Se reincorpora tras su baja maternal

La inestabilidad política en Andalucía marca el regreso de Susana Díaz

La baronesa socialista ‘vigila’ a Pedro Sánchez ante unas elecciones definitivas para cerrar el pulso por el liderazgo en el PSOE

Foto: Susana Díaz, rodeada de micrófonos de prensa en Jaén. (EFE)
Susana Díaz, rodeada de micrófonos de prensa en Jaén. (EFE)

Primero estuvo de verdad unas semanas retirada y sus colaboradores más directos disfrutaron de que el teléfono dejara de sonar continuamente. Los últimos días sí ha vuelto a estar encima de los temas y marcando el móvil. Susana Díaz se incorpora hoy lunes a su despacho tras 45 días de discreta baja maternal, en los que ha evitado pisar el Palacio de San Telmo y solo se ha permitido acudir a la sede del PSOE andaluz acompañada de su hijo para despachar algunos asuntos pendientes y saludar a los compañeros.

Le espera una agenda complicada e intensa por delante. “Vuelve a tope, ya la conocéis”, indica uno de los responsables de su equipo. “Su agenda permanecerá igual. Con la misma intensidad. Actos en toda Andalucía y fuera. Nada va a cambiar”, señalan desde su gabinete. El martes presidirá el Consejo de Gobierno e inaugurará el curso de Secundaria. El miércoles tiene programada una entrevista en la Ser con la que posiblemente vuelva a recuperar algo de protagonismo nacional en plena campaña de las catalanas. La semana que viene hará campaña junto al candidato del PSC Miquel Iceta y no se sabe si Carme Chacón, que estaba prevista aunque ahora no lo aclaran, posiblemente preocupados porque la reaparición con la catalana resucite en los medios su papel de rival de Pedro Sánchez.

No aclaran sus actos de campaña, posiblemente preocupados porque la reaparición resucite en los medios su papel de rival de Pedro Sánchez

Susana Díaz vuelve a un curso político recién comenzado y de lo más intenso. Como presidenta de la Junta de Andalucía se dará de bruces con la realidad de un gobierno en minoría que depende del apoyo de Ciudadanos para sacar adelante los próximos presupuestos andaluces. Una prórroga de las cuentas autonómicas sería la primera gran prueba de que la estabilidad política, de la que los socialistas presumen y que convirtió en su principal argumento para adelantar las elecciones, no existe en Andalucía.

Los socialistas no quieren ni oír hablar de un escenario similar al de la investidura, en el que Díaz tuvo que afrontar 80 largos días de bloqueo político. Hay negociaciones abiertas aunque públicamente las posiciones parecen alejadas por la negativa de la Junta a acometer una rebaja de impuestos. Las elecciones generales del próximo diciembre pueden torcerlo todo, aunque el primer borrador de las cuentas debe pasar el filtro del Gobierno mucho antes, a finales de octubre. Ciudadanos está en campaña y sabe que el pacto con el PSOE andaluz le puede pasarle factura. El primer aviso de Albert Rivera ya ha llegado. Su partido ha pasado de entender que Susana Díaz no tenía que comparecer en la comisión sobre el fraude de los cursos a anunciar su líder nacional en una entrevista en La Sexta que lo solicitarán.

Dudas de que el PSOE sepa que está en minoría

Se esperan semanas de negociaciones que discurrirán en paralelo a la campaña de las elecciones catalanas y a la comisión de investigación recién aprobada en el Parlamento andaluz sobre el fraude de los cursos de formación. La última sesión plenaria, con Díaz ausente y delegado su voto en su sustituto, el vicepresidente Manuel Jiménez Barrios, arrojó una buena radiografía del momento político en la comunidad andaluza. El PSOE se hizo con el control y logró pactar con Ciudadanos la creación de esa comisión de investigación. Prefieren que sea el partido de Rivera y no el PP o Podemos los que lleven la voz cantante.

Los socialistas demostraron que tienen mucha más experiencia y pericia parlamentaria que el resto. Pero también se vio como en las filas del PSOE deben todavía acostumbrarse a perder votaciones y como la oposición puede arrinconar al partido del Gobierno. Por ejemplo toda la oposición unió sus votos para exigir al Ejecutivo que salde sus deudas con entidades de atención temprana en Andalucía. Los diputados de la oposición se hacían fotos y se abrazaban con padres de estas asociaciones mientras los socialistas salían por una lado del hemiciclo cabizbajos.

Teresa Rodríguez se cruza con Antonio Maíllo (d), en presencia de Manuel Jiménez Barrios (i). (EFE)
Teresa Rodríguez se cruza con Antonio Maíllo (d), en presencia de Manuel Jiménez Barrios (i). (EFE)

Los más veteranos del PSOE se temen que Susana Díaz y los nuevos dirigentes del partido todavía no se hayan enterado de verdad de las dificultades que afrontan por no tener mayoría. La agenda de preguntas parlamentarias al Consejo de Gobierno estaba convenientemente enfocada por la oposición a diversos casos de corrupción. El Ejecutivo de Díaz, que está siendo mucho más gris de lo esperado y aún no ha cumplido los cien días, responde no solo de casos heredados como los ERE o el fraude de los cursos de formación.

