentes, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, y otros veinte ex altos cargos en el banquillo por el caso ERE, que juzga las responsabilidades políticas en un presunto caso de malversación en un fondo de ayudas sociolaborales que sumó más de 850 millones de euros en una década.

"En esta autonomía tenemos los casos de corrupción más escandalosos de la democracia", aseguró Casado. "Aquí se han pagado con tarjetas de dinero público prostíbulos, drogas o juergas", agregó. "¿Los andaluces están condenados?", se preguntó para animar a votar la alternancia por "saneamiento político".

Casado emplaza a Cs a ir al notario a firmar que no pactarán otra vez con Susana Díaz

El otro gran tema de su discurso político fue Cataluña. "Muchos socialistas no van a votar a Pedro Sánchez porque no defiende con nitidez la unidad de España", recalcó, en un mensaje que curiosamente muchos socialistas andaluces también elaboran en privado mostrando preocupación. Casado incluso se atrevió a animar a Albert Rivera a moverse al centro izquierda "para tapar ese boquete" y "eso sí que nos permitiría sumar". Esa es la estrategia exacta que los gurús del PP andaluz anhelan, que Cs reste votos al PSOE de Susana Díaz para sumar con los populares.

"Este es un Gobierno rehén de los independentistas", dijo sobre el gabinete de Pedro Sánchez, "y es muy difícil cabalgar un tigre porque te devora". Casado, que antes de este foro visitó la fábrica de Ybarra en Dos Hermanas (Sevilla), se mostró convencido de que en Cataluña hay "kale borroka" y volvió a abogar por un 155 "permanente" hasta que se restablezca el orden perdido.

Casado emplaza a Cs a ir al notario a firmar que no pactarán otra vez con Susana Díaz

El líder del PP tampoco profundizó en ninguna oferta en términos económicos específicamente para Andalucía, para desilusión de algunos de los asistentes que tildaron en privado de "decepcionante" su intervención en esta materia. No hizo nada más allá de prometer una "revolución fiscal" y la eliminación de trabas para la creación de empleo. Lamentó una educación andaluza de "barracones y aulas" y garantizó que con el PP "ningún burócrata ni un código postal" decidirá el colegio al que los padres deben llevar a sus hijos. Volvió a defender que las competencias en educación vuelvan a ser del Estado.

Todas las familias del PP andaluz, posando bien avenidas para la foto y dejando atrás las trifulcas de las primarias, arroparon a Casado. Los conversos, que no apostaron por él en las primarias, hay que recordar que la mayoría de la dirección andaluza iba con Soraya Sáenz de Santamaría, son ahora los más 'casadistas'. También tuvieron su sitio de excepción quienes iban con María Dolores de Cospedal, con Juan Ignacio Zoido como gran referente, que se subieron al barco de Casado tras la primera ronda y fueron clave en su triunfo. Quienes fueron del actual presidente del PP desde el primer minuto en Andalucía, contraviniendo al aparato andaluz, aún lo subrayaban al término del coloquio para que quedara constancia. "Que se sepa, que se sepa quiénes estuvimos con Casado desde el principio", se jactaba una dirigente. Por si tras las andaluzas hay que recambiar la dirección, aquí todos siguen cogiendo sitio.

El discurso del liquidador de 'El Correo'

El Correo de Andalucía, el decano de la prensa sevillana, llegó a un acuerdo con sus trabajadores hace apenas 24 horas para echar a 26 de los 28 miembros de su plantilla. Un cierre encubierto y muy doloroso para el periodismo andaluz, la mayoría de profesionales sevillanos han pasado por esa redacción, que ha estado en manos del empresario onubense Antonio Morera y Vallejo.

Él fue el protagonista del momento más surrealista del almuerzo coloquio ofrecido por Pablo Casado en Sevilla. El líder del PP agradeció que moderara el acto el director del decano de la prensa hispalense, 'ABC', y fue Álvaro Ybarra quien advirtió de que su cabecera ostentaba ese título desde hacía pocas horas, en las que se había consumado el cierre de El Correo. Para ese periódico y su plantilla pidió una ovación que fue cerrada de los asistentes.

Lejos de permanecer en silencio y a pesar de hasta ahora ha declinado la mayoría de entrevistas solicitadas por otros medios de comunicación para hablar de la situación de 'El Correo'. Morera se puso en pie y tomó la palabra. Se le oía con dificultad pero no se cortó en defender que el periódico no había cerrado y que será él quien acometa una renovación digital pionera en ese medio. El pasmo de los presentes era importante. No se sabe si lo hará con dos periodistas, que son los que ha dejado en plantilla, y con su mujer, Chary Maldonado, como directora pese a que jamás antes de la compra de 'El Correo', en 2013, había trabajado en un medio de comunicación.

Morera terminó su discurso y Casado, desconcertado por lo que estaba ocurriendo, se ofreció a acudir también a algún foro organizado por 'El Correo'. 

 

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