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Pablo Iglesias visitó a Julio Anguita para avanzar en la confluencia de IU y Podemos

El ‘califa rojo’ siempre ha sido el mayor defensor de una candidatura única de los nuevos partidos y los movimientos sociales de la izquierda. La negociación está “muy avanzada”

Foto: El excoordinador general de IU Julio Anguita. (EFE)
El excoordinador general de IU Julio Anguita. (EFE)

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se encontró con Julio Anguita la pasada semana para avanzar en la idea de confluencia electoral que el veterano comunista abandera desde hace meses y que ahora parece una realidad a punto de cerrarse. Según ha podido saber El Confidencial, Iglesias se entrevistó de forma muy discreta con el exlíder de Izquierda Unida el martes 12 de abril, aunque en el entorno de ambos políticos restan importancia al encuentro y aseguran que “hablan y conversan muy a menudo”. Cuatro días después, en una mesa redonda durante el tercer aniversario del Frente Cívico, el movimiento social liderado por Anguita, se reunieron dirigentes de primer nivel de Izquierda Unida y Podemos. Alberto Garzón y Rafa Mayoral pudieron conversar entonces abiertamente en la capital cordobesa sobre la posibilidad de una confluencia electoral para las próximas generales. Desde entonces, todo se ha precipitado.

Anguita planteó en ese foro la necesidad de crear ya una mesa, un órgano donde se pudiera dialogar y pactar un programa en común. Defendió una candidatura conjunta de mareas, movimientos sociales y políticos. Ya conocía el cambio de posición de Iglesias. Evitó la palabra confluencia, que ya abanderó ante la cita de diciembre sin éxito, pero una vez más estaba empujando a la integración de ambos partidos políticos en unas nuevas elecciones que dio por descontado que se celebrarán dentro de dos meses. Al foro asistió también Juan Carlos Monedero. Garzón fue muy explícito en su apoyo a una candidatura conjunta. Desde Podemos, Mayoral se mostró más reservado.

El 'padre espiritual' de Podemos

Tres lustros después de jubilarse, Anguita sigue siendo un influyente político con mucha notoriedad y popularidad. El ‘califa rojo’ decidió apartarse a un segundo plano, pero nunca ha dejado de estar muy presente en el escenario de la izquierda.

Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

A él acudieron Iglesias y Monedero, quienes nunca han ocultado su admiración hacia el dirigente cordobés, cuando pergeñaban la fundación de Podemos. Le pidieron que formara parte del proyecto, pero el veterano comunista les dio calabazas con la convicción de que se debía a IU. Los líderes de la formación morada siempre lo han señalado como una especie de ‘padre espiritual’, una etiqueta que él ha llevado sin dejar de lado a Izquierda Unida. De hecho, sus últimos gestos y palabras públicas han tratado de dejar claro que su apoyo incondicional es para Alberto Garzón, a quien ha loado tanto o más que a Iglesias en un juego de equilibrios complicado.

Anguita fue el ideólogo del 'sorpasso' al PSOE, una teoría que defendía la posibilidad de desbancar a los socialistas como fuerza hegemónica de la izquierda. En el Parlamento andaluz estuvo cerca, en el conocido como bienio de la pinza (1994-1996), pero después el sueño del ‘califa rojo’ se fue a pique. Ahora ese ‘sorpasso’ al PSOE vuelve a ser el auténtico motor de la posible alianza de Podemos e IU. Anguita lleva mucho tiempo mediando o empujando hacia una posible confluencia electoral de la izquierda. Desde poco después de que Podemos emergiera en las elecciones europeas, el líder comunista comenzó a tomar la palabra para defender la importancia de que todas estas nuevas fuerzas y movimientos sociales se presentaran juntos a las elecciones y remaran en la misma dirección. Fue Anguita quien más abiertamente remó en contra del pacto de IU con el PSOE en Andalucía. Desde el Frente Cívico circuló un documento en las redes sociales reclamando la ruptura inmediata de aquel acuerdo.

Anguita 'castigó' públicamente al líder de la formación morada afeándole su prepotencia

Tras la quiebra de aquel acuerdo, y después de que la socialista Susana Díaz decidiera poner punto y final a la relación con sus socios adelantando los comicios andaluces, Anguita tomó un papel más activo. Tanto que, durante el acto central de IU en la campaña de las andaluzas, reapareció en un mitin después de 15 años. En aquel encuentro volvió a apostar abiertamente por la confluencia electoral, con algunas frases lapidarias que calaron en la militancia de IU: “No hay que hablar con el PSOE, los nuestros son otros” o “Tender la mano no es rendición”. Desde ese momento, Garzón sabía que contaba con un aliado inmejorable para convencer al ala más dura de su partido sobre la confluencia con Podemos.

