EN SU ETAPA COMO DIRECTORA DE ENFERMERÍA

Pastrana 'fichó' para la cúpula de UGT-A a su actual líder tras ayudarle en su dolencia

Carmen Castilla, secretaria general de UGT Andalucía, fue directora de Enfermería y Atención al Ciudadano del Hospital Virgen Macarena de Sevilla

Foto: Los secretarios regionales de UGT y CCOO de Andalucía, Manuel Pastrana (i) y Francisco Carbonero (d) (Efe)
Los secretarios regionales de UGT y CCOO de Andalucía, Manuel Pastrana (i) y Francisco Carbonero (d) (Efe)

Carmen Castilla, actual secretaria general de UGT Andalucía, fue en su etapa de directora de Enfermería y Atención al Ciudadano del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, “la encargada de dirigir los cuidados de Manuel Pastrana”, ex número 1 del sindicato, “cuando estuvo ingresado en 2012 en este hospital”. Pastrana padece fuertes dolores de espalda debido a la grave enfermedad degenerativa de la columna que sufre. Así lo relata Germán Domínguez, exsecretario de Formación del sindicato en Andalucía, en una entrevista concedida a El Confidencial.

“Ella pertenecía a la sección sindical del Virgen Macarena y un compañero le presentó a Carmen para que atendiera a Pastrana. Ahí se conocen, ayuda a Manolo y este, en contraprestación con esta ayuda, la convierte en una liberada sindical cuando entra en la Ejecutiva de Paco Fernández Sevilla como secretaria de Igualdad. Pastrana en principio se iba a presentar, pero luego le dice a Fernández Sevilla que entre Carmen en la dirección regional”, explica Domínguez en un encuentro con este diario en una cafetería cercana a la avenida República Argentina de Sevilla.

“Carmen Castilla no hizo de enfermera de Pastrana en el hospital, pero sí supervisaba sus cuidados y no duda en ayudarle. Manolo siempre hizo favores personales. Si le venía bien, te colocaba. Buscaba en todo momento una finalidad, la suya. Carmen es ambiciosa y le venía muy bien”, abunda Domínguez, al mismo tiempo que lamenta la sucesión de escándalos en el sindicato.

Carmen Castilla. (EFE)
Carmen Castilla. (EFE)
Para uno de los exmiembros claves del núcleo duro de Pastrana, la gestión de Carmen Castilla, que figura en el organigrama de la Fundación para el Desarrollo de los Pueblos de Andalucía, se ha basado en “incumplimientos” desde el primer día. “Dijo que lo iba a limpiar todo de corruptos y ¿qué ha hecho? La UