"Nos controlan como ETA en los 80": los narcos acorralan a policía y guardia civil
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la línea y "los tiempos duros del país vasco"

"Nos controlan como ETA en los 80": los narcos acorralan a policía y guardia civil

El Confidencial recopila testimonios de agentes que no aguantan más la presión de los traficantes: “Muchos nos queremos ir de aquí". "Nos amenazan con nuestros hijos delante"

Foto: El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en una reciente visita a La Línea. (EFE)
El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en una reciente visita a La Línea. (EFE)

Su hijo pequeño le acompañaba en la compra en el supermercado. El guardia civil y el narcotraficante se conocían a la perfección. El ‘narco’ se le encaró y le empezó a insultar, delante de otras personas, mientras esperaba en la cola de la caja.

—Y ahora, ¿qué? Ahora no me echas cojones porque no vas con uniforme.

—Déjate de tonterías. ¿No ves que voy con el niño?

Él mismo ya había sido agredido por ‘narcos’. El guardia civil pidió el traslado. Ya no vive en La Línea. No es un caso aislado. Les ha pasado a otros agentes. “Esto se empieza a parecer al País Vasco de los ochenta. Allí te amenazaban para matarte, aquí hay ya amenazas e insultos y dos muertes [la de un agente local que perseguía a un contrabandista de tabaco del año pasado y la del niño Manuel, de la semana pasada]”, cuenta otro guardia civil. El Confidencial recopila los testimonios de agentes del Instituto Armado y de la Policía que no quieren ser identificados.

Foto: Un niño pasea con su bicicleta junto a la cola de coches para entrar a Gibraltar, en La Línea de la Concepción (Cádiz). (EFE)

La guerra que ha declarado el Ministerio del Interior a los narcos no ha derivado, por el momento, en un conflicto armado, pero sí se utilizan armas de fuego de gran calibre. “Antes de meterte en una zona determinada, te lo piensas mucho. Hace un año, nos tomamos un café con alguien que venía de fuera, pero enseguida se dieron cuenta de quiénes éramos y nos vigilaron toda la mañana de un lado a otro, en todo momento. Eso ya no lo podemos volver a hacer. Ahora es mucho más peligroso”.

Los agentes que van de servicio con un vehículo y no van uniformados deben tener mucho más cuidado todavía, “porque en cualquier momento te pueden hacer una encerrona si entras en algunas zonas determinadas”. En el mejor de los casos, la guardia civil dispone de dos patrullas, cuatro personas en total. Si encuentran un alijo y de repente aparecen 40 personas, ¿qué haces? “O te vas o te linchan”. Así de claro se expresa un miembro del cuerpo.

"Te entra una multitud y no puedes hacer nada"

“Si hasta han llegado a agredir a nueve compañeros del GAR [Grupo de Acción Rápida], un cuerpo de élite que está formado para el control de masas y para efectuar entradas y registros en un cara a cara con un terrorista… Cuando te entra una multitud, no puedes hacer nada, y mucho más en un entorno hostil como es una playa donde no tienes una zona de resguardo”.

¿Hay más miedo que hace un año? Sí, desde luego. En una unidad de la Guardia Civil del Campo de Gibraltar integrada por casi medio centenar de agentes, al menos seis personas se quieren ir. Uno de ellos se quiere trasladar a la Costa del Sol, “para buscar un futuro mejor para mis hijos”. “A lo mejor la gente no percibe de modo tan directo el peligro que nosotros percibimos. Es verdad que el problema de la droga te lo puedes encontrar en cualquier parte, pero aquí el contacto es más directo”.

No sabes si la gente te mira por lo que eres o porque te han reconocido. No puedes andar con esa inquietud todo el día. La solución es irte

“No puede ser”, continúa, “que no pueda andar tranquilo. Veo tensión o la presientes. La gente te mira por la calle. Los que trabajamos diariamente vemos que te miran mal. No sabes si la gente te mira por lo que eres o porque te han reconocido. No puedes andar con esa inquietud todo el día. La solución más inmediata es irte. Y te planteas abandonar, aunque seas de aquí, porque lógicamente el arreglo no será en dos días”.

El éxodo. Se han convocado plazas de promoción interna de la Agencia Tributaria (Vigilancia Aduanera) en Algeciras y nadie las has pedido. El problema es que hacen faltan al menos 300 agentes en la zona y esa cantidad, en el caso de que Interior la autorice, se quedará enseguida insuficiente por los agentes que tienen planeado marcharse.

Zona de Especial Singularidad

Parar aliviar la grave situación actual, los agentes de la Guardia Civil piden instaurar en el Campo de Gibraltar una Zona de Especial Singularidad, como en el País Vasco, o un juzgado específico antidroga. Interior también se plantea prohibir las narcolanchas, pero aún no hay fecha para que la medida se haga efectiva.

Un portavoz del SUP (Sindicato Unificado de Policía) en el Campo de Gibraltar sostiene a este periódico que la situación está “mal” en La Línea y no tanto en Algeciras. “Es verdad que se puede asimilar a lo que pasó en el País Vasco”, responde.

placeholder El buque de la Guardia Civil en el puerto de la Atunara. (Fernando Ruso)
El buque de la Guardia Civil en el puerto de la Atunara. (Fernando Ruso)

Un policía no puede tender la ropa en su casa porque le pueden apedrear, “amedrentar o dar una paliza”. “Es muy importante que nos concedan la Zona de Especial Singularidad porque nadie quiere quedarse y cualquiera que viene aquí está deseando tener el baremo para quitarse de en medio. Se debería compensar económicamente para que haya algo de arraigo. Como está la cosa, ¿quién va a querer venir? Si voy a cobrar lo mismo en Algeciras que en Cádiz, no vienes seguro”.

El problema lo explica de modo gráfico un policía: “En el Mercadona, te puedes encontrar con el narcotraficante que has detenido dos días antes, o en la puerta del colegio, dejando a los niños por la mañana. Y con eso, al final, te puedes encontrar algún conflicto”.

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