El nombramiento no ha sentado nada bien

El 'sándwich' de Pedro Sánchez a Susana Díaz: aislada y con Celis de 'contrapoder'

Pedro Sánchez ha pactado las delegaciones del Gobierno con Madrid, Euskadi, Navarra o Aragón. Con Javier Lambán, sí. Con Susana Díaz, no

Foto: La presidenta andaluza y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, y Pedro Sánchez. (EFE)
La presidenta andaluza y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, y Pedro Sánchez. (EFE)

Desde el lunes, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el enemigo íntimo de Susana Díaz, tendrá la agenda diaria de la presidenta andaluza. Esa que ella gestiona con mucho secretismo, con convocatorias a los medios que llegan con escasas horas de antelación. Es una de la prerrogativas como delegado del Gobierno en Andalucía por motivos de seguridad. Muchos están deseando ya ver esa primera foto, Pedro Sánchez, Susana Díaz y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, ‘Alfonsito’, como lo llaman con retintín sus coetáneos de Juventudes Socialistas. Porque hace años, muchos ya, los dos eran de la misma pandilla y aún circulan fotos de cuando compartían barbacoas, jóvenes y abrazados con estilismo de los noventa.

“No va a pasar nada. Al final están condenados a entenderse. Son cuña de la misma madera”, dice un socialista con buen conocimiento del partido. Desde el primer día que se supo que Pedro Sánchez iba a La Moncloa, las quinielas dieron por hecho que Gómez de Celis volvería a Sevilla para ocupar la plaza de España, imponente sede de la Delegación del Gobierno.

Ronda con los barones

Pedro Sánchez ha pactado las delegaciones del Gobierno con Madrid, Euskadi, Navarra o Aragón. Con Javier Lambán, sí. Con Susana Díaz, no. El delegado del Gobierno nunca ha sido contrapoder de la Junta de Andalucía. El nombramiento no ha sentado nada bien. A quien le preguntó, Gómez de Celis dijo que no se veía en ese puesto, que prefería permanecer en Madrid, que quería quedarse a los mandos en el partido tras la salida de José Luis Ábalos, mano a mano con Santos Cerdán. Quienes lo conocen dicen que no es verdad, que era su puesto natural, que estaba cantado y que es “lo que ha querido siempre, desde el principio”. Se quedó fuera de la primera ejecutiva federal de Sánchez por el veto de Díaz y a cambio fue nombrado alto cargo en la Junta. Le dolió tanto que, cuando volvió a enrolarse en la aventura de las primarias, le pidió a Sánchez que no volviera a dejarlo tirado.

Lambán consensuó el nombre de su delegada. Díaz, no. El aislamiento de la andaluza respecto al Gobierno de Sánchez es un hecho

Gómez de Celis no se mostró disgustado por no tener ministerio. No quería un puesto de gestión. “Pero a mí no va a llamarme Pedro, mi amigo, me llamará el presidente del Gobierno y aunque conoce mis preferencias, donde me diga que debo estar, allí estaré”, así más o menos terminaba las sucesivas conversaciones sobre este asunto.

"La sucesora, la sucesora"

Susana Díaz y su Gobierno no han tenido participación ni información del Gobierno de Pedro Sánchez. El aislamiento ahora es recíproco. Una diferencia notable con lo ocurrido con otros barones. Estaban en la inopia. De la oferta a María Jesús Montero como ministra de Hacienda se enteraron porque ella pidió la venia a la presidenta. Poco más. Poquísimo tiempo antes de que saltara el nombre de Luis Planas en Agricultura, el número dos del PSOE-A, Juan Cornejo, y el portavoz parlamentario Mario Jiménez decían que quizás habría otra ministra andaluza y que era de Cádiz. Se referían a Elvira Lindo, que ya había sido descartada días atrás.

La realidad es que en el Gobierno de Sánchez hay cuatro ministros andaluces, dos son antisusanistas declarados, Carmen Calvo y Luis Planas. Otro, José Guirao, alejado totalmente del actual Gobierno andaluz. Una cuarta, Montero, que podría ser el único guiño a Susana Díaz pero que lleva en su ADN ser leal pero sin hacer seguidismo orgánico. Y con otra sombra, justa o no, a ojos del susanismo oficial, siempre fue la favorita en las quinielas para suceder a la presidenta de la Junta de aquellos que discrepaban de Díaz. Así la recibió el flamante delegado del Gobierno la pasada Feria de Sevilla: Gómez de Celis le dio la bienvenida a su caseta al grito de “aquí está la sucesora, la sucesora”.

