EL futuro DE LOS socialistaS

Susana Díaz busca reconstruir su liderazgo para dirigir el PSOE sin dejar Andalucía

La fractura interna, las relaciones con el PSC, la brecha con la militancia y el coste de la abstención para dar paso al Gobierno del PP marcarán el futuro a corto plazo del partido

Foto: La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, a su llegada a la Cámara autonómica para el debate sobre el estado de la comunidad, el pasado 20 de octubre. (EFE)
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, a su llegada a la Cámara autonómica para el debate sobre el estado de la comunidad, el pasado 20 de octubre. (EFE)

Susana Díaz cumplió 42 años el pasado martes pero no pudo celebrarlo. Al día siguiente afrontaba su segundo debate del estado de la comunidad y tanto su equipo como ella lo esperaban como una cita importante con muchas horas de trabajo y preparación. Lleva 16 meses de legislatura. El lunes viajó a Madrid con una de sus “agendas privadas”. Es la explicación oficial. En realidad cierra entrevistas con empresarios, periodistas y dirigentes del PSOE. Este viernes volvía a subir al AVE y allí tiene previsto cenar este sábado con sus secretarios provinciales socialistas. El domingo el PSOE se juega mucho. Habrá que ver cómo sale el partido del trance de oficializar la abstención al PP de Mariano Rajoy. Cómo es el papel que juega la presidenta andaluza y si sigue encajando desgaste en su imagen o empieza a remontar la crisis de su ‘marca’.

Del debate político esta semana en Andalucía salió muy airosa. La actualidad, con la algarada universitaria contra Felipe González no condenada por Podemos, la acompañó. “La oposición es flojita”, fue el comentario de un dirigente socialista aceptado por todo el corrillo de periodistas. El PP no mencionó la corrupción. Ya dijo Rajoy que lo mejor ahora para su investidura era guardar silencio. Podemos se pasó de radicalidad. IU fue durísimo pero hace solo 16 meses eran sus socios de Gobierno. Y Ciudadanos le brindó un balón de oxígeno con el pacto para los presupuestos que le permitió vender estabilidad y certidumbre bajo su gestión. Nadie obvió los problemas graves con servicios públicos como la sanidad o la educación pero la gestión y el empleo acaban convertidos en el debate político en una guerra de cifras y argumentos que cada uno usa a su conveniencia.

"Mucho tiempo" aún en Andalucía

Con todo, durante los dos días de debate autonómico, en el Parlamento andaluz la pregunta que más se ha repetido sobre Susana Díaz indagaba sobre su futuro político. La presidenta de la Junta insistió en que está en Andalucía y en que estará aquí por mucho tiempo. Y de paso repitió que “a trabajar” a ella no le gana nadie. Si a alguien de su círculo cercano se le preguntaba sobre si iba a ser el último debate como presidenta de Andalucía la respuesta era rotunda. Dan por hecho que aquí le queda mucho tiempo.

¿Cuáles son los planes de la baronesa socialista? Eso oficialmente nadie lo sabe. Ella siempre dice que está dedicada a Andalucía. Ya se ha ofrecido públicamente para “coser” el partido y ha declarado que está dispuesta a estar “en la cabeza o en la cola”. Se da por hecho su salto a la secretaría general del PSOE. También que prefiere compaginar su liderazgo orgánico con la presidencia de la Junta de Andalucía a medio plazo. Algo que no tiene precedentes y que muchos socialistas de peso no ven una opción posible. Hay muchas incógnitas. Sobre todo hay dudas sobre si su liderazgo se ha quemado tanto en esta crisis que es imposible que ella o Pedro Sánchez vuelvan a ponerse al mando. Hay voces del partido que abogan por una tercera vía. Aún las alternativas son difusas.

Los planes oficiosos apuntan a que la dirigente socialista compagine la secretaría general del PSOE y la presidencia de Andalucía a medio plazo

Todo está en el aire. Susana Díaz ya trabaja por reconstruir su liderazgo y dejar atrás su imagen de ‘killer’ del PSOE contra Pedro Sánchez. A la vez va a tratar de reforzar su perfil institucional y como gestora. “Está en cuerpo y alma dedicada a la Junta de Andalucía”, insisten fuentes de su equipo de Gobierno mientras ella pasa cada vez más tiempo en el AVE. Los planes oficiosos dicen que se presentará a primarias para ser secretaria general, no se sabe con qué adversarios. Si gana, posiblemente dentro de año y medio o dos años, con una legislatura corta en minoría del PP, podría tener que afrontar unas elecciones generales. Entonces dejaría la legislatura andaluza, buscaría sucesor en Andalucía, y se dedicaría por completo a la política nacional. Es el relato oficioso que impera en el partido.

