crisis del PSOE

Susana Díaz planea para el PSOE andaluz la bicefalia que prohíbe en Madrid

La líder andaluza no para de trasladar que está centrada en la comunidad autónoma en un intento de abortar los movimientos internos que se suceden ante su marcha a Ferraz

Foto: La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (Ilustración: Raúl Arias)
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (Ilustración: Raúl Arias)

Susana Díaz tiene un mensaje grabado que repite con muchísima insistencia: “Estoy centrada en Andalucía”. Lo ha proclamado en sus últimos entrevistas radiofónicas y también lo repitió de forma machacona en la cena de Navidad que el PSOE andaluz celebró la noche del miércoles, un día antes de que Andalucía aprobara sus presupuestos gracias a Ciudadanos. "No me voy a ningún sitio", bromeó con muchos. También aprovechó este logro de las cuentas para alardear de su gestión y de la “estabilidad” política lograda desde su Gobierno para la comunidad autónoma. Ese es su argumentario.

El problema que tiene la presidenta de Andalucía es que cuanto más repite que está centrada en la comunidad autónoma más nervioso pone al PSOE andaluz y a su Gobierno, pendiente de una sucesión que nadie sabe con certeza ni cómo ni cuándo se va a producir. Están obsesionados por el control de los tiempos y los mensajes pero no lo tienen porque, incluso en sus propias filas, se da por hecho que Susana Díaz peleará por la secretaría general del PSOE y que tratará de compatibilizar ese cargo con la presidencia de la Junta. Esto la obligará antes de verano a dejar la secretaría general del PSOE andaluz y en ese ambiente es donde comienzan las maniobras internas.

Susana Díaz planea para el PSOE andaluz la bicefalia que prohíbe en Madrid

Los socialistas andaluces salieron muy escaldados de la sucesión de Manuel Chaves por José Antonio Griñán en 2009. Un relevo planeado al milímetro que rompió el guión previsto y puso al PSOE andaluz, sacudido con toda su intensidad por el caso ERE, a los pies de los caballos. El pacto político sellado dejaba la presidencia a alguien de total confianza tras 19 años en el cargo. Griñán sería solo presidente de la Junta y Chaves seguiría en la secretaría general del partido en Andalucía.

El trauma de Chaves y Griñán

Estaba previsto que Griñán tomara las riendas del partido año y medio después de aterrizar en San Telmo, en un congreso extraordinario diseñado meses antes de las autonómicas de 2012. Contra pronóstico, todo lo acordado saltó por los aires. Hasta Chaves y Griñán, íntimos, rompieron su amistad. El sucesor reclamó el liderazgo del partido, rompió relaciones con Chaves y arrinconó todo lo que oliera a la anterior etapa. Fue un trauma para el PSOE andaluz del que aún no se han recuperado. “Desde entonces sabemos que una sucesión es traumática sea como sea”, admite alguien que vivió en primera persona aquel episodio.

Por eso, volver a imaginar una bicefalia pone a muchos en el PSOE andaluz los pelos de punta. Por más que Susana Díaz deje claro que no piensa dejar la presidencia del Gobierno andaluz en caso de que desembarque en Ferraz, ni sus más fervientes partidarios creen que esto vaya a ser posible más allá de unos pocos meses. Ese intento de amortiguar el salto al vacío que supone dirigirse a Ferraz, de una vez, tiene consecuencias.

Díaz aborta cualquier posibilidad de ser secretaria general sin ser candidata en las generales. Ella lo quiere todo

Además, el hecho de mantener una bicefalia en Andalucía abre otro debate que a Díaz, según define gráficamente un dirigente socialista, “le aterra”. Si opta por esta fórmula tendrá complicado evitar que se abra en Madrid un debate similar. Hay dirigentes del PSOE que han admitido en público que la bicefalia es posible y que quizás Díaz sea la mejor para mantener el partido bajo control pero no es el mejor cartel electoral para unas generales. Esa es la reflexión que la líder socialista trata de abortar a toda costa. La convicción de que es la mejor es tan superlativa en su círculo que no admiten ninguna duda sobre su capacidad para convencer a un electorado urbano y a la izquierda que ha ‘robado’ Podemos y necesita el PSOE para volver a ser un partido de mayorías. “No hay otro liderazgo como el suyo y las bicefalias nunca han funcionado en el PSOE”, zanja alguien próximo a Díaz. Entre sus partidarios ya se asume también la idea de eliminar, en el próximo congreso, las primarias abiertas a los ciudadanos para elegir candidato a la presidencia del Gobierno.

