infraestructuras

Los 14 céntimos que han colmado el vaso en la segunda autopista más vieja de España

Tras 25 años de prórroga, la Sevilla-Cádiz estrena año con una subida del peaje y convertida de nuevo en arma de confrontación: no se sabe cómo será su gestión a partir de 2019

Foto: Autopista AP-4.
Autopista AP-4.

No hay alternativa. Si quiere ir a Cádiz desde Sevilla por una autovía de dos carriles paga 14,68 euros ida y vuelta. Desde enero, un 2% más. Si no, coge la N-IV, de un solo carril y que concentra en algunos tramos un alto índice de siniestralidad. No hay más opciones.

La gaditana se ha convertido en la única provincia de Andalucía que no tiene acceso alternativo al peaje con una autovía. El desdoble de la N-IV lleva años programado pero no se culmina. El anuncio de la concesionaria Abertis de que a partir de enero de 2018 el peaje se incrementará, como la media nacional, un 1,98% ha puesto a las administraciones andaluzas en pie de guerra contra el Gobierno de Mariano Rajoy. Son apenas 14 céntimos más sobre los 7.20 euros que cuesta el peaje pero esa cifra, que podría considerarse calderilla, es mucho más, es la gota que ha colmado el vaso tras años y años de prórrogas y 'castigo' a sus usuarios.

La autopista Sevilla-Cádiz, obra de Dragados y Construcciones, fue inaugurada por Franco en marzo de 1973. Fue la segunda vía rápida construida en España tras la catalana del Maresme. Su concesión, entonces a Bética de Autopistas, se firmó por decreto hasta 1993. Hace un cuarto de siglo que debería haberse liberalizado. Su coste está más que amortizado 25 años después.

21.800 vehículos al año

Los 6.525 millones de pesetas que costó construirla quedaron muy atrás. Según los últimos datos oficiales de Tráfico, de mayo de 2017, unos 21.800 vehículos de media al día pasan por la AP-4. Una aproximación indica que solo en un año la concesionaria se embolsa casi el doble de lo que costó su construcción. Y así van más de dos décadas.

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. (EFE)
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. (EFE)

Todos los presidentes del Gobierno español han prorrogado la concesión. El primero en hacerlo fue Adolfo Suárez, que la alargó hasta 1999. Luego le tocó el turno a Felipe González, que lo haría en 1986 por veinte años, hasta 2006. Y el último fue José María Aznar, que lo hizo hasta 2019. El Gobierno de Rajoy insiste en que no prorrogará el peaje pero no despeja cómo se gestionará la autopista a partir de entonces ni si será gratuita o habrá que seguir pagando para costear su mantenimiento. En su última visita oficial a Andalucía, el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, garantizó que no habrá más prórrogas pero no despejó cuál será su futuro.

Radiales quebradas

Los plazos de finalización de la concesión coinciden con los de otras autopistas como la AP-1, AP-7 Tarragona-Alicante, AP-7 La Junquera-Barcelona y la AP-2 Zaragoza-Mediterráneo. La primera está adjudicada a Itínere y las demás a Abertis, que se encuentra en plena OPA de la italiana Atlantia con reticencias del Gobierno español. Además Fomento nunca ha ocultado el problema añadido del rescate de las radiales quebradas, que sacará a concurso para que las exploten empresas privadas.

De momento, lo único claro para la AP-4 Sevilla-Cádiz es que dentro de un año pasará a manos de una sociedad estatal, Seittsa, dependiente del Ministerio de Fomento. A partir de ahí todos son incógnitas. ¿Se liberalizará? ¿Habrá que seguir pagando? ¿Cómo se gestionará?

El PSOE exige el rescate inmediato de la autopista y el mismo trato que a la AP-9 de Galicia, que contará con dos tramos rescatados por el Gobierno

Todos esos interrogantes han permitido al PSOE doblar la artillería y abrir un frente, de gran impacto social, contra el Gobierno del PP. Las Juventudes Socialistas han iniciado una recogida de firmas en Change.org que lleva ya más de 17.000 rúbricas. Los socialistas han anunciado una batería de iniciativas en el Congreso y el Senado. También mociones en ayuntamientos y diputaciones. La reivindicación es que se rescate ya, desde este mismo año, la autopista para que sea gratuita de forma inmediata. Han doblado la apuesta. Exigen a Rajoy el mismo trato que a la AP-9 de Galicia, que contará con dos tramos rescatados por el Gobierno este ejercicio. La autopista que une las principales ciudades gallegas es también objeto de confrontación política y En Marea ha llevado al Constitucional el veto a su traspaso a manos de la comunidad.

El gran pacto estatal

El Ministerio de Fomento ha puesto sobre la mesa un gran pacto estatal de infraestructuras con el que trata de arrinconar todas estas pugnas. La Junta terminará también de pagar el próximo 2019 el rescate del tramo entre Cádiz y Jerez, que está libre de peaje desde 2006 y que ha costado a las arcas autonómicas un total de 126 millones de euros, cuando lo previsto era 72 millones.

El pasado abril la propia concesionaria Abertis asumió que esta vez no había prórroga al peaje y su presidente, Salvador Alemany, sostuvo que ninguna administración iba a estar dispuesta a asumir "el coste social" de una nueva ampliación. En su balance reclamó pactar fórmulas de mantenimiento con el Gobierno y nuevos contratos, esgrimiendo que en países como Francia o Italia las autovías de pago llegan al 80% frente al 21% español.

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