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Las mujeres protagonizan la lucha de clanes por el control de Podemos Andalucía

Teresa Rodríguez se enfrenta a las diputadas Carmen Lizárraga, Esperanza Gómez y Begoña Gutiérrez en un congreso que reproduce la guerra de Iglesias y Errejón

Foto: Teresa Rodríguez, Carmen Lizárraga y Esperanza Gómez caminan hacia la entrada del Parlamento andaluz. Foto: EFE
Teresa Rodríguez, Carmen Lizárraga y Esperanza Gómez caminan hacia la entrada del Parlamento andaluz. Foto: EFE

El pasado miércoles por la tarde Teresa Rodríguez, secretaria general de Podemos Andalucía, entró en el hemiciclo del Parlamento andaluz tras caminar charlando muy animada con sus colegas diputadas Carmen Lizárraga y Esperanza Gómez. La foto, de la que fueron avisados todos los medios de comunicación, trataba de trasladar el supuesto buen rollo y la competición limpia que hay en Podemos Andalucía que camina hacia un congreso que renovará la dirección entre los días 7 y 9 de noviembre. Faltaba una cuarta diputada, Begoña Gutiérrez, a la que avisaron para la foto pero prefirió no participar del ‘teatrillo’.

La convocatoria por sorpresa que Teresa Rodríguez, abanderada de ‘Por una marea andaluza’, hizo de una asamblea para acabar con los críticos y ganar el control del consejo ciudadano andaluz ha tenido consecuencias directas en el grupo parlamentario. Días antes de la foto la presidenta del grupo, Carmen Lizárraga, y la portavoz adjunta, Esperanza Gómez, habían presentado junto al líder de Podemos en Granada una tercera vía para situarse al frente del partido. Bajo el nombre de la plataforma ‘Ahora Andalucía’, todavía no hay candidaturas firmes, aglutina a cinco de los 15 miembros del grupo parlamentario. Su presentación no ha estado exenta de polémica. Se acompañaron de un manifiesto en el que directamente sostenían que “Teresa Rodríguez ha demostrado carecer de una altura política suficiente como para encabeza el proyecto” y donde hablaban de “déficit democrático” por su decisión de convocar el congreso sin consultar con nadie.

Esperanza Gómez y Teresa Fernández, durante una sesión en el Parlamento andaluz. Foto: EFE
Esperanza Gómez y Teresa Fernández, durante una sesión en el Parlamento andaluz. Foto: EFE
    

El 'errejonismo' dividido

Esas palabras han sido después públicamente matizadas y el manifiesto que las recogía enmendado para eliminar estas críticas ofensivas contra la secretaria general. No es la primera vez que hay fricciones visibles. Cuando Teresa Rodríguez se puso al frente de una campaña para defender al sindicalista jiennense Andrés Bódalo, que sigue en prisión, como un héroe, Esperanza Gómez se desmarcó públicamente. En una comparecencia pública y preguntada al respecto no pudo esconder su indignación por la comparación que había hecho la líder de Podemos entre Bódalo y Miguel Hernández. Además de la mayoría del grupo parlamentario, en esta opción se enmarcan otros nombres que hasta ahora han sido marca errejonista en Andalucía como los diputados por Sevilla y Málaga Auxiliadora Honorato y Alberto Montero, el profesor de la beca del número dos de la formación morada.

La segunda plataforma lanzada para liderar Podemos en Andalucía se llama ‘Andalucía plaza a plaza’ y no cuenta aún con un candidato o un rostro visible. En sus filas aglutina a las personas más próximas a Sergio Pascual, el número tres de Podemos cesado de forma fulminante por Pablo Iglesias y que es diputado en el Congreso por Sevilla. La diputada andaluza Begoña Gutiérrez ha dicho que éste es el proyecto con el que se siente más cómoda aunque no está aún al frente de la iniciativa. La idea es construirla desde las bases en cada provincia y después, si tienen apoyos suficientes, lanzar una candidatura con nombre propio.

Aunque la pugna entre los clanes de Podemos en Andalucía es evidente todos presumen de pluralidad y de debate interno y se dedican a lanzar pullas a la guerra socialista, para dejar claro que ellos no van a reproducir esa pelea encarnizada por el poder. El intercambio periódico de dardos entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón no los ayuda a construir esa imagen de debate civilizado.

