Centrales nucleares: El uranio que está llegando a El Cabril preocupa ya hasta al Gobierno andaluz. Noticias de Andalucía
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El uranio que está llegando a El Cabril preocupa ya hasta al Gobierno andaluz

El cierre de Garoña, los últimos informes del Consejo de Seguridad Nuclear y el 'activismo' de Podemos contra el cementerio nuclear cordobés lleva a Susana Díaz a mover ficha

Foto: Vista aéra en 2014 del lmacén Centralizado de Residuos de Baja y Media Actividad El Cabril. (EFE)
Vista aéra en 2014 del lmacén Centralizado de Residuos de Baja y Media Actividad El Cabril. (EFE)
El último en subirse al carro fue el Gobierno andaluz. La Consejería de Medio Ambiente remitió, con fecha del 21 de noviembre, una petición de información a la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos S.A. (Enresa), responsable de la planta de El Cabril (Córdoba). De forma telegráfica pide "información detallada sobre el origen y las características de actividades" en ese centro en el primer cuatrimestre de 2017. En concreto, señalan desde la Junta, de las "84 expediciones" recepcionadas en la instalación en el citado cuatrimestre. Cada vez hay más dudas.

La plataforma integrada por Ecologistas en Acción, IU, Podemos y otras asociaciones antinucleares coge brío. Se reunió el pasado 18 de noviembre en Peñarroya-Pueblonuevo, una de las localidades limítrofes con el cementerio nuclear. Podemos ha hecho de El Cabril una de sus banderas en el Parlamento andaluz. Durante años nadie cuestionó ni se preguntó por este cementerio más allá de las asociaciones ecologistas. Ahora, el asunto vuelve a la palestra de la mano del desmantelamiento de Garoña (Burgos).

Desde 1986

El cementerio nuclear de El Cabril, en Córdoba, se inauguró en enero de 1986. Allí, encerrados en contenedores de hormigón, van a parar los residuos radiactivos de baja y media intensidad de todo el país. Son desechos de las centrales, hospitales, laboratorios, universidades... Fue la cuota de solidaridad que asumió Andalucía, donde no se instaló ninguna central nuclear. La previsión era que se colmatara en 2030. Una vez llenas todas sus celdas, el plan es cubrirlo todo y repoblarlo con vegetación. A partir de ahí, será un acorazado a prueba de terremotos de magnitud 8 en la escala Richter, que deberá vigilarse durante 300 años.

Imagen tomada en 2012 del almacén de residuos radiactivos de El Cabril, en Córdoba. (EFE)
Imagen tomada en 2012 del almacén de residuos radiactivos de El Cabril, en Córdoba. (EFE)

Cuando el Gobierno aprobó el desmantelamiento de la central de Garoña se informó de que los residuos de media y baja intensidad serían almacenados de forma definitiva en El Cabril. Según una respuesta por escrito, del 7 de noviembre, del Gobierno al diputado socialista Antonio Hurtado, la empresa Enresa, dependiente del Ministerio de Energía, está aún "en proceso de preparación de la documentación necesaria" para hacerse con la titularidad de la central nuclear, que ahora mismo ostenta la sociedad Nuclenor. Señalan un "periodo de transición". El proceso puede durar de 13 a 16 años, según las previsiones oficiales.

El Gobierno no aclara qué cantidades exactas de residuos llegarán a El Cabril ni el calendario y emplazan a que esté listo el plan de desmantelamiento. No obstante, asegura que la práctica común al desmantelar una central nuclear será la "política de reciclaje". Este periódico ya apuntó un problema: no hay almacén para tanto uranio en la misma central nuclear. Como ejemplo, el Ministerio de Energía apunta a la central nuclear de Vandellós, "donde la reutilización y reciclaje de materiales superó el 90%". Sí añade el Gobierno, a requerimiento del grupo socialista, otros dos anuncios. Con lo que llegué de Garoña la celda 30, la que actualmente se encuentra en explotación, no será completada. Seguirá existiendo hueco, asegura el Ministerio. Y este desmantelamiento de la central nuclear "no supondrá cambio alguno respecto a las previsiones de sellado de El Cabril, tras el colmatado de las celdas actuales". Se esperan 6.000 toneladas de residuos de Garoña y 5.000 de Zorita.

