LA BATALLA INTERNA SIGUE VIVA

Susana Díaz se lanza a recuperar terreno en el PSC, puntal orgánico de Pedro Sánchez

La presidenta de la Junta llega a L'Hospitalet mañana viernes tras un tenso cruce de reproches con Iceta por la 'vía canadiense' en Cataluña y con la vista puesta en el congreso federal

Foto: La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en un mitin en Mataró en la campaña electoral del 27-S, el pasado 22 de septiembre. (EFE)
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en un mitin en Mataró en la campaña electoral del 27-S, el pasado 22 de septiembre. (EFE)

Susana Díaz no estuvo en Cataluña en las pasadas elecciones generales. No es normal. Es casi ya una tradición que el líder del PSOE andaluz visite en campaña la comunidad catalana, donde está la novena provincia andaluza. Sí lo hizo el pasado diciembre. No estuvo físicamente, pero la baronesa andaluza vigiló muy de cerca cada movimiento. Sus andanadas fueron sonadas y dirigidas fundamentalmente contra los "privilegios", contra Podemos o contra Ada Colau, pero complicaron mucho la campaña al PSC. Se evidenció la tensión interna con Miquel Iceta, primer secretario de los socialistas catalanes y el principal puntal orgánico de Pedro Sánchez, dado que Cataluña es el segundo territorio en militantes tras Andalucía. Pullas iban y venían de Sevilla a Barcelona. A cada llamada de la presidenta de la Junta contra los privilegios y por la igualdad en España, el líder catalán deslizaba otro aviso sobre el peligro de enfrentar territorios. El estallido final se produjo con la llamada 'vía canadiense', que puso en pie de guerra al socialismo andaluz.

El viernes 22 de julio por la tarde, Susana Díaz estará en el auditorio de La Farga, en L'Hospitalet, junto a otro de los barones socialistas, el valenciano Ximo Puig, muy cercano a ella. Junto a ellos, dos alcaldesas clave para el futuro del socialismo catalán, Núria Parlon, regidora de Santa Coloma, y Núria Marín, de L'Hospitalet de Llobregat. Y dos expertos, uno diputado en la lista andaluza por Cádiz al Congreso, Juan Carlos Campo, y el sociólogo y parlamentario por Teruel Ignacio Urquizu, que va por libre y al que algunos atribuyen un papel clave en una futura tercera vía que arrincone a Pedro Sánchez y Susana Díaz en la carrera por el liderazgo del PSOE. Para completar un cartel de lo más significativo posible en el futuro inmediato del socialismo, la bienvenida correrá a cargo del primer secretario del PSC, Miquel Iceta.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en un acto de campaña en Burlada, Navarra, el pasado 21 de junio. (EFE)
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en un acto de campaña en Burlada, Navarra, el pasado 21 de junio. (EFE)

La conferencia, que de forma oficial aseguran que “no se plantea en clave orgánica ni tiene nada que ver con el futuro congreso”, se titula 'Regeneración democrática: nuevas maneras de hacer política'. Pero el momento actual señala esta cita como fundamental. En opinión de dirigentes socialistas que saben interpretar cada movimiento interno, Susana Díaz regresa a Cataluña acompañada de Ximo Puig con varios objetivos. Primero, dejar claro cuál debe ser el rumbo que tome el PSC en su relación con España, tras sus sonados enfrentamientos con Iceta a cuenta de la vía canadiense. Segundo, reforzarse internamente y ganar terreno orgánico ante el futuro congreso federal, que deberá dirimir quién será el futuro líder del partido. Díaz sabe que tiene que empezar a puntear y contar el censo, algo que siempre dicen que se le ha dado muy bien, amarrando apoyos en un PSC que hasta hoy está mucho más cerca de Pedro Sánchez.

En puertas del congreso del PSC

Los socialistas catalanes tienen a la vuelta de la esquina su congreso, previsto los días 5 y 6 de noviembre. El federal aún no tiene fecha, y fuentes del socialismo andaluz admiten que el calendario puede estar precisamente condicionado por el PSC. Iceta ha abrazado la 'vía canadiense' como un modelo posible para dar solución al encaje de Cataluña en España, en el caso de que fracase la reforma de la Constitución propuesta por el PSOE. Si no hay refrendo mayoritario por la sociedad catalana a la reforma, se abriría directamente una consulta sobre la secesión tras la aprobación de una Ley de la Claridad pactada con el Estado. Ante esta propuesta, el PSOE andaluz ha sido taxativo. El secretario de Organización, Juan Cornejo, ha dejado muy claro que la única vía posible para el PSOE es la 'Declaración de Granada', y ha arrinconado como “opiniones personales de compañeros del partido” la propuesta que debatirá el PSC en su futuro cónclave.

El PSOE andaluz ya salió a dejar muy claro su rechazo total a la 'vía canadiense' y tapona cualquier vía que no sea la 'Declaración de Granada'

La tensión no es nueva. Si algo ha vigilado de cerca Díaz son las relaciones de Sánchez con el PSC y su líder. Cada vez que el secretario general ha lanzado alguna propuesta en relación con Cataluña que saltara las fronteras fijadas en Granada en 2013, el socialismo andaluz ha saltado como un resorte. De hecho, el primer enfrentamiento con Sánchez se produjo en su campaña para la secretaría general, en junio de 2014, cuando fue obligado a dejar muy clara su negativa al derecho a decidir. Desde entonces, en este tema, no ha habido tregua. Sánchez ha defendido la reforma constitucional y su refrendo como la única alternativa para un nuevo encaje de Cataluña en España, pero sus posiciones, a veces con matices o ambigüedades, ponen de los nervios al PSOE andaluz.

