Violencia de género: Aparece un cuerpo en la playa de Marbella que podría ser el de Rebecca Muldoon. Noticias de Andalucía
la británica desaparecida el 2 de enero

Aparece un cuerpo en la playa de Marbella que "podría ser" el de Rebecca Muldoon

Su pareja, que presuntamente la habría maltratado, afirmó que la mujer de 35 años le "amenazó con desaparecer como Virginia Woolf: metiéndose en el mar y sin dejar huella"

Foto: Cartel de búsqueda de Rebecca Muldoon.
Cartel de búsqueda de Rebecca Muldoon.

Las autoridades judiciales estudian si el cuerpo sin vida de una mujer hallado en la mañana de este domingo flotando en aguas de Marbella pertenece a la británica Rebecca Muldoon, desaparecida el pasado 2 de enero en la localidad malagueña. Fuentes de la investigación informan a este periódico de que "esta misma mañana aparecía flotando un cuerpo en las aguas de la playa de Marbella que por la ropa y los rasgos podría ser Rebecca Muldoon". Tal y como adelantó El Confidencial, y como ella había anunciado, "quería meterse en el mar hasta desaparecer".

De acuerdo con los investigadores, "la última señal de su teléfono móvil coincide con la zona de la playa donde aparecía flotando esta mañana el cadáver: en las aguas de la playa El Oasis". El hallazgo del cuerpo tuvo lugar a primera hora del domingo, cuando una joven que hacía 'running' por la zona del paseo marítimo de 'Les Cubes' vio un cuerpo flotando cerca de la orilla. Enseguida llamó a los servicios de emergencia. El juzgado de guardia marbellí examina en estos momentos las pruebas y analiza el cuerpo, deteriorado por el tiempo que lleva en el mar.

Diez días de búsqueda

La Policía Nacional llevaba diez días buscando a Rebecca Muldoon; una joven madre de dos hijos que desapareció hace doce días en Marbella, después de que su pareja presuntamente la agrediera. Los investigadores rastrearon la zona del norte de Vigil de Quiñones, lugar donde vivía la mujer con sus hijos y su pareja sin dar con ella.

Según pudo saber El Confidencial a través fuentes de la investigación, Rebecca recibió una paliza por parte de su marido y después dejó una nota por debajo de la puerta a su vecino. En ella exponía con detalles el maltrato que llevaba tiempo sufriendo por parte de su pareja. Tenía miedo y no se atrevía a ir a comisaría para efectuar una denuncia. Una vez que el vecino tuvo el escrito, sí acudió a la policía para comunicar los hechos de los que le habían hecho partícipe indirecto. Ese mismo día se activó el protocolo y los agentes se personaron en la casa de la joven para atender el aviso por un supuesto caso de violencia de género.

Treinta horas después de esta detención, el mismo vecino volvió a llamar a la policía porque dos niños pequeños estaban solos en el ático donde residían

En ese mismo momento, se detuvo al presunto maltratador, que durmió 24 horas en los calabozos. Al día siguiente, el detenido pasó a disposición judicial, encargándose del caso el Juzgado de Violencia de Género. En ese momento Rebecca ya no se presentó a la sede judicial para ratificar la denuncia. Treinta horas después de esta detención, el mismo vecino volvió a llamar a la policía porque dos niños pequeños estaban solos en el ático donde residía la pareja, una residencia de lujo y donde los dos pequeños –de 8 y 10 años– se encontraban desatendidos. Según el testimonio de los agentes que acudieron, Rebecca Muldoon había salido de su casa dejándolos solos.

Ático de Rebecca y su pareja, en el que fueron encontrados sus hijos solos. (EC)
Ático de Rebecca y su pareja, en el que fueron encontrados sus hijos solos. (EC)

Metiéndose en el mar

Según declaraciones de su pareja, que dijo ser bróker, Rebecca había pasado los últimos meses en una clínica de lujo marbellí -en la que pagaba 4.000 euros semanales-, con el objeto de "depurarse". El presunto maltratador, también británico, se encuentra estos días en Madrid aunque según los investigadores "está colaborando en todo lo que se le requiere".

Dada la imposibilidad de que Rebecca hubiera salido de España, ya que la Policía tiene el pasaporte en su poder, los agentes barajaban la idea que no debía estar muy lejos de su domicilio "puesto que al salir iba en zapatillas de estar por casa". La madre de la desparecida se personó en Marbella para recoger a los pequeños y llevárselos a Irlanda ya que el padre de los niños –la expareja de Rebecca– cumple condena de prisión en Reino Unido y no puede hacerse cargo de ellos. Entre otros indicios, la policía barajó la teoría del suicidio porque, según relató su pareja en comisaría, la mujer le habría amenazado con desaparecer como Virginia Wolf: metiéndose en el mar y sin dejar huella.

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