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SEMANA SANTA EN ANDALUCÍA

Mujeres de trono en Málaga: cinco toneladas de fe sobre sus hombros

La abogada Adela Utrera y otras tres cofrades de generaciones diferentes (entre ellas su hija) rompen moldes en la Semana Santa de la ciudad andaluza

Foto: Inmaculada, Adela, Adeli y Sole, en el salón de tronos de la Congregación de Mena de Málaga.
Inmaculada, Adela, Adeli y Sole, en el salón de tronos de la Congregación de Mena de Málaga.

Los tronos de Málaga son enormes, como galeones. Algunos pesan más de cinco toneladas. Ellas llevan una media de 20 kilos sobre sus hombros (el izquierdo o el derecho). El recorrido, sin turnos, ronda entre las seis y ocho horas. Son mujeres con fe en su Cristo o en su Virgen. Portadoras o mujeres de trono. Esta es la historia de Adela, Adeli (la hija de Adela), Inmaculada y Sole, cuatro mujeres de trono de la Semana Santa de Málaga. Mena, Caridad, Dulce Nombre, Sentencia y Dolores del Puente son algunas de las cofradías con portadores de ambos géneros.

Adela Utrera fue la pionera en Málaga. Al menos de modo oficial. Antes alguna se había colado de tapadillo. Hace 12 años decidió que había llegado el momento de cumplir uno de sus sueños: portar el Cristo de la Buena Muerte, más conocido como el Cristo de Mena, protector de La Legión. En ese momento era la secretaria general de Mena y ese puesto ‘orgánico’ implicaba por tradición no escrita ir en la procesión como mayordomo de trono, el que levanta al toque de dos golpes de campana la imagen que llevan más de 200 personas bajo el varal. Pero Adela deseaba ser capataz o aprendiz de capataz, quien indica los pasos a la izquierda a la derecha de los portadores.

Alguien le sugirió a Adela que podría empezar por el principio. Ser la primera mujer de trono de la Semana Santa de Málaga, una de las más populares de toda España. “Papá, que me voy a tallar”. Así avisó Adela a su padre (el notario Cayetano Utrera, exalcalde de Málaga) de que iba a portar el Cristo de Mena. “¿Qué te vas a tallar?”. ¿Te vas a hacer un traje a medida? Eran otros tiempos, no estaban las mentes muy preparadas todavía. Fue un cambio de chip muy fuerte”, explica esta abogada nacida en Málaga en 1965.

Aquí, en el hotel NH Málaga, donde se celebra este encuentro organizado por El Confidencial, Adela Utrera se encerró en una habitación aquel Miércoles Santo de 2012. Apenas a 50 metros, al otro lado de la Plaza de Fray Alonso de Santo Tomás, en la sala de juntas de la casa hermandad de la Congregación de Mena tenía lugar un cabildo extraordinario (una asamblea general cofrade) para decidir si Adela podría ser mujer de trono. Hay otras cofradías emblemáticas de Málaga como la Esperanza o El Rico que no permiten mujeres de trono.

Inmaculada, Sole, Adela y Adeli, el pasado Lunes Santo, en la puerta de la Iglesia de Santo Domingo de Málaga.
Inmaculada, Sole, Adela y Adeli, el pasado Lunes Santo, en la puerta de la Iglesia de Santo Domingo de Málaga.

“Yo me quité de en medio para que mis hermanos pudieran debatir tranquilamente. Aquí fueron muy amables. Me escondieron”, rememora con un cierto punto de melancolía. Ganó, aunque por un margen muy pequeño. Un día después, a las 20 horas del Jueves Santo, allí estaba ella en el varal C con su túnica blanca y peto negro dispuesta a portar el Cristo. Su hermana (Cayetana) estaba en Escocia y le dijo: “Adela, que has salido en el Telediario”. Este año se retira. El año pasado ya no portó el trono por lesión. En Mena la edad tope para llevar el Cristo –para ambos géneros– son los 50 años de edad.

En el ‘submarino’ de la Paloma

Inmaculada Moreno Mingorance lleva cinco años como portadora del trono de la Virgen de la Paloma, uno de los más que pesa de Málaga: más de cinco toneladas. En la Paloma, cuyo hermano mayor honorario es el Ayuntamiento de Madrid, no existe edad límite para ser hombre/mujer de trono. “Al principio lo saqué porque tenía una promesa. Se me concedió y decidí entonces seguir en el ‘submarino’ de la Paloma”, explica Moreno.

¿Qué es el ‘submarino’? Es la parte central del trono, los que van debajo de la mesa, en la parte central, la zona del paso de misterio que más peso soporta. En el ‘submarino’ el ambiente es de gran complicidad entre los portadores. En la Paloma van 34 personas. Dejan también hueco para personal del Samur que se desplaza desde la capital para llevar el trono.  Inma se dedica de manera profesional a tareas de mantenimiento. “Por mi trabajo hago ejercicio y muevo mucho los músculos al cabo del día”.

Sole García tiene 21 años y estudia tercero de Medicina en la Universidad Complutense. El pasado Viernes de Dolores llegó a su Málaga natal para disfrutar de la Semana Santa. Ayer, Lunes Santo, portó la Virgen de los Dolores del Puente. Este es su tercer año como mujer de trono. Salía en esta cofradía ya cuando era un bebé, en brazos de sus padres. Su progenitor, el periodista Paco García, fue pregonero de la Semana Santa de Málaga del año 2008.

