en vísperas del 8-M

Se acabó el veto en la estiba de Algeciras: las mujeres ganan el pulso tras años de lucha

Una nueva oferta laboral para 460 trabajadores eventuales acaba con la discrimación y más de una veintena de mujeres logran una plaza tras superar unas duras pruebas físicas

Foto: Asociación de Mujeres Estibadoras en Algeciras.
Asociación de Mujeres Estibadoras en Algeciras.

Algeciras (Cádiz) está a punto de dejar de ser el único puerto de España donde la mujer estaba vetada y no podía acceder a las pruebas de selección para formar parte de la estiba. La lucha de un colectivo de mujeres ha doblado el pulso a las empresas y la sociedad estibadora. La buena noticia ha llegado en forma de comunicado de la patronal a pocas horas del 8 de marzo.

Según la información conocida por este periódico, un grupo de mujeres ha superado la prueba para trabajar en la estiba en un proceso de selección en el que hasta ahora no podían participar. Serán trabajadoras eventuales en una nueva tanda de 460 contratos anunciados para la estiba algecireña. Superadas las pruebas, queda la formación en las distintas especialidades y la incorporación definitiva a los puestos de trabajo.

La noticia ha sido muy celebrada por Raquel Saavedra, portavoz de la Plataforma Mujeres Estibadoras, un colectivo que ha sido clave en derribar este veto único en España. Saavedra celebró “un importante logro” tras años de lucha, más de tres en el ojo del huracán.

Aún no hay cifra concreta del número de mujeres que han superado el proceso de selección pero “serán de 25 para arriba”, según fuentes cercanas al proceso de selección. “La asociación de mujeres estibadoras de Algeciras nos sentimos muy felices y orgullosas de haber conseguido el fin de la discriminación y la igualdad de género en nuestro puerto”, declaró a El Confidencial Raquel Saavedra.

"Nos sentimos muy felices y orgullosas", proclamó Raquel Saavedra, de la asociación de mujeres estibadoras, con más de 200 miembros

El pasado febrero este periódico informaba de que de nuevo se abría un proceso de selección de personal sin garantías de que las mujeres pudieran participar en igualdad con sus compañeros varones. Las denuncias públicas elevaron la presión y evitaron que se prorrogara el veto. Ocurría en pleno bloqueo de la negociación con el Ministerio de Fomento por la liberalización de la estiba española, y en el puerto algecireño la Sociedad de Estiba y Desestiba del Puerto de Algeciras quería seguir haciendo y deshaciendo a su antojo.

Hasta ahora, la respuesta oficial de la Sociedad de Gestión de Estibadores Portuarios (Sagep) es que no ha existido discriminación sino que simplemente no había nuevas ofertas laborales. La última oferta laboral de la estiba en Algeciras se produjo en 2014. Entonces se hicieron 400 contratos. La plantilla de la estiba en el puerto algecireño, uno de los más importantes en España en tráfico de mercancías, asciende a 1.879 empleados. Es el único puerto de la Unión Europea donde no trabajan mujeres en la estiba. En Valencia o Málaga, su acceso hace años que se realiza sin discriminación.

400 nuevos contratos

La lucha de las mujeres por entrar en la estiba de Algeciras llegó a la defensora del pueblo español, al Instituto Andaluz de la Mujer y al Parlamento andaluz. Tras asegurar la Sagep que no se contrataban mujeres porque no había aspirantes a la bolsa de trabajo, las propias candidatas hicieron llegar hace dos años sus currículos, aunque no fueron recepcionados.

La situación ahora mismo es de bloqueo para la estiba española. Tras el intento de un acuerdo por parte del Ministerio de Fomento con los estibadores, para cumplir la orden europea que obligaba a liberalizar el sector en España y que conllevó huelgas con pérdidas importantes para los puertos españoles, la situación no ha avanzado.

La lucha de estas mujeres no ha sido nada fácil en una sociedad donde las mujeres se han criado con el veto a la mujer en la estiba como algo “normal”. “Era cosa de hombres”, aseguraban. Saavedra contó a este periódico hace dos años, en mayo de 2016, la difícil situación que atravesaban. “Muchos de los compañeros que están dentro nos apoyan, pero nos piden que no desvelemos quiénes son. Hay miedo. La empresa envió un comunicado interno con la orden de que nadie hablara de este tema y nos ignoraran en nuestras protestas. A veces, cuando protestábamos, nos insultaban desde las grúas”, contó entonces esa algecireña.

No queremos ningún privilegio. El trabajo de la estiba es muy duro, durísimo. No todos los hombres pueden hacerlo y se les dan otros puestos. ¿Por qué a las mujeres no? Hay muchos compañeros que han colocado a sus yernos pero preferirían que entraran sus hijas. Solo pedimos una oportunidad en igual de condiciones. Habrá mujeres que puedan y otras que no”, insistía entonces. Pues esa igualdad por fin ha llegado y más de una veintena de compañeras verán su sueño convertido en realidad.

Andalucía

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