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Grande-Marlaska llega al despacho: la llamada del ministro a un huérfano de ETA

José Miguel Cedillo recibió este lunes por sorpresa una llamada del ministro de Interior después de que sus antecesores lo lleven ignorando durante más de un lustro

Foto: El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a su llegada al Palacio de la Moncloa para asistir al primer Consejo de Ministros. (EFE)
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a su llegada al Palacio de la Moncloa para asistir al primer Consejo de Ministros. (EFE)

Serían las nueve y media aproximadamente cuando le sonó el móvil este lunes. No podía ni imaginar quién estaba al otro lado. José Miguel Cedillo recibió en su teléfono, según ha contado a El Confidencial, la llamada del flamante titular de Interior, el juez en excedencia Fernando Grande-Marlaska, después de que publicara el fin de semana una carta abierta en sus redes sociales pidiendo atención a los huérfanos de la banda terrorista ETA.

La suya es una lucha de muchos años. Él mismo permaneció acampado a las puertas del Ministerio de Interior y logró que Jorge Fernández Díaz lo recibiera pero cambió el Gobierno y las promesas cayeron en saco roto. Su madre, María Dolores García, volvió a estar quince días a las puertas de Interior pero Juan Ignacio Zoido nunca aceptó atenderla ni oír sus reivindicaciones. Con la llamada de Grande-Marlaska se inicia “una nueva etapa llena de esperanza”, confiesa Cedillo sin poder contener la emoción.

El ministro se ha comprometido a estudiar que los huérfanos de ETA tengan consideración de víctimas igual que ocurre ya en España con los hijos de mujeres asesinadas por violencia de género. La llamada evidencia por dónde va a ir el ministro en un momento muy delicado por las peticiones de la banda terrorista tras anunciar su disolución y con el acercamiento de presos como reivindicación.

La ley 29/2011 de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo señala que las víctimas directas de ETA, como su madre, tienen derecho a una pensión de viudedad de por vida. Sin embargo, los hijos de las víctimas perciben una pensión sólo hasta los 24 años. Él asegura que su vida sigue estando marcada por ese asesinato y sigue recibiendo asistencia psiquiátrica.

Traumático asesinato

El padre de José Miguel fue Policía Nacional y murió cosido a balazos en 1984. Su hijo tenía entonces tres años y aún hoy sigue recibiendo tratamiento psicológico. “Me rehago cada día”, cuenta con visible emoción. En 2013 emprendió una particular lucha para pedir su reconocimiento como víctima. La Seguridad Social le negó esaa condiciónal no considerarlo víctima directa y le ofreció una incapacidad permanente. Cedillo se niega a aceptar que sea “un desahuciado”, pide justicia y acudió a los tribunales, el juicio está fijado para enero de 2019.

El atentado que le costó la vida a su padre, Antonio Cedillo, policía nacional, dejó un hijo muy pequeño y una viuda de apenas 25 años. Un comando de ETA disparó contra dos vehículos policiales. Fallecieron tres policías y otro quedó gravemente herido. Un informe del Ministerio de Interior acredita que “las circunstancias de la muerte fueron especialmente duras porque no falleció de inmediato sino que, gravemente herido, consiguió arrastrarse algunos cientos de metros por la carretera en dirección a Rentería, hasta que finalmente cayó al suelo. Un camionero lo recogió y cuando estaba llevándolo al hospital, tres de los etarras que habían huido (...) le salieron al paso y obligaron al conductor a parar, intimidándolo. Tras registrar el vehículo y comprobar que llevaba al policía herido le asesinaron con un tiro en la nuca”.

Uno de los asesinos de su padre está extraditado en Portugal. Un informe de Interior acredita la especial dureza del asesinato de aquel policía nacional

Este mismo informe de Interior añade que “durante el funeral y en presencia de los familiares de los policías asesinados”, entre ellos José Miguel, con 3 años entonces, “un sargento de la Policía Nacional se suicidó con un tiro en la sien”. El sargento había pasado la noche con los familiares ocupándose de todos los trámites y las autopsias.

La vuelta en el Hércules

Este huérfano recuerda con nitidez el vuelo de vuelta a Sevilla, en un avión Hércules del Ejército. Pasó todo el vuelo abrazado al féretro. Su madre sería durante 15 años delegada en Andalucía de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), asociación con la que ya no guardan ninguna relación. “El asesinato de su padre ha condicionado toda la vida de José Miguel Cedillo, que es una persona muy vulnerable y marcada por los sentimientos de injusticia y abandono institucional”, reconoce el informe del Ministerio de Interior, con fecha de 20 de octubre de 2016, y que, hasta ahora, no le ha valido de nada.

Cedillo publicó este sábado una carta abierta en sus redes sociales donde se dirigía al ministro de Interior para pedirle que no fallara a los huérfanos de ETA y reclamando su “pleno reconocimiento” como víctimas. Los “huérfanos de ETA” necesitan al Estado porque son “el cabo que no puede quedar suelto para que España cierre heridas en paz” y “algunos de los niños a los que ETA le mató a sus padres” hoy son “personas con secuelas físicas y psicológicas acreditadas”, escribió. “No nos falle”, le pedía a Grande-Marlaska.

La rapidez con la que el ministro ha contacto con Cedillo se contrapone a las largas que viene recibiendo de los anteriores titulares de Interior. Su madre vio meses atrás como mientras permanecía a las puertas del Ministerio, Zoido salía del mismo acompañado de la eurodiputada Teresa Jiménez Becerril y otras 25 personas de distintas asociaciones de victimas tras una reunión y ni siquiera le dirigían la palabra. “Eso no se olvida”, cuenta su hijo. Que tampoco puede olvidar una portada de 'El Mundo' en la que ‘El carnicero de Mondragón’, Josu Zabarte, declaraba: “Yo no he asesinado a nadie. Yo he ejecutado. No me arrepiento”. Fue uno de los principales condenados por la muerte de su padre, aunque ni siquiera fue juzgado como autor de los disparos sino como cómplice, cuenta Cedillo. Un informe plagado de irregularidades motivó que el caso se cerrara sin culpables y el asesinato se declarara prescrito. Uno de quienes disparó, Félix García Manzano, está extraditado en Portugal.

“Yo no pido ni siquiera perdón. Ya eso me da igual. Pero tiene que acabarse esto de que haya víctimas de primera y de segunda. Es muy doloroso”, dice este huérfano sevillano que repite tres palabras “humanidad”, “compasión”, “solidaridad”. Él supo de verdad lo que había pasado con su padre, con toda la crueldad del relato, cuando lo leyó en el libro “Vidas Rotas”, hasta entonces tenía recuerdos muy dolorosos pero no sabía como había ocurrido el asesinato.

Grande-Marlaska, con una acreditada lucha contra ETA como juez, también es hijo de policía nacional y la banda terrorista planeo un atentado contra él

El ministro de Interior luchó contra ETA en sus años de juez en la Audiencia Nacional, donde procesó a Arnaldo Otegi. Nacido en Bilbao, también descabezó la cúpula de Seguí e instruyó el ‘chivatazo’ a la banda terrorista. Sus detractores recuerdan que también archivó varias veces la investigación sobre el accidente del Yak-42. Y en diciembre de 2013 se convirtió en vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a propuesta del Partido Popular. Su beligerancia le costó ser blanco de ETA, que planeó un atentado contra él. Como Cedillo es hijo de un policía nacional. “El ministro ha hecho más por nosotros con una llamada de lo que llevamos conseguido en cinco años”, dice el huérfano al que este lunes por la mañana le sonó el teléfono.

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