Moreno Yagüe, el diputado que se quitó la peluca
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EL RIVAL DE IGLESIAS

Moreno Yagüe, el diputado que se quitó la peluca

El ‘hackabogado’ reta a Iglesias a un debate cara a cara. Retirará su candidatura a la secretaría general si le dejan debatir sus ideas y acaban las otras guerras

Foto: El diputado de Podemos Andalucía Juan Ignacio Moreno Yagüe, en su escaño en Sevilla. (EFE)
El diputado de Podemos Andalucía Juan Ignacio Moreno Yagüe, en su escaño en Sevilla. (EFE)

¿Quién es? Es la pregunta que muchos se hicieron cuando descubrieron que a Pablo Iglesias le había salido un competidor por la secretaría general de Podemos. Por si eran pocos, saltó al ruedo un espontáneo. Alguien alejado de las familias clásicas y sin cargos orgánicos en la organización morada. “Yo soy yagüista”, proclamó irónicamente hace pocos días cuando se le preguntó con quién se queda en esta guerra morada.

Juan Ignacio Moreno Yagüe de Acevedo tiene quizás uno de los apellidos más alambicados del Parlamento andaluz. Para muchos, empezó siendo el diputado de Podemos que llevaba corbata, aunque con el tiempo ha demostrado que si se trata de llevar camisetas, no se corta un pelo. En plena guerra interna del PSOE, se colocó una con este lema: 'Yo soy la única autoridad'. A Verónica Pérez, la dirigente socialista que se coronó con la frase a las puertas de Ferraz, con quien comparte sillón en la Mesa del Parlamento, no sabemos si le hizo tanta gracia, aunque él dice que se lo tomó bien. Incluso le propuso registrar la frase y hacer negocio... Para la próxima amenaza, con una así como 'Susana vete ya'.

Pero su momento estelar en el Parlamento llegó cuando le tocó defender la primera ley de Podemos en una Cámara autonómica. Se colocó una peluca decimonónica, emulando el estilo de los parlamentarios del siglos XVIII, y en una llamada a sus señorías a que se modernicen proclamó: “Quítense la peluca”. Ahí comenzó a defender que en política hace falta mucho más sentido del humor.

Un diputado andaluz, candidato a la secretaría general de Podemos

Sentó a Rato en el banquillo

Moreno Yagüe saltó a la fama cuando se encargó en un primer momento de la querella contra Bankia y Rodrigo Rato del 15MpaRato. La organización envió un comunicado lamentando que el diputado de Podemos haya querido apropiarse de un trabajo colectivo y él no ha querido ni replicar, aunque no entiende el tono. Es el ‘hackabogado’. Se define como jurista, lector y padre, y hace años que dejó de prepararse oposiciones, un trabajo de 13 horas al día durante seis años, para dedicarse “a desafiar al sistema”. Emprendió en las redes sociales una batalla para bajar el euríbor de las hipotecas y elevó al Congreso una propuesta defendiendo el proyecto Democracia 4.0, que propone el voto telemático de los ciudadanos para las cuestiones importantes.

Sus propuestas suenan a ciencia ficción. Quiere hacer desaparecer los bancos y que las transacciones se hagan por internet. “Hay tecnología para que tengas el dinero tú, no el banco”, deja claro. También quiere que el voto de los ciudadanos valga como el de los diputados y no cree en la democracia representativa, por más que ocupe un escaño en el Parlamento andaluz. Es de los diputados de Podemos que se quejaron porque perdía dinero en la política, y eso que cobra todos los pluses de la Mesa de la Cámara. Su última gran batalla, tras las preferentes, es contra el decreto de las cláusulas suelo que ha aprobado el Gobierno con el apoyo de PSOE y Ciudadanos. Él recomienda directamente no entablar ninguna negociación con el banco.

Niega que haya retado a un cara a cara a Pablo Iglesias porque busque su minuto de fama. Asegura que lo que quiere es situar en el centro “el debate de ideas políticas y programa”. Sí admite que se siente más próximo a Íñigo Errejón que al secretario general, pero deja claro que va por libre. Elevó un documento político para su discusión en Vistalegre II y le dejaron claro que solo se debatiría “si presentaba una lista con 60 personas o presentaba candidatura a la secretaría general”. Cogió la segunda opción y su falta de pericia orgánica le llevó a copiar propuestas del resto de candidaturas para poder presentarse. Por poco le pitan roja y expulsión antes de empezar el partido.

Foto: La rebelión de los territorios abre una nueva guerra interna en Podemos

Hace meses, ya logró armar casi tanto revuelo como ahora cuando celebró en sus cuentas en las redes sociales la muerte de Fidel Castro: “Otro dictador que muere en la cama. Uno menos”. Sus compañeros de Izquierda Unida se sintieron muy ofendidos por el comentario. Lo explicó, pero los indignó aún más y los comunistas lo llamaron “fascista”, “rata” y “miserable”.

Si se le habla de Trump, habla tanto y tan rápido como si se le menciona Grecia. Él quiere debatir de un cambio del modelo energético y de educación. Reclama una Justicia independiente con más medios y más presupuesto como antídoto contra la corrupción. Si se abre el debate a esas ideas, asegura que está dispuesto a retirar su candidatura, aunque casi a la vez que dice esto reta a organizar un debate entre Moreno Yagüe e Iglesias.

Advierte de que las fuerzas están muy igualadas entre pablistas y errejonistas, y calcula que junto al 10% de los ‘anticapis’, que pueden decantar la balanza, hay otro 10% de gente anónima como él que quiere abrir debates que cree interesantes. No descarta que triunfen las tesis políticas de Errejón y que le toque a Iglesias gestionar el proyecto de su ‘amigo’. Quizá suba a Vistalegre y cambie el "quítense las pelucas" por algo así como "córtense la coleta".

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