primarias del partido popular

La cúpula del PP andaluz se lo juega a todo o nada por Soraya Sáenz de Santamaría

La recta final de las primarias tensa al límite al partido en Andalucía y la dirección toma partido pese a que hay líderes provinciales que alertan de que así se reabren viejas heridas

Foto: Soraya Sáenz de Santamaría acompañada del PP andaluz en Málaga. (EFE)
Soraya Sáenz de Santamaría acompañada del PP andaluz en Málaga. (EFE)

“A ver si el Paracetamol se lo va a tener que tomar Juanma”. La frase es de un exdirigente provincial del PP andaluz al saber que el presidente del PP andaluz ha dado un paso adelante por Soraya Sáenz de Santamaría, que horas antes recetaba el compuesto a Pedro Sánchez en un vídeo que está dando mucho que hablar dentro del partido, entre la defensa de ‘la nueva política’ y el bochorno de los clásicos por los derroteros de la campaña de primarias.

En el PP andaluz, el más numeroso en inscritos y compromisarios, todos han descubierto ya sus cartas y se han visto las tripas. Hasta las de esos presidentes provinciales que prometieron al líder regional que iban a plegarse a lo que decidiera la mayoría mientras entre bambalinas trabajaban por María Dolores de Cospedal. "Roma no paga traidores", se oye en boca de unos y otros. La suerte está echada. Hay mucho en juego pero no todos los votos irán a la misma cesta. Hay 11.658 inscritos, un 17,4% de los que votarán el próximo día 5, y un total de 475 compromisarios, el 18,2% del total nacional. El líder regional ha coincidido con Pablo Casado, Jose Ramón García Hernández y con su candidata, claro. Mientras que Javier Arenas reaparece de nuevo y ya no oculta que trabaja contra Cospedal.

Arenas y Moreno contra Cospedal

Todos han recorrido ya las principales provincias andaluzas y exhibido sus apoyos. El presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, estuvo el domingo en un acto en Almería con Sáenz de Santamaría junto a Javier Arenas, Antonio Sanz, coordinador de su campaña en Andalucía, Elías Bendodo, la portavoz parlamentaria Carmen Crespo y el alcalde de la capital almeriense, Ramón Fernández-Pacheco. Almería dio el susto a la dirección andaluza cuando hace una semana el ex ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, exhibía su apoyo a Cospedal rodeado de diputados como Juan Matarí, el alcalde de Roquetas y presidente del PP almeriense, Gabriel Amat, y cargos de la Diputación. Esa foto forzó un cambio en la estrategia y obligó a pisar el acelerador al aparato regional. Ahí se acabó la promesa de aparente neutralidad.

La foto fija ahora mismo en Andalucía no permite cábalas certeras. La comunidad no podría pintarse del color de un solo candidato. La ‘Andalucía Occidental’, aquella en la que Juanma Moreno ha logrado afianzar su liderazgo, ha salido a dar la cara por la exvicepresidenta. Los presidentes de Huelva, Sevilla, Cádiz y Málaga se han mojado. Los de Córdoba, Almería, Jaén y Granada, guardan silencio y aquí, hasta ahora, quien calla, va con Cospedal.

División interna

Ni siquiera en las provincias más afines a la dirección del PP andaluz hay una posición única. Es significativo que en Cádiz, con Sanz al frente de la campaña de Sáenz de Santamaría, los referentes de Jerez, María José García Pelayo, curiosamente coordinadora de la campaña de autonómicas y municipales en Cádiz, o el diputado Antonio Saldaña están con Cospedal. A la inversa, en Granada, la capital, advierten fuentes del partido, estará “a tope” con Saénz de Santamaría en contra de la opinión del aparato provincial que va con Cospedal. Tampoco creen que vaya a influir que en el equipo de José Manuel García Margallo esté el concejal granadino Juan García Montero, que plantó batalla al actual líder provincial, Sebastián Pérez. En estas primarias se están librando también microbatallas internas y ajustes de cuentas a niveles más pequeños y en Andalucía hay muchas cuitas pendientes.