Susana Díaz durante su intervención en un acto con miembros de las Juventudes Socialistas de Andalucía. (EFE)
Susana Díaz durante su intervención en un acto con miembros de las Juventudes Socialistas de Andalucía. (EFE)

Sin conexión con el electorado joven

Cuando a los cargos de más confianza de la presidenta o a los miembros de su Gobierno más cercanos se les comentan estos planes, piden dejar a un lado “la bola de cristal”. Quieren controlar los tiempos. Defienden el liderazgo de Susana Díaz como el único posible y el mejor ahora mismo para el PSOE. Dicen que ella tiene capacidad para aspirar a lo que quiera. Admiten que en esta crisis se ha dejado muchos pelos en la gatera pero señalan al unísono que será capaz de reconstruirlo. La oposición del PSOE en Andalucía, que la conoce de cerca, hace un retrato totalmente distinto. Desde el PP andaluz creen que su tren se ha escapado. Ponen el foco en la victoria del PP en Andalucía en las últimas generales. Creen que su cartel electoral es débil. Los dirigentes de Podemos, PP e IU apuntan a la falta de conexión de Susana Díaz con el electorado de menores de 40 años. PP, Podemos, Ciudadanos e IU coinciden en el análisis de que el PSOE andaluz estaría a punto de cumplir en las próximas elecciones andaluzas, que tocarían en 2018, 40 años de gobiernos socialistas. Cuatro décadas. Todos ven en los últimos resultados signos de agotamiento del granero socialista por excelencia, aunque ahora mismo el PSOE andaluz tenga los mejores resultados de España.

El hecho de que el último Egopa de la Universidad de Granada, una especie de CIS andaluz, no saliera a la luz pese a una tradición de más de una década disparó las especulaciones. Aseguran que el sondeo daba una diferencia de siete puntos de ventaja al PP en Andalucía en unas elecciones generales y por primera vez la posibilidad de que PP y Ciudadanos gobernaran tras unas autonómicas. Sus adversarios políticos aseguran que Susana Díaz tiene prisa en irse porque no quiere ser la que selle la derrota del PSOE en Andalucía.

El CIS andaluz no se ha publicado, pese a ser una tradición de más de una década, y aseguran que su sondeo revelaba un duro resultado para Susana Díaz

La situación es difícil para el PSOE y complicada para Susana Díaz. Se lleva dos años casi hablando ya de su salto a Madrid. El partido debe vivir en los próximos meses un importante congreso federal que incluso dicen que será de “refundación”. Desde Andalucía apuntan a que lo mejor sería darse tiempo y curar heridas. Sitúan este cónclave en junio como una fecha razonable. El presidente de la gestora, el socialista Javier Fernández, ha señalado marzo.

Sea cuando sea será una cita crucial donde el PSOE debe reinventar y ubicar su proyecto político en un nuevo espacio con Podemos a su izquierda y Ciudadanos en el centro. Buscar liderazgo, renovar su discurso y hallar un modelo territorial que le permita sortear las grietas en sus posiciones. La quiebra más grave del partido se adivina en los territorios donde hay sentimientos nacionalistas más vivos, Cataluña, País Vasco, Galicia, Baleares... Que es donde además los socialistas han sufrido más en las urnas. A Susana Díaz le preocupa y mucho las relaciones con el PSC. Los socialistas andaluces saben que la fractura ha sido importante.

Susana Díaz, Miguel Ángel Revilla y Javier Fernandez, en el desfile militar del Día de la Fiesta Nacional. (EFE)
Susana Díaz, Miguel Ángel Revilla y Javier Fernandez, en el desfile militar del Día de la Fiesta Nacional. (EFE)

Millones de votos perdidos

Nada va a ser fácil. Se han dilapidado muchos millones de votos desde 2004. El PSOE tiene que volver a conectar con el electorado, repiten todos los socialistas como un eslogan. Se desconoce el coste de la abstención al PP. Tampoco la gravedad de la fractura de los dirigentes y la militancia. El PSOE tiene también que repensar su modelo organizativo. Hay quienes desde las filas del partido en Andalucía hablan de ‘podemización’ y alertan contra un modelo asambleario, acusando a Pedro Sánchez de haber agitado el “populismo orgánico” y haber usado “de forma demagógica” a los militantes. Defienden la democracia representativa con participación de los militantes en primarias. Mientras se recogen miles firmas de miles de militantes indignados para tumbar la gestora.

Nadie sabe quién será la persona que se ponga al frente. Susana Díaz es hoy quien tiene más poder institucional, está al mando de una comunidad de más de ocho millones de habitantes y la que parte con mejor marca electoral. Sus detractores advierten de que la guerra socialista la ha inhabilitado y se remarca la idea de que no conecta con el electorado a la izquierda ni con los más jóvenes. También se pone el acento en su origen andaluz, con ese mensaje de que no ganaría jamás más allá de Despeñaperros. Una pega que nadie le puso a Felipe González, según dicen los socialistas con memoria directa de aquella época.

Este domingo, el mismo día que Pedro Sánchez quería sus primarias exprés, el PSOE tiene previsto oficializar la abstención a Rajoy y el desgarro interno es grave

El domingo 23 de octubre, el mismo día que Pedro Sánchez quería celebrar sus primarias exprés, está previsto que el PSOE oficialice su abstención al PP para evitar terceras elecciones y desbloquear el Gobierno de España. La mayoría coincide en que es lo menos malo en una diabólica encrucijada donde cualquier opción será muy dañina. Queda por ver si es un comité de paz que contraste con aquel sábado negro en el que la televisión en España y las redes sociales dieron cuenta casi en directo de cómo el PSOE se despedazaba. El PSOE andaluz insiste en que el partido tiene que lograr una mayoría sólida en esa abstención y arrojar una foto de unidad, votando en bloque el grupo socialista. Indican que ese debe ser el principio de la reconstrucción socialista. Queda por saber hasta dónde ha llegado la ruptura interna y si hay buen solar y tela para coser.

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