"Desearles una crónica afonía o un desgarro de las cuerdas vocales"

Hartos de "berridos": así es el satírico cartel de unos vecinos contra el ruido del barrio

Una nota anónima colgada en la puerta del campo de fútbol del barrio de Olletas y Capuchinos, en Málaga, deja claro el hartazgo de los residentes por no poder descansar

Foto: El ruido puede ser un grave problema en las comunidades de vecinos (Corbis)
El ruido puede ser un grave problema en las comunidades de vecinos (Corbis)

Domingo, 10 horas: se escuchan voces procedentes de un campo de fútbol y los vecinos de los edificios colindantes no pueden dormir. Cualquier día entre semana, hora de la siesta: las directrices de los entrenadores despiertan a todo el que las escucha. Un martes, por ejemplo, después de cenar: la tele no se oye por culpa de las voces que llegan desde la calle. Esta es la estresante situación que viven los vecinos de Olletas y Capuchinos, una barriada de Málaga que no puede descansar por el ruido que procede del centro deportivo de la Olímpica Victoriana.

El pasado miércoles, la puerta del campo de fútbol apareció 'decorada' con un cartel en el que un cansado vecino exponía todos los problemas que sufre a diario. En un tono irónico y sarcástico –pero también educado– el desconocido autor de la misiva dejaba claro que había que tomar medidas ante un hecho que no les deja disfrutar de su derecho al descanso. Según publicó 'Diario Sur', el letrero fue retirado en torno a las 9.30 horas de la mañana. Sin embargo, tal y como se indica en el citado medio de comunicación, a José Ocón –presidente de la Asociación de Vecinos Victoriana de Capuchinos– “no le consta” que los vecinos se hayan quejado por este asunto.

Si bien es cierto que durante los últimos días en el centro deportivo se ha celebrado una competición, Ocón asegura que no han recibido quejas de este tipo y que posiblemente el artífice de la nota será “alguien nuevo o algún estudiante”. A continuación trascribimos el texto íntegro del cartel.

'Muy considerados, entrenadores, usuarios nocturnos y directivos del campo de fútbol de la Victoriana

Los vecinos de la manzana circundante a su campo queremos decirles que adoramos escuchar los alaridos que pegan sus entrenadores al grito de ¡Adonai!, ¡Dani!, ¡Nacho!, ¡Israel! Y un sinfín de nombres bíblicos a la hora de la siesta, de la que mi pequeña vecina de dos años se despierta casi diariamente. Disfrutamos aún más con los berridos de los padres y madres avasallando la verja y animando, sin piedad a nuestros oídos, los sábados y domingos desde las 10 de la mañana. Los que trabajamos de noche estamos encantados.

Pero nuestra pasión radica en cómo la hora de la cena y de la tele se ve colapsada por un perenne grupo de 'adultos' que vociferan continuamente hasta casi medianoche. Computando horas escuchando estertóricos gritos desde las cuatro de la tarde hasta las doce de la noche nos sale una media de ocho horas diarias siete días a la semana, casi once meses al año. 

Antes de desearles una crónica afonía, un desgarro de las cuerdas vocales o algún tipo de dolencia del aparato fonador… rogamos tomen medidas para solucionar este problema que a título personal me está empezando a tocar la moral. Son demasiadas horas escuchando gritos en una manzana que hace eco. Y déjennos descansar los domingos. Gracias.

La comunidad de vecinos'.

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