Demasiado "paternalismo"

A los 15 se preguntó que por qué no podía ella misma llevar el trono, al igual que su hermano. “Él es hombre”, le dijo su padre. “Es verdad que de pequeña era más delgadita. Nunca he dejado de hacer deporte, he hecho ballet, baloncesto… Sigo en el gimnasio. Me veía bien para llevarlo”. A los 50 años su padre sacó el trono junto a su hija, a escasos puestos de distancia, en el varal C. “Él me dio el relevo y fue una experiencia muy bonita”.

Sole observó el primer año demasiado “paternalismo”. “¿Estás bien? ¿Necesitas algo?”, le preguntaban sus compañeros de trono en cada parada de la procesión. En Dolores del Puente visten con una faraona y no se las reconoce tanto como mujeres que en otras cofradías donde los portadores van sin nada en la cabeza que les cubra. Eso le ayudó para pasar más desapercibida. De todas maneras, las horas en las que transcurre la estación de penitencia son de reflexión. “Es un momento para pensar en todo, de dar las gracias por muchas cosas. No soy mucho de ir a misa, no soy muy practicante, pero es un día al año en el que me comunico con Dios de tú a tú”, explica esta futura médica.

La oración de ‘El Novio de la muerte’

“Para mí también”, observa Inma, “es un momento con ella y conmigo. Es la fe y ella. La Virgen. Llevamos su cuadro en el ‘submarino’ y la estamos viendo en cada paso”. Adela abunda en que en procesiones con tanto atractivo para el gran público como la de Mena también hay momentos para el recogimiento y la reflexión. “Para nosotros cantar ‘El Novio de la muerte’ es una oración”. San Agustín ya decía que quien canta, ora dos veces.

Adeli tiene 19 años y este Jueves Santo será su segundo año en el trono. “Para mí es algo especial. Me sentía muy orgullosa de mi madre”. Adela se emociona. “Ofú, hija, pensaba que ibas a hablar del abuelo y no de mí”, dice la abogada. Sus hermanas (Ana, de 21, y Alejandra, de 14 años) escuchan también las palabras de su madre. Adeli también recuerda a su abuelo, que fue hermano mayor de Mena y varias décadas mayordomo de trono del Cristo.

“Hay amigos que no son cofrades que te menosprecian. Lo de que ‘tú no puedes’ lo dicen con una sonrisita”

“Se cambian las cosas desde dentro. Tú das el callo por tu cofradía todos los días del año y fue una cuestión que se planteó sobre la marcha. Y es importante que no se pongan techos de cristal”, explica Adela, que desde era niña limpiaba el trono como “madrinita de albacea” (el área de la cofradía encargada de cuidar los enseres, muchos de ellos muy valiosos por su antigüedad y calidad artística). Yo era feliz“. “Hay amigos que no son cofrades que te menosprecian. Lo de que ‘tú no puedes’ lo dicen con una sonrisita. ‘¿Cómo vas a poder tú si eres una mujer?’, me han preguntado. A lo mejor el que no puedes eres tú”, explica Sole.

Las portadoras, como el resto de las mujeres cofrades, no tienen en la Semana Santa de Málaga problemas para acceder a las juntas de Gobierno de las hermandades. El problema radica en la conciliación de la vida laboral. “Las políticas de Igualdad tendrán que evolucionar más sobre todo cuando somos madres. Y cuando ya quieres volver regresas de otra manera. Has perdido esa fuerza para llegar a esos puestos”, apunta Adela, que valora el ejemplo de otras pioneras como Paloma Sánchez, de la Cofradía de la Pollinica (que procesiona el Domingo de Ramos) que en la década de los noventa fue mayordomo de trono.

Una portadora frustrada: "Hay machismo"

Las nazarenas se incorporaron con normalidad a la vida cofrade malagueña en la década de los setenta. También ha habido varias mujeres que han sido hermana mayor, el ‘número uno’ de una cofradía. Eso sí, son solteras. “Si se conciliara más la paternidad o las custodias compartidas la mujer tendría más tiempo libre para dedicarse a su hobby, a su tiempo libre. Yo no veo tantas cortapisas dentro, sí que las hubo hace tiempo”, admite Adela.

Hay otras cofradías emblemáticas de Málaga como Esperanza, El Rico o Huerto que no permiten mujeres de trono. Rocío Burgos, administrativa de 40 años, mide 1,80. Hace tres años intentó entrar en el trono de Huerto y no la dejaron. “Fue una gran decepción; lo peor, vaya, no se lo deseo a nadie. Claro que hay machismo cofrade. Si no fuera por nosotros no habría ni nazarenos. Hay pocos hombres jóvenes que quieren salir en la procesión y prefieren llevar el trono”.

Adela Utrera es partidaria de realizar pruebas objetivas de resistencia, pero no tan exageradas como aquella que le recomendaron en Mena para portar por primera vez el trono. “Ensaya con bombonas de butano en el hombro”. Y allí estaba ella con las bombonas en medio del jardín de la urbanización. “El primer año también iba con un botiquín ambulante. Un médico me recomendó que si me mareaba tomara potasio, pero no hizo falta”, recuerda. Ese Jueves Santo de 2004 todos los medios se fijaban en ella sacando el trono. Ahora se ve con total normalidad que una mujer porte un trono de cinco toneladas. 

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