En Andalucía la formación de Iglesias libró su primera batalla electoral tras las europeas y la primera lucha sobre qué papel jugar frente al PSOE

Teresa Rodríguez tomó la iniciativa de celebrar un congreso un año y medio después de que Podemos se construyera en Andalucía de forma apresurada para poder concurrir a las elecciones autonómicas de 2015. Fueron los segundos comicios que afrontó la formación morada tras la explosión de la marca de Pablo Iglesias en las europeas. En Andalucía también vivió Podemos su primer gran debate interno, su primer choque de almas entre quienes apostaban por abstenerse y dar paso al PSOE de Susana Díaz y quienes, en el ala más radical, con Teresa Rodríguez al frente se atrincheraron en el ‘no es no’ a los socialistas. Triunfaron sus tesis a pesar de que entonces Iglesias y Errejón, con Pascual como aliado y como rival interno de Rodríguez en las filas andaluzas, caminaban de la mano vendiendo la transversalidad para pescar votos en todos los márgenes del electorado. Rodríguez, que ahora está mucho más cerca de Iglesias que entonces y que siempre ha sido el rostro visible de la Izquierda Anticapitalista y de la corriente de Pablo Echenique, ganó aquel pulso. Hoy se alegra. Está convencida de que eso le ha permitido mayor independencia y hacer mejor oposición.

'Boicot' al liderazgo de Rodríguez

Rodríguez lanzó el congreso cuando Iglesias y Errejon evidencian que dentro de Podemos hay dos proyectos políticos imposibles de casar y cuando en Madrid ya se había iniciado el camino hacia primarias. Una victoria de los anticapitalistas en Andalucía daría mucho músculo a la opción más radical y rupturista. Además la líder de Podemos convoca el congreso para ganar poder y soltar lastre. Entiende que en los últimos tiempos desde dentro de la dirección algunos enemigos se han dedicado a boicotearla. Quiere un Consejo Ciudadano donde ella controle a la mayoría de los miembros. Se queja de “filtraciones anónimas” y “manipulación sistemática de la información”. Este periódico publicó que Rodríguez había cesado de forma fulminante a un miembro del Consejo Ciudadano afín a Pascual y también que había un documento muy crítico contra ella que reunía más de 7.000 firmas. Desde el inicio, su liderazgo en Podemos Andalucía intentó ser tutelado por Errejón a través de Sergio Pascual y ese pulso por el poder se trasladó a todas las estructuras orgánicas.

Los pronósticos desde dentro del grupo parlamentario señalan que será difícil llegar a una candidatura única de integración porque hay muchas diferencias entre las distintas plataformas lanzadas. También el diputado Diego Cañamero ha insinuado que quiere lanzar su candidatura. Lo más llamativo para muchos es la división palpable de los errejonistas en dos candidaturas, la de Plaza a Plaza y Ahora Andalucía. Tampoco pasa desapercibida la apuesta de la actual secretaria general por ganar autonomía y avanzar hacia una marea andaluza como en Galicia o Cataluña. Si Rodríguez gana el pulso, el Podemos más escorado a la izquierda seguirá tomando posiciones en un un momento crucial para la formación morada en Andalucía porque las encuestas, no publicadas, hablan de una victoria del PP en unas autonómicas a siete puntos de diferencia del PSOE de Susana Díaz. La pelea por la izquierda va a ser fundamental y el tiempo que gane Podemos para implantarse y penetrar en los pueblos andaluces, su principal reto, una de las claves más importantes.

La actual secretaria general representa el ala más radical y de izquierdas frente a un núcleo con perfil más técnico y moderado

Los perfiles de las cuatro son distintos. Esperanza Gómez es doctora en Derecho Constitucional, ha trabajado en Alemania, Italia y Francia y ha sido asesora del Secretario de Estado de Asuntos Constitucionales en el Ministerio de la Presidencia con el PSOE. Carmen Lizárraga es doctora en Ciencias Económicas y llegó a ser profesora en la universidad con 22 años. Conforman el núcleo más intelectual del grupo parlamentario. El del discurso más amable, más técnico y más moderado. Begoña Gutiérrez es licenciada en Derecho y funcionaria de la Junta y siempre defiende que está en política para cambiar las cosas para sus hijos. Y Teresa Rodríguez, la más conocida, es maestra, aunque apenas ha ejercido como tal. Fue liberada sindical, miembro de Izquierda Anticapitalista y se define como “anticapitalista, feminista, antimilitarista y ecologista”. Entre estas cuatro mujeres anda el futuro de Podemos en Andalucía. Noviembre será decisivo.

 

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