Julio Anguita (2i), Monedero (d), y Garzón (i), junto al politólogo Jesús Cintora. (EFE)
Julio Anguita (2i), Monedero (d), y Garzón (i), junto al politólogo Jesús Cintora. (EFE)

Pero aquellas llamadas a la integración no tuvieron ante la cita electoral del pasado diciembre ningún tipo de consecuencia. Pablo Iglesias, en un Podemos donde entonces Íñigo Errejón llevaba la voz cantante sin discusión, rechazó la confluencia electoral. En Andalucía se intentó hasta el último minuto, pero la dirección nacional de la formación morada frenó cualquier intento de integración con el convencimiento de que IU era una rémora y lastraba el discurso de la transversalidad, ni izquierda ni derecha, que agrandaba el espacio electoral de Podemos. Aquella negativa insistente de Iglesias le valió que Anguita públicamente le afeara su “prepotencia” y le pidiera “humildad”.

Pablo Iglesias visitó a Julio Anguita para avanzar en la confluencia de IU y Podemos

Anguita, como Antonio Maíllo (el líder de IU Andalucía, que nunca ha dejado de arropar a Alberto Garzón en su proyecto de confluencia frente a otros referentes del partido que se oponen a la desaparición de las siglas), ha sido clave para volver a retomar las conversaciones con Podemos. Pudiera parecer una cuestión baladí, pero el hecho de que Iglesias se encontrara con Anguita hace dos semanas y solo días después este públicamente reclamara una mesa de diálogo es “definitivo” para muchos. La principal condición de IU es que las candidaturas conjuntas sean para todo el país y no por territorios, en una especie de cálculo de Podemos que apostaría por las confluencias solo en aquellas comunidades donde le salen más rentable. Ese escollo está superado, pero la conformación de las listas y la fórmula de confluencia aún está por definir. Para los errejonistas, que ya tragan con la candidatura única, no debería de pasar de un mero “matrimonio de conveniencia” para superar la nueva cita con las urnas, pero sin ir más allá en la integración de las estructuras políticas e incluso manteniendo campañas separadas. Se trata, insisten fuentes de Podemos, de sumar en unas elecciones convertidas en una segunda vuelta. Nada más.

Sintonía entre Teresa Rodríguez y Maíllo

Desde IU Andalucía, no dejan de mostrar ciertas reservas y mucho escepticismo ante la afirmación de que el acuerdo con Podemos está cerrado. Hay desconfianza porque ya en una ocasión se quedaron en puertas. El hecho de que el pasado miércoles trascendiera de forma interesada que había pacto preocupó a algunos dirigentes de la federación de izquierdas, que temen que tras este anuncio no haya más que un método de presión a Pedro Sánchez. Las relaciones de Maíllo con la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, son muy cordiales. Cada vez más, pese a las reservas iniciales. Tras la incorporación de Maíllo, por una baja para superar un cáncer, los gestos cómplices entre ambos partidos en la Cámara andaluza no dejan de sorprender. La secretaria general de la formación morada forma parte de la corriente de Izquierda Anticapitalista que ya ha hecho público un comunicado a favor de la  confluencia. Para la elaboración de las listas todavía queda tiempo, pero sin duda en el caso de que haya una sola papeleta de la izquierda el proceso será complicado. IU, con 69 alcaldías, un grupo parlamentario en Andalucía de cinco diputados y una vigorosa estructura del Partido Comunista (PCA), se siente ahora más fuerte para negociar que meses atrás.

El coordinador de IU-LV-CA, Antonio Maíllo (2i), y la líder andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez (d). (EFE)
El coordinador de IU-LV-CA, Antonio Maíllo (2i), y la líder andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez (d). (EFE)

Una proyección puramente aritmética de los resultados del pasado 20 de diciembre asegura que la marca Podemos más IU sumaría cuatro escaños más al Congreso en Andalucía, con nuevos parlamentarios en Sevilla, Jaén, Málaga y Granada. El número uno de Podemos en la lista sevillana fue Sergio Pascual, ya cesado como secretario de organización y que podría ser ‘sacrificado’ para dar este puesto de salida a IU. En Málaga, donde Podemos ofreció en las conversaciones abiertas en las pasadas elecciones plaza para Alberto Garzón, lidera la candidatura morada el profesor Alberto Montero. IU da por hecho que su líder irá por Madrid. En Jaén, se abre hueco con el ingreso en prisión de Andrés Bódalo. El puzle no va a ser nada fácil, pero el acuerdo está cerca. Y que Iglesias fuera a buscar la ‘bendición’ de Anguita días atrás, para muchos fue revelador.

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