LA APERTURA DEL 39º CONGRESO FEDERAL DEL PSOE

Los susanistas, "de turismo" y preocupados por si habrá guerra en Andalucía

Susana Díaz no confirma si se quedará al acto de 'entronización' de Pedro Sánchez y teme el abucheo de la militancia, pese a que dirigentes del sanchismo han pedido paz

Foto: Susana Díaz, durante su reunión con rectores andaluces, el pasado 14 de junio en Sevilla. (EFE)
Susana Díaz, durante su reunión con rectores andaluces, el pasado 14 de junio en Sevilla. (EFE)

Era el chascarrillo general para quienes se subían al AVE este viernes camino al congreso federal del PSOE: “Vamos de turismo”, dijo más de un delegado de Andalucía con ironía. “¿Para qué sirve este congreso?”, apostillaban otros. Es la sensación general. Después de que Susana Díaz haya dado por muerto el susanismo y ordenara retirarse a los cuarteles de invierno, quienes perdieron las primarias desembarcan en el Palacio Municipal de Congresos de Congresos con la sensación de que llegan a un cónclave en el que no tendrán papel ni siquiera secundario. Todo, reparto de sillones y ponencia política incluida, está ya cerrado por Pedro Sánchez y sus leales.

La declaración de intenciones de la dirigente andaluza, que fue arrollada por Pedro Sánchez en las primarias de hace casi un mes, está clara: no confrontar y no entrometerse en nada. Esa especie de huelga de brazos caídos no es más que una estrategia de supervivencia. Díaz no va hacer ruido porque no quiere que nadie le plante cara en Andalucía, donde se ha replegado y no piensa dejar espacio al sanchismo. Si el día después del federal habrá guerra en Andalucía o seguirá la tregua es aún una incógnita.

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El día después

Los plazos desde luego son muy atropellados. Justo tras perder Díaz, el PSOE andaluz anunció que precipitaba su congreso. El próximo lunes, 19 de junio, arranca el plazo para que los candidatos a primarias en el cónclave andaluz de finales de julio se inscriban y en 48 horas se dará el pistoletazo de salida a la recogida de avales para poder enfrentarse a Susana Díaz en unas primarias. Los tiempos son muy justos pero ahora, no se sabe si por elevar la presión o porque realmente hay un cambio de estrategia, desde el entorno de Pedro Sánchez no hacen la declaración de paz que esperan en las filas de Susana Díaz. Más bien dejan una puerta entreabierta y dan a entender que todo puede ocurrir. La decisión está entre el secretario general y sus dos hombres fuertes en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, y el alcalde de Dos Hermanas, Quico Toscano.

Ya se da por hecho que habrá rivales alternativos en los congresos de Valencia, Asturias y Castilla-La Mancha, donde Ximo Puig, Javier Fernández y Emiliano García-Page se enfrentarán, pese a estar en sus respectivos Gobiernos autonómicos, a la posibilidad de ser relevados en las baronías socialistas, si bien el presidente del Principado ya ha anunciado su marcha. Todos perdieron las primarias en sus feudos. Los sanchistas se ven fuertes. El mensaje del futuro secretario de Organización, José Luis Ábalos, es que no se impulsarán candidaturas alternativas desde Ferraz para desestabilizar a los barones pero que, si surgen desde la militancia, no las van a impedir.

Los sanchistas darán batalla al menos en tres provincias andaluzas y el PSOE andaluz teme tener al partido en guerra hasta otoño

Es el mensaje oficial pero será fácil, según los nombres que surjan, saber si son o no candidatos de Pedro Sánchez y si se lanzan al vacío o con el respaldo de Ferraz y de la dirección federal. La cosa cambia mucho. En Andalucía la situación es distinta porque Susana Díaz sí ganó, frente a un 37,02% de críticos, en las primarias. Desde la dirección del PSOE andaluz no creen que nadie pueda doblar el pulso a la presidenta de la Junta en Andalucía pero sí temen la erosión y el desgaste de una nueva batalla interna. Los afines de Sánchez pueden empezar a mostrar sus cartas aun sabiendo que pueden perder pero para dejar claro que esto no ha hecho nada más que empezar. El gran objetivo sería una jugada a medio plazo para tratar de descabalgar a Díaz como candidata en unas primarias en las próximas autonómicas.

Isabel Morillo. SevillaIsabel Morillo. Sevilla

La principal preocupación en el equipo de Díaz es que el nuevo conflicto erosione más la imagen del Gobierno andaluz y de una presidenta más dedicada a los líos de partido que a la gestión de los problemas de los andaluces. Además no se dará carpetazo a la batalla interna en agosto porque acto seguido llegan los congresos provinciales. Aquí sí que los sanchistas dan por hecho que darán batalla en tres provincias, para empezar a hablar, Almería, Cádiz y Málaga. Candidatos alternativos van a surgir, ya se ha postulado algún anónimo. Eso siempre ha ocurrido y ahora, tras la victoria de Pedro Sánchez traducida como un triunfo de la militancia, habrá posiblemente una fiebre de candidatos. Otra cosa es que logren reunir los avales necesarios y llegar hasta el final, enfrentándose en las urnas a Díaz. En 2013, cuando ella se presentó a las primarias para relevar a José Antonio Griñán, ni el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez, ni el exconsejero Luis Planas, que tenía detrás a Gómez de Celis, consiguieron los apoyos necesarios para abrir la competición.

Estar, ver, oír y callar

Lo que ocurra en Andalucía a partir del lunes va a quedar escrito y decidido este fin de semana en Madrid. A eso vienen principalmente los susanistas. Habrá que ver la capacidad de integrar, dialogar y disipar desconfianza de dos bandos que siguen muy enfrentados aunque la estrategia de repliegue de Susana Díaz en Andalucía pueda dar otra imagen. Estar, ver, oír y callar. Más o menos esa es la consigna con la que acuden los socialistas andaluces.

De fondo hay un temor importante a que los militantes congregados en el evento de este fin de semana abucheen o increpen a Susana Díaz

No está cerrado si la presidenta de la Junta y los suyos se quedarán al acto de ‘entronización’ que Pedro Sánchez se ha montado con la militancia el domingo o si habrá problemas de agenda. De fondo hay un temor importante a que los militantes allí congregados abucheen o increpen a la dirigente andaluza. Ferraz ha dado orden de que no sea así pero entre los allegados de Díaz insisten en que ella recuerda con especial amargura los abucheos que recibió en Barcelona en el acto de homenaje de Carme Chacón o los insultos con los que abandonó Ferraz en coche la noche que perdió las primarias. Habrá que ver si la temperatura del congreso entre bambalinas es tan elevada como la que prevén los termómetros en la calle.

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