También afrontan nuevos asuntos judiciales como la adjudicación de Aznalcóllar, la denuncia que investiga el TSJA contra el consejero de Economía por presuntas irregularidades en un concurso público circunscritas a su anterior etapa en la Universidad de Sevilla o un fraude destapado en las obras de colegios públicos en la provincia de Cádiz. La oposición dispara. Desde el Gobierno andaluz replican que “frente a la destrucción, construcción” y aseguran que lo que consideran “una estrategia de acoso y erosión” de la oposición debería de preocuparles más a ellos que al propio Ejecutivo. Todavía no se sabe si Susana Díaz tendrá que comparecer por el fraude de los cursos. Por si acaso no pueden evitarlo ya han anunciado desde el PSOE que pedirán también que acuda la ministra Fátima Báñez.

Regresa para defender “la unidad de España”

Si en la política andaluza se esperan sobresaltos, en la nacional más. Susana Díaz vuelve dispuesta a protagonizar el discurso sobre la unidad de España con el que encandiló en su debut en octubre de 2013 en el Ritz de Madrid y con el que logró que muchos la señalaran como la esperanza blanca del PSOE. Meses más tarde, en marzo de 2014, se entrevistó con Artur Mas en Barcelona y se dirigió al empresariado catalán en un acto en el que contó con la inestimable ayuda de Isidro Fainé, presidente de Caixabank.

La baronesa socialista ya dejó claro el pasado mes de julio, durante una cumbre autonómica de su partido en Sevilla, que la reforma de la Constitución no está entre sus prioridades. El PSOE andaluz no ha bajado la guardia. Las declaraciones de este pasado verano de Oscar López en RNE o de César Luena en la Ser, coqueteando de nuevo con el pacto fiscal, encendieron las alarmas y enfadaron muchísimo a los socialistas andaluces. Se contuvieron pero internamente hubo otra sacudida y creció la desconfianza con Ferraz. Ni nación, ni cupo fiscal, repiten. Como mucho, singularidades dentro de la igualdad de España. Si alguien dentro del PSOE se salta este guión, Susana Díaz vuelve envuelta en la bandera de España y estará lista para hacerse oír y saltará como un resorte, avisan fuentes de los socialistas andaluces.

La baronesa socialista ya dejó claro en julio, durante una cumbre de su partido en Sevilla, que la reforma de la Constitución no está entre sus prioridades

A la baronesa socialista su eterno duelo con Pedro Sánchez le ha pasado factura. Aquel brillo con el que arrancó su mandato se ha ido desgastando. Tiene que recuperar mucho terreno en su liderazgo político. A pesar de que el PSOE andaluz sigue siendo una máquina imbatible para ganar elecciones, a Díaz ya algunos dentro de su partido la cuestionan en público y en privado. La tregua firmada con el secretario general el pasado julio se mantendrá. Pero lo que dice o hace el líder federal sigue siendo escudriñado con lupa desde el partido en Andalucía y casi todo, molesta o escuece.

Repiten como un mantra que la consigna ahora es ganar las generales y dan por hecho que el resultado del PSC será malo. Saben que Andalucía se puede presentar en Madrid tras los comicios como la única federación socialista que sigue venciendo en las urnas. Aseguran que pelearán por un buen resultado de Sánchez y se dejarán la piel para que llegue a La Moncloa. Eso sí, basta rascar un poco y afloran las diferencias. La posibilidad de que Sánchez pueda gobernar sin haber ganado y a costa de un pacto con Podemos tuerce el gesto de los socialistas en Andalucía. La afirmación del líder federal de que pase lo que pase en las urnas volverá a presentarse en el congreso federal para apuntalar la secretaría general les demuda el rostro todavía más a los fieles de Díaz.

Pedro Sánchez y Susana Díaz, juntos en un acto del PSOE en Sevilla.
Pedro Sánchez y Susana Díaz, juntos en un acto del PSOE en Sevilla.

El discurso de Susana Díaz y su círculo está claro. “Vamos a participar para que el PSOE obtenga el mejor resultado en Andalucía”, “estaremos detrás de Ferraz y apoyando su estrategia de campaña”, “no vamos a entrar en ese ruido ni a fomentar los debates periodísticos”, indican sobre la rivalidad de Díaz y Sánchez. “No vamos a anticipar escenarios de futuro”, “pueden pasar muchas cosas”, “todo puede cambiar”, “no hay que adelantarse a los debates”, repiten machaconamente desde el PSOE andaluz y el Gobierno de Díaz.

Alguien que conoce a la perfección los entresijos del partido y que habla con fluidez con la presidenta andaluza admite con tristeza que solo las generales acabaran con este duelo callado. Si Sánchez gana, perderá Díaz. Si el candidato socialista es derrotado, el PSOE andaluz desembarcará en Ferraz, resume. Ya lo intentaron, sin éxito, en las pasadas municipales y autonómicas. Posiblemente los próximos meses sean definitivos. Las aguas están calmadas pero estancadas en el PSOE.

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