Un regente o alguien con peso

De momento, el primer paso que debe dar Susana Díaz es entregar el PSOE de Andalucía para ser candidata a primarias. Quienes la conocen animan a rastrear a qué sucesores ha escogido la dirigente socialista cuando se ha ido de algún cargo. Siempre es gente de su máxima confianza y que le permita mantener el control. “Buscará un regente”, ironizan sus detractores. Las quinielas agitan las filas del socialismo andaluz y comienzan ya a abrir algunos roces. Díaz ha ordenado silencio y no habla con nadie, ni siquiera con los secretarios provinciales del PSOE andaluz, sobre sus planes. Esto lejos de tranquilizar, intranquiliza, admiten en el partido.

Nadie quiere aparece en las quinielas para no quemarse. Cualquier mención sobre el posible sucesor en el PSOE andaluz desata llamadas, nervios y comentarios de los aludidos. El que ha sido más señalado es el secretario general del PSOE de Jaén y presidente de la Diputación jiennense, Francisco Reyes. Dirigentes socialistas asumen que, tras sellar la paz Susana Díaz con el PSOE de Jaén, el más fuerte tras Sevilla, la jugada está casi escrita. El acercamiento de Díaz y Reyes permitió a la baronesa andaluza conseguir la unidad en un partido que estaba resquebrajado tras la marcha de Griñán. Con perspectiva hay que recordar también la retirada de Micaela Navarro como posible adversaria a Díaz en sus primarias andaluzas, lo que le allanó el camino en una competición interna sin rivales. Hay dirigentes socialistas que entienden que desde aquel momento está sellado el pacto interno para que sea el líder del PSOE de Jaén quien tome el mando en Andalucía. Ni Reyes ni Díaz admiten ese acuerdo y niegan haber hablado de la sucesión.

El jiennense Paco Reyes, Juan Cornejo y Mario Jiménez ganan peso como futuros líderes del PSOE andaluz

Para muchos socialistas no pasó desapercibido que Reyes acudiera a la copa de Navidad del PSOE andaluz. Fue fruto de la casualidad, aseguran en su entorno. Había acudido ese mismo día a una entrevista en Ondaluz y estaba en Sevilla. En esa televisión admitió que creía compatible la secretaría general del PSOE y la presidencia de la Junta, igual que la secretaría general del PSOE andaluz y la presidencia de la Diputación de Jaén. Muchos entendieron que comenzaba a pelear por su sitio.

Otro de los señalados para asumir la secretaría general del PSOE andaluz son Juan Cornejo, actual número dos de Susana Díaz, y Mario Jiménez, portavoz en la gestora y el grupo parlamentario en Andalucía. Sus perfiles son muy distintos aunque a ambos la líder andaluza debe mucho en sus últimos tiempos políticos. Cornejo asegura que está de retirada cuando se le pregunta y no tiene aspiraciones futuras. Su liderazgo en las filas andaluzas sería transitorio y permitiría cerrar la ‘operación Susana’ con total control de la andaluza.

Jiménez no está cómodo en Madrid y confía en desarrollar su carrera política en Andalucía. Él ya fue durante meses el elegido de Griñán

Jiménez, que no acaba de estar cómodo ni cuajar ni en Ferraz ni en la capital andaluza, sí tiene mucho futuro político por delante. Él fue durante mucho tiempo el elegido de Griñán para sucederle pero en la recta final vencieron las presiones del todopoderoso PSOE de Sevilla, que veía una gran oportunidad para recuperar la centralidad en el partido. Tras meses de fría relación con Díaz, Jiménez también supo acatar la decisión y trabajar con total lealtad con la presidenta de la Junta. Ésta podría ser su oportunidad para recuperar la etiqueta de sucesor. La tercera en liza, la secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, otra persona de la total confianza de Díaz salió muy tocada de la guerra con Pedro Sánchez tras plantarse en Ferraz y declararse como “la máxima autoridad” del partido. Muchos entienden que su ascenso debe esperar.

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