Hace solo días, las espadas estaban en alto en el PSOE de Sevilla porque habían echado del ayuntamiento a varios afines a Celis

Antes paseó a Pedro Sánchez y pasaron por la puerta de la caseta del Ayuntamiento de Sevilla donde estaba el alcalde, Juan Espadas. No entraron. Al alcalde, el gesto le molestó. “Es mi secretario general”, dijo. Así se lo hizo saber meses después, en una reunión privada en Sevilla, Espadas a Cristina Narbona.

Un contrapoder institucional

Para muchos dirigentes socialistas por el sur, esa plaza política iba a ser el nombre clave. Si Sánchez elegía a alguien que no supusiera meter el dedo en el ojo a Susana Díaz, las cosas irían sobre ruedas. Si había gestos de ‘vendetta’, iba a ser más difícil, explicaban. Desde Ferraz, indignados, respondían: “¿Es que Susana Díaz va a pactar con Sánchez algunos puestos de salida en las listas electorales? ¿Es que la presidenta ha llamado al presidente para preguntarle sobre a quién meter en su Gobierno?”.

El responsable de Relaciones Institucionales y AAPP del PSOE, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.
El responsable de Relaciones Institucionales y AAPP del PSOE, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.

El secretario general del PSOE tenía que decidir entre premiar la lealtad de sus afines en Andalucía o buscar a alguien “neutral”, como se le reclamaba. Hasta hoy, no ha existido en Andalucía un delegado del Gobierno que no contara con el visto bueno del presidente de la Junta. En San Telmo, el jueves, poco antes de las dos de la tarde, no sabían que sería Gómez de Celis quien ocuparía la plaza de España. “Susana Díaz es lista y sabe interpretar correctamente lo que está pasando. Lee a la perfección qué supone todo esto desde un punto de vista interno, para el partido”, avisa otro dirigente socialista. “Por primera vez, Pedro Sánchez tiene una estructura de Gobierno y también la tiene en Andalucía, y eso va a cambiar mucho las cosas”, avisan. Quedan los ocho subdelegados, por provincia, y en todos se premiará al sanchismo.

Al Gobierno le molestó la actitud de Díaz con el Aquarius. Ferraz cree que la presidenta andaluza "sigue sin enterarse"

Los afines a Sánchez repiten que Susana Díaz no se entera: “¿A qué venía lo del Aquarius? Poner en duda un gesto del presidente como ese, hablar en privado del efecto llamada, trasladarlo a periodistas de Madrid. Todo esto llega a oídos de Sánchez y de Calvo, y desde luego no ayuda”, dice alguien llamado a tender puentes dentro del partido. Con Gómez de Celis tiene que abordar uno de los temas sensibles, el campo de Gibraltar. Si pudo con Antonio Sanz, ex secretario general del PP-A y hombre fuerte de Javier Arenas, que se enfundó a la perfección el traje institucional, tendrá que hacerlo con su íntimo enemigo del PSOE.

El "hombre de entendimiento"

“Poco a poco, al final todos vamos a ir acomodándonos, será algo natural”, decían desde el Gobierno andaluz al conocer la noticia, tratando de dar normalidad. El lunes, quien sonaba con fuerza era el antiguo alcalde de Sevilla Alfredo Sánchez Monteseirín. El miércoles, en una entrevista en la televisión regional Ondaluz, el vicepresidente, Manuel Jiménez Barrios, se enteró sobre la marcha del nombramiento del ministro de Cultura y lo festejó como si lo supiera.

Dijo el dos de Susana Díaz que en los últimos días había hablado con la vicepresidenta, Carmen Calvo, y la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet. Cuando se le preguntó si con su homóloga la vicepresidenta habían abordado la delegación del Gobierno, como es uso y costumbre en Andalucía, sin excepción hasta ahora, respondió que no iba a revelar conversaciones privadas y agregó: “Más allá de los nombres, hay una reflexión importante, en ese clima de acercamiento, distensión y entendimiento, sería bienvenido que la persona fuera capaz de entenderse. Es su competencia, nombrar a quien el Gobierno entienda, pero a todos nos vendría bien una persona dentro de ese ánimo”. ¿Encaja Alfonso Rodríguez Gómez de Celis en ese perfil? Ahí ya se rebajó el tono y el entusiasmo: “Como cualquier otro compañero”. Y cambió de tema.

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