su patera naufragó hace dos semanas

Samuel, seis años: el sueño del Aylán español muerto en una playa de Barbate

La historia del menor de seis años procedente del Congo, según Caminando Fronteras, que vino en una patera de Marruecos hace dos semanas y fue encontrado muerto en Barbate

Foto: Foto: Jesús Domínguez.
Foto: Jesús Domínguez.

Samuel procedía del Congo y viajaba en patera junto a su madre. Iba muy abrigado, con chaquetón, abrigo gordo y un par de calcetines en cada pie. Samuel tenía seis años y el 14 de enero naufragó muy cerca del Cabo de Trafalgar, en el término municipal de Barbate. Entre la playa de Zahora y El Palmar, junto al Arroyo San Ambrosio, paraíso gaditano de playas de oro fino, apareció el pasado viernes su cuerpo, descompuesto. Samuel es el niño Aylán español.

Foto: Jesús Domínguez.
Foto: Jesús Domínguez.

Un 'busquimanos', los que buscan droga en las playas para luego venderla, merodeaba por la zona. Vio el cadáver y enseguida llamó a la Guardia Civil. Las corrientes marinas de las aguas de Marruecos acaban en Trafalgar. El Levante no era demasiado fuerte, pero traía mar de fondo. Hace dos semanas, una patera se perdió en Tarifa y, según la ONG Camino Fronteras, allí irían Samuel y su madre.

Efectivos del instituto armado de Barbate llegaron a la zona. El médico forense certificó el fallecimiento y el cadáver se trasladó al Instituto Anatómico Forense de Cádiz, donde se le realizó la autopsia. Todo hace indicar que murió por ahogamiento. El menor no iba documentado, según fuentes cercanas a la investigación.

Sin fotografía

Para Samuel “no hubo fotógrafo”, recuerda Rafael Lara, portavoz de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía. “Aylán huía con su familia de una guerra devastadora. Samuel huía de la miseria y también probablemente de la guerra que asola el Congo, junto a su madre”, dijo Lara en la concentración de ayer por la tarde en las puertas del Ayuntamiento de Barbate que reunió a un centenar de personas con el mensaje: “No más muertes en el Estrecho. Las fronteras cerradas matan”.

Foto: Jesús Domínguez.
Foto: Jesús Domínguez.

“No tenemos ninguna versión oficial del nombre, procedencia y circunstancias. Hay que verificarlo”, admite a este diario Miguel Molina, alcalde de Barbate (del Partido Andalucista). Molina anuncia que si nadie reclama el cadáver y no se localiza a su familia, Samuel será enterrado en el Cementerio de Barbate. Tras la autopsia, el cuerpo se trasladaría a Algeciras y luego se incineraría.

¿Lo ocultó el Gobierno?

Y que la Subdelegación del Gobierno en Cádiz informó del asunto de un modo bastante particular: en un encuentro informativo donde solo estaba una televisión local que cubría unas obras de emergencia de costas en la playa de El Palmar (Vejer de la Frontera). No hubo nota de prensa alguna. ¿Por qué tardó 48 horas en informar el Gobierno, que tampoco lo puso en conocimiento del Ayuntamiento de Barbate? “En absoluto se ha intentado ocultar nada”, intentó justificar el subdelegado del Gobierno en Cádiz, Agustín Muñoz. “Lo que queremos es acabar con las mafias y el tráfico de personas”.

Fuentes cercanas a la investigación confirmaron a El Confidencial que por el momento se desconoce el número de supervivientes —si los hubo— y muertos de la patera en la que murió el pequeño Samuel. Creen que el caso es “aislado” y que el trabajo de Salvamento Marítimo y al Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) ha ayudado para minimizar el riesgo de muerte por la llegada de pateras a las playas de Cádiz. “Podría mejorar, claro, porque no hay ningún sistema perfecto, pero ahora mismo la costa está cubierta al 99%”, añadieron estas mismas fuentes.

Foto: Jesús Domínguez.
Foto: Jesús Domínguez.

El problema es que el repunte en la inmigración existe y va en aumento. Los flujos migratorios vuelven a este lado del Estrecho y resulta clave, explica un miembro especializado en la lucha contra el narcotráfico sentado en un bar frente al Faro de Trafalgar, “implicar a Marruecos, que cuando quiere afloja su vigilancia o la intensifica en función de si el Gobierno de España les ayuda o no”.

Son las 11 de la mañana y en el Puerto de Barbate acaba de desembarcar el barco 'Nuevo Ayacán', de 15 años de antigüedad, con un total de 19 tripulantes. Por el acuerdo pesquero entre Marruecos y España, un mínimo de tres trabajadores del país norteafricano tienen que ser contratados en cada embarcación que faena. “La necesidad que tienen allí, en Marruecos, les obliga a venir para acá. Aquí no estamos bien, pero allí están peor todavía. Es un país atrasado, muy tercermundista y no tienen más remedio las criaturas que buscarse la vida. Se arriesgan. Algunos tienen suerte y lo consiguen. Otros muchos, no”, remarca el patrón.

"Lo que hay que hacer es quitar la pobreza en Marruecos. Si no lo hacemos, seguirá pasando"

¿Cómo se puede solucionar el drama de la inmigración? La pregunta va dirigida al dueño del 'Nuevo Ayacán'. “Mejorando allí la situación. Mientras no se haga sobre el terreno, no servirá de nada”. “Lo que hay que hacer es quitar la pobreza en Marruecos. Si no lo hacemos, seguirá pasando. Aquí vivimos la inmigración hace algunos años con mucha intensidad“, apunta Fernando Ardana, responsable de la Lonja de Barbate. El puerto barbateño no está capacitado para acoger a inmigrantes, ni siquiera de modo temporal, ni siquiera por unas horas. No existe ningún espacio para ellos. Ni un toldo. La Oficina de Salvamento Marítimo carece de baño. Ni la Autoridad Portuaria ni la Subdelegación del Gobierno han hecho nada para mejorar esta situación.

Foto: Jesús Domínguez.
Foto: Jesús Domínguez.

—¡Esa pancarta, ponedla en un lateral!— dice uno de los que están concentrados.

Susa N’Dongo tiene 49 años y es de Camerún. Llegó a España en 1996 como inmigrante y tiene la nacionalidad española. Dos hijos ya nacieron aquí. No vino en una patera. “Fue un camino muy complicado y largo”, rememora. Entró en Melilla, luego la trasladaron a Madrid y de ahí fue a Cádiz. Ahora vive en Puerto Real, junto a la capital gaditana, y lucha por los derechos de los que decidieron venir a España. Fue presidenta de la asociación de mujeres inmigrantes durante dos años. Tuvo una tienda que cerró hace tres años.

“La muerte de Samuel es horrible, y si salimos a la calle es para llamar la atención a los políticos y también al presidente del Gobierno, para que intente tomar alguna medida. Ninguna muerte debe ser de esa manera y duele en el corazón. Pienso que debe haber remedio. Me siento muy implicada e identificada. No hay que tener miedo a salir”, narra Susa, que porta una vela roja y la leyenda 'No más muertes en el Mediterráneo'. Empieza el minuto de silencio por la tragedia de Samuel. El niño Aylán español.

Andalucía

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