En Sevilla la guerra está siendo muy dura y en Cádiz y Granada surgen corrientes fuertes que se levantan contra las instrucciones de los aparatos

En Sevilla, la guerra interna está siendo dura porque los dos bandos tiran a dar. La presidenta, Virginia Pérez presume de que va a demostrar que ha aglutinado muchos apoyos desde aquel congreso provincial que ganó por sólo 24 votos y denuncias de pufo de sus adversarios. Hay militantes que siguen denunciando fuertes presiones del aparato, sobre todo en esta provincia donde las formas se han perdido muy por encima de lo que ha ocurrido en otros territorios. Los inscritos se han mirado con lupa tras los audios que circulan y que indican que se ofreció pagar las cuotas de afiliados para ganar apoyos en congresos locales.

Tanto María Dolores de Cospedal como Pablo Casado han denunciado públicamente presiones. En el equipo de Moreno Bonilla niegan tajantemente estas acusaciones. Aseguran que ni va en el talante del presidente del PP andaluz ni sería recomendable. En eso sí coinciden todos: las coacciones pueden volverse en contra de quien las ejerza. “Están apretando tanto las tuercas”, advierte un diputado andaluz, que “pueden llevarse una sorpresa”. Hasta ahora, la militancia no está testada.

Ni en las filas de Cospedal ni en las de Sáenz de Santamaría creen que en Andalucía el factor Pablo Casado vaya a desestabilizar sus mayorías aunque hay alcaldes, como el de Vejer (Cádiz) o el de Mairena del Alcor (Sevilla) que han apostado públicamente por el vicesecretario de Comunicación. También cuenta con el aval de ‘históricas’ como Esperanza Oña, a la que muchos alineaban con la exministra de Defensa y que demuestra una vez más que va por libre.

El intercambio de tuits de apoyos de Moreno Bonilla y Sáenz de Santamaría fue muy elocuente. El primero colgó un vídeo dando su respaldo a la exvicepresidenta sobre todo por ser el mejor cartel para ganar las elecciones. La candidata respondió asegurándole su apoyo para que gane las próximas autonómicas. Eso, sabe que no lo tendrá con Cospedal porque la relación entre ambos es más que fría y distante. Con ella no tiene ninguna foto esta campaña. Por algo, los candidatos a las alcaldías andaluzas han respirado con alivio al abrirse esta batalla interna. Más de uno, por ejemplo Beltrán Pérez en Sevilla, sabe que no estaría en el cartel electoral si gana la actual secretaria general. Por eso en San Fernando, sede del PP andaluz, celebran esa decisión con "la más acertada" de la etapa Moreno.

Prórroga de otras batallas

Juanma Moreno fue el candidato puesto a dedo por Soraya Sáenz de Santamaría en contra de la número dos del partido. Desde entonces, la mayoría de las batallas en Andalucía las han perdido los críticos pese a tener el apoyo de Cospedal, en parte porque ella dejó el partido en manos del coordinador Fernando Martínez Maíllo y éste tomó decisiones como no imponer una gestora tras las discutidas primarias del PP de Sevilla, obligar a los presidentes provinciales de Jáen y Córdoba a dejar sus cargos orgánicos al entrar en el organigrama del Gobierno, no discutir las primarias jiennenses, donde los militantes avalaron a un presidente y los compromisarios a otro –uno de los escenarios ahora más temido en las primarias en juego—o permitir que se adelantaran los candidatos de las capitales andaluzas . El presidente del PP andaluz se siente respaldado por el 95% del partido que le apoyó en el último congreso regional, donde no hubo candidato alternativo. Hace poco más de un año. Ahora, dicen sus críticos, se verá de verdad la división interna en el PP andaluz.

Por mucho que lo nieguen, el líder regional se juega mucho en el envite y por eso ha decidido dar el paso, para tratar de decantar la balanza. Sólo otro presidente regional, Tomás Monago en Extremadura, ha apostado públicamente y lo hizo por Cospedal. Mientras que las dos candidatas se arrogan el apoyo de Alberto Núñez Feijóo, que este fin de semana se deshizo en halagado con la exministra de Defensa. “Lo ha hecho por honestidad y franqueza, porque la neutralidad podía inducir a confusión, por una cuestión de principios y convicción personal y porque en los últimos días los militantes son los que le han pedido que dé la cara por Soraya”, explican desde el equipo del presidente regional.

Si le sale bien, Moreno estará consolidado y ganará mucho peso en Génova. ¿Y se le sale mal? “Andalucía está mayoritariamente con Soraya”, responden los suyos. Se verá el 5 de julio, con la dificultad añadida de que hay pleno del Parlamento y los diputados más lejos de sus provincias aún no saben cómo lo harán para votar en la Cámara y en las primarias.

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