Rebelión contra Iceta

La alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon. (EFE)
La alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon. (EFE)

Muy de cerca también siguió el equipo de Susana Díaz la rebelión que sufrió Iceta en el consejo nacional del PSC, que obligó a comienzos de julio a aparcar la 'vía canadiense'. El número dos del PSOE-A, Juan Cornejo, tuvo información puntual de lo que ocurría en ese cónclave, donde varios dirigentes se sublevaron contra esa propuesta, alineándose con las tesis del PSOE. En ese mar de fondo contra Iceta es donde sabe Susana Díaz que puede lograr apoyos internos.

La alternativa más clara a Iceta es la de Núria Parlon, que siempre se ha alineado con el sector más catalanista. La alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, como Carme Chacón, fue de las primeras en abanderar la 'vía canadiense' como posibilidad cuando muchos daban por hecho que tomaría las riendas del PSC en el verano de 2014. Al final, dio una espantada y abrió la puerta a Iceta. Aunque, en el fondo de sus discursos, Parlon y Díaz no pueden estar más lejos en el tema catalán, no hay que dejar de lado la estrecha relación de la alcaldesa catalana con Eduardo Madina, ya ungido como portavoz de los críticos en Madrid y alineado sin fisuras, de momento, con la baronesa andaluza. Desde el sector sanchist, restan credibilidad a la hipótesis de Parlon como aliada de Díaz en el debate interno, y aseguran que “las alcaldesas están con el secretario general”, recordando que también Meritxell Batet estuvo con Madina en las primarias y “nadie duda de que está sin medias tintas con el equipo del actual secretario general”. Parlon fue elegida por Sánchez para su 'Gobierno en la sombra'

Sorprendió el tono bajo del PSOE andaluz contra el acuerdo del PP y los nacionalistas. Gritaron mucho más cuando Sánchez exploró esa vía

La presidenta de Andalucía llega a Cataluña además con el acuerdo soterrado del PP y los nacionalistas de CDC y PNV, para la constitución de los órganos del Congreso y el Senado, aún caliente. Susana Díaz no cargó este martes contra ese pacto sellado por Mariano Rajoy. Prefirió arremeter contra el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y su “chantaje intolerable” a las comunidades autónomas, advirtiendo de recortes si no hay investidura. Sobre el pacto con los nacionalistas, silencio. Y eso a pesar de que fue la líder del PSOE andaluz la que fijó con claridad las líneas rojas a Pedro Sánchez, advirtiendo de que no toleraría que se sentara a negociar con quienes abrazaban el independentismo.

Cartel de las jornadas del PSC. (EC)
Cartel de las jornadas del PSC. (EC)

La dirigente andaluza estuvo entre quienes alertaron con dureza en el convulso comité federal de finales de enero sobre un posible pacto secreto de Pedro Sánchez, utilizando a Iceta como interlocutor, para pactar la ausencia de Democràcia i Llibertat -marca electoral de Convergència el 20-D- y ERC del hemiciclo durante la votación de investidura del candidato socialista. Se acuñó entonces eso de no valerse del voto nacionalista “ni por activa ni por pasiva”. Ferraz siempre negó ese acuerdo.

La tensión es incontrolable

Tras el pacto del PP con los nacionalistas, el mensaje del PSOE andaluz se centró en dejar claro que se unen las derechas y se desmonta la posibilidad de un Gobierno alternativo a Mariano Rajoy. Solo el portavoz parlamentario en Andalucía, Mario Jiménez, lanzó una advertencia expresamente, preguntado al respecto: “No se puede sustentar la gobernabilidad del país sobre grupos que pactan con la CUP una declaración unilateral de independencia de Cataluña”.

Pero nada de ruido ni salida en tromba del socialismo andaluz contra ese pacto “de las derechas”, como sí hicieron cuando se planteaba la posibilidad de una suma de PSOE, Podemos e independentistas.

Pedro Sánchez y el portavoz parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, en el pleno de constitución del Congreso de la XII Legislatura, este 19 de julio. (EFE)
Pedro Sánchez y el portavoz parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, en el pleno de constitución del Congreso de la XII Legislatura, este 19 de julio. (EFE)

Los últimos encontronazos han sido mucho más recientes. Esta misma semana, la fractura interna del partido ha vuelto a quedar en evidencia. Susana Díaz ha descolgado teléfonos “desaforada”, según fuentes socialistas, alertando sobre un posible acuerdo del PSOE para hacer presidente del Congreso a Xavier Domènech, portavoz de En Comú Podem. El clima con Ferraz es de máxima desconfianza. La siguiente alerta saltó tras el mensaje de Pedro Sánchez, dentro del grupo parlamentario socialista, advirtiendo de que había que empezar a contar con los independentistas catalanes para la gobernabilidad de España.

Sus críticos, “los incansables”, como los denominan los sanchistas, comenzaron a alertar de movimientos del líder socialista para tratar de formar Gobierno con estos apoyos. Ferraz volvió a dejar claro que no había nada de esto, sino la advertencia de que el PP ya había tomado la delantera y dialogaba con Convergència y PNV a cambio de grupo propio en el Congreso y un sillón en la Mesa del Senado respectivamente. El último episodio, quizás el más surrealista, fueron las imágenes de Sánchez a su llegada al hemiciclo negando el saludo al líder provincial en Málaga y secretario general del grupo, Miguel Ángel Heredia, y uno de los hombres de Susana Díaz en Madrid. Aunque públicamente le ha restado importancia, desde el PSOE andaluz fueron muchos los que pusieron el grito en el cielo. La carrera interna de la líder andaluza es cada vez más evidente.

Andalucía

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