tensiones en el gobierno andaluz

Ciudadanos tensa la cuerda con Susana Díaz en pleno flirteo para un pacto nacional

El líder andaluz habla de “enfriamiento” en las relaciones, niega que haya “estabilidad” si no se cumplen los acuerdos y anuncia un ultimátum con el impuesto de Sucesiones y la ley electoral

Foto: La presidenta del Gobierno andaluz, Susana Díaz. (Efe)
La presidenta del Gobierno andaluz, Susana Díaz. (Efe)

Se nos rompió el amor... Esta es la letra que pone Ciudadanos al pacto de investidura con Susana Díaz justo ahora que Albert Rivera y Pedro Sánchez flirtean para un acuerdo que evite nuevas elecciones generales. Después de meses en los que el partido naranja ha recibido duras críticas de la oposición por su entrega al PSOE en Andalucía, permitiendo la investidura de la presidenta andaluza, poniéndose al frente de una comisión de investigación sobre el fraude de la formación que lleva cuatro meses a ralentí y aprobando unos presupuestos sin que trascendieran las negociaciones previas, Ciudadanos cambia el paso. Su líder en Andalucía, Juan Marín, lleva varios días advirtiendo de un “enfriamiento” en las relaciones con sus socios y advirtiendo de que hay líneas rojas que no piensan saltarse o retirarán su apoyo a Susana Díaz. Nadie, de momento, ha tomado en serio sus duras advertencias que cada vez suben más de tono.

Ciudadanos se apunta en su haber la bajada de dos puntos del IRPF en el actual Presupuesto andaluz pero presionará por una bajada inmediata del Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Una propuesta, dirigida por el asesor económico Luis Garicano, que van a poner sobre la mesa del Gobierno andaluz para que se acepte y se ponga en marcha en este ejercicio de 2016, según ha explicado públicamente Juan Marín. La Consejería de Hacienda hasta el momento ha rechazado rotundamente esta petición que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha aplazado al final de esta legislatura. Ciudadanos reclama en su propuesta que el mínimo exento de tributar en las herencias pase de los 175.000 euros actuales al doble, 350.000 euros, y reivindica una armonización del impuesto en el ámbito estatal en un plazo de tres años que acabe con las diferencias entre comunidades autónomas. Andalucía es la comunidad con mayor presión fiscal sobre las herencias y cada vez son más los ciudadanos que renuncian a heredar por no poder pagar los impuestos.

La reforma de la ley electoral

El otro gran asunto que el partido de Rivera en Andalucía va a poner sobre la mesa con carácter urgente es una reforma de la ley electoral que garantice que “el voto de cada andaluz vale lo mismo”. Curiosamente esta reforma electoral fue una de las grandes condiciones del pacto que el PSOE firmó con IU en la pasada legislatura. Los socialistas hicieron caso omiso a su compromiso y la propuesta legal quedó en un cajón tras romperse el acuerdo y anticiparse las elecciones. Es difícil imaginar que el PSOE acceda a cambiar una ley electoral que en la práctica beneficia a los mayoritarios. Susana Díaz propuso en su investidura esta reforma pero pensando en el ámbito nacional y apostando por la doble vuelta para la elección de la presidencia del Gobierno.

Juan Marín con Albert Rivera. (Efe)
Juan Marín con Albert Rivera. (Efe)

Ambas son propuestas incluidas en el pacto de investidura de 72 puntos suscrito por el PSOE y que Ciudadanos va a presentar y registrar por su cuenta en el Parlamento andaluz sin consensuar con el Gobierno andaluz. Aseguran que si el grupo socialista no apoya su proposición supondrá una ruptura inmediata del acuerdo sellado hace menos de un año. La propuesta supone que cada provincia andaluza tenga un mínimo de cinco diputados y el resto de escaños se reparta en función de la población. Plantea además listas abiertas y otros aspectos como la regulación de debates en los medios de comunicación públicos.

Marín admite públicamente, lo hizo por ejemplo de forma muy explícita en una entrevista en la cadena local Ondaluz, que existe un “enfriamiento” de las relaciones con el PSOE desde las pasadas elecciones que atribuyeron en un primer momento a la tensión de la campaña pero que cada vez  a más y está obligando a “replantearse” el pacto. El líder andaluz de Ciudadanos elude valorar si presentarán una moción de censura que pueda derribar a la presidenta de la Junta si siguen los incumplimientos pero sugiere que hay muchas formas de bloquear la acción del Gobierno andaluz si Ciudadanos retira su apoyo al PSOE. Es más ironiza con la estabilidad política de la que Susana Díaz hace gala. “Si no se cumplen los acuerdos esa estabilidad no existe”, advierte. Fuentes del partido aseguran que esto no es una pose política y que “va en serio”, por más que los socialistas sigan ignorando las señales de alarma que intenta enviar Marín en las últimas semanas. Se lamentan por ejemplo de que Susana Díaz lleve “dos meses y medio” sin conversar con el líder del partido en Andalucía y aseguran que la relación de la dirigente socialista con Albert Rivera es cercana “pero no tanto como ella presume”. Además, subrayan que la interlocución sobre el pacto debe realizarse en Andalucía y que la propia Ejecutiva Nacional ha dejado muy claro que no va a admitir interferencias.

El asunto que más ha tensionado el acuerdo en Andalucía, en la versión de Marín, es que Ciudadanos haya decidido llamar a declarar a la dirigente socialista ante la comisión de investigación sobre el fraude de los cursos en el Parlamento andaluz. Una comisión presidida por Ciudadanos que lleva cuatro meses sin hacer nada para alivio del PSOE. Los socialistas ha hecho lo imposible, aseguran desde la formación naranja, para evitar el paseíllo de la presidenta andaluza por este caso de corrupción que investiga más de una decena de juzgados y que sigue el rastro de más de 3.000 millones de euros de fondos públicos destinados a cursos para parados. Finalmente Ciudadanos, en el papel equidistante que ha adoptado en Andalucía, decidió llamar a Díaz pero también citó, con todas las reservas del PP, a la ministra de Trabajo, Fátima Báñez.

Albert Rivera y Pedro Sánchez. (Efe)
Albert Rivera y Pedro Sánchez. (Efe)

Es llamativo que Ciudadanos trate de tensar la cuerda del pacto de Gobierno en Andalucía justo ahora, cuando Pedro Sánchez y Albert Rivera comienzan a negociar un posible acuerdo nacional. Marín desliga la situación de Andalucía del debate nacional y asegura que esta comunidad no se usará como “moneda de cambio”. No obstante, desde la dirección del partido sí admiten en privado lo que niegan en público, que un acuerdo del PSOE con Podemos en el Gobierno interferiría y resultaría incómodo de gestionar en la comunidad andaluza. En ese sentido Marín por ejemplo señala que si Susana Díaz decide finalmente dar el salto a Madrid habrá que replantear el acuerdo andaluz y volver a negociar porque “quizás el nuevo presidente prefiera un acuerdo con otra formación política”.

Pide a Rajoy que se vaya

Marín es de los pocos dirigentes de Ciudadanos que ha pedido públicamente a Mariano Rajoy que dé un paso atrás para permitir un pacto tripartito de PP, PSOE y Ciudadanos en España. “Si yo fuera Mariano Rajoy ya me habría retirado”, aseguró el dirigente andaluz. Tampoco se aparta del guión nacional cuando asegura que su partido no prevé la abstención en caso de un Gobierno de PSOE y Podemos. Es más, llama la atención la vehemencia con la que el dirigente andaluz critica al partido de Pablo Iglesias cuando precisamente en el Parlamento andaluz es el PP y no Podemos el partido que le dedica las críticas más duras por su supuesto “entreguismo” al PSOE.

Aunque Ciudadanos lleva semanas elevando la voz, el PSOE ignora la presión y en privado incluso se toman a broma las "nuevas líneas rojas" de sus socios

Sin duda lo más llamativo de la situación política de Andalucía es que mientras el líder de Ciudadanos lleva ya semanas elevando cada vez más el tono contra sus supuestos socios del PSOE, los socialistas ignoran totalmente estas quejas y aseguran que el acuerdo y la interlocución va sobre ruedas. En privado se lo toman a broma. Es más, achacan el nuevo posicionamiento político de este grupo al clima de tensión política nacional y no se creen que llegue a mayores ni que “las nuevas líneas rojas” que Marín está marcando a fuego sean de obligado cumplimiento. Quizás durante estos meses pasados ha sido tal el “oásis de entendimiento” que ahora casi nadie se cree, ni desde la oposición ni desde el Gobierno, el nuevo papel de duro que quiere ejercer Juan Marín. Tampoco hay que pasar por alto que internamente, e incluso dentro de los nueve diputados del grupo parlamentario de Ciudadanos, son muchos los que han elevado la voz para exigir una posición más guerrera y reivindicativa ante Susana Díaz. Los socialistas, advierten desde las filas naranjas, todavía no se han enterado de que no tienen mayoría absoluta después de tres décadas gozando de esta cómoda situación política.

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