Mercedes Barranco, diputada andaluza de Podemos, duda de ambas afirmaciones. En primer lugar porque la previsión inicial era el cierre en 2030 y ya van por 2040. En segundo, porque ahora mismo no existe en toda España otro cementerio nuclear y sí hay un plan de desmantelamiento de centrales nucleares. "¿Qué van a hacer con los residuos?", se pregunta la diputada de la formación morada, con la sospecha de que se tratará de ampliar la vida y la capacidad de El Cabril.

El Gobierno no detalla qué cantidades de residuos llegarán desde Garoña ni un calendario y emplazan a que el plan de desmantelamiento esté en marcha

La portavoz de Podemos pone el dedo en dos asuntos. Señala que el propio Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) admite en sus informes de 2015 y 2016 la llegada a El Cabril de óxido de uranio, fuera del rango de residuos que deberían llegar a El Cabril. 111 kilos y 374,9 gramos, respectivamente cada año. Y apunta también a que más allá del almacenaje funciona una incineradora de residuos que podría dejar en el aire "sustancias altamente cancerígenas".

Sin plan de emergencias

Además, señala, no hay un plan de emergencias en caso de accidente de algunos de los camiones que recorren España para llegar al sur a depositar su basura radiactiva. Los técnicos de Enresa están altamente cualificados, admite Barranco, que no obstante se pregunta si los servicios de emergencias del municipio sabrían actuar en caso de un accidente que podría liberar en un minuto la dosis máxima de radiactividad asumible en un año. "¿Por qué la Junta de Andalucía no hace estudios epidemiológicos del aire en la zona? ¿Por qué no han dicho nada hasta que las plataformas han elevado la voz? ¿No ejercen la vigilancia que les corresponde en materia de medio ambiente y sanidad?", confronta la diputada de Podemos.

Sala de control de El Cabril. (EFE)
Sala de control de El Cabril. (EFE)

El plan urbanístico de Hornachuelos, el municipio donde se ubica El Cabril, reserva terrenos para una posible ampliación de la planta. No es ese el plan, asegura su alcaldesa, María del Pilar Hinojosa, del Grupo Independiente de Hornachuelos. La regidora espera una respuesta del Consejo de Seguridad Nuclear, organismo al que dirigieron los alcaldes de la zona para pedir más información hace un mes aproximadamente. "Si la próxima semana no llega respuesta reenviaremos el oficio", señala a este periódico. "Ahora mismo estamos viviendo esto con inquietud porque queremos saber toda la verdad", apunta Hinojosa, aunque señala que en los pueblos "no hay ninguna alarma". Es más, insiste, es una cuestión de información. "Nosotros nos enteramos de las noticias por los medios de comunicación", lamenta.

Los alcaldes de la comarca se reunieron con Enresa y decidieron elevar una consulta al Consejo de Seguridad Nuclear que no ha respondido en un mes

Ella ya se dirigió al CSN al principio de su mandato para preguntar por qué no había aprobado un plan de emergencias para la zona. La respuesta que recibió fue contundente: "No hace falta", le dijeron, porque en su municipio no hay ninguna central nuclear. Junto a los alcaldes de Fuente Obejuna, Las Navas de la Concepción y Alanís han pedido al CSN que informe sobre la llegada de uranio a El Cabril. Previamente mantuvieron una reunión con los representantes de Enresa que insistieron en que todos los residuos recibidos "cumplen con los requisitos" y "con los límites de actividad establecidos para radionucleidos de vidas largas". Por ahora, todas las administraciones piden información y esta llega a cuenta gotas.

La Celda 30

La Celda 30 es la que actualmente se encuentra en explotación en el cementerio nuclear de El Cabril. El Gobierno informó que tiene una capacidad de 50.000 metros cúbicos y señaló en marzo de 2017 que se podría utilizar durante un periodo de 18 años. La inversión para poner en uso esta celda acabó en julio de 2016 y el coste de su construcción fue de 5 millones de euros. Estima el Ministerio que El Cabril tiene capacidad para almacenar un total de 130.000 metros cúbidos de residuos radiactivos de muy baja intensidad.

La construcción de la totalidad de las celdas es de 26 millones de euros. El Gobierno estima gastos de explotación de esta instalación de 29,3 millones (2012), 31 millones (2013), 30,8 millones (2014), 32 millones (2015) y 19,6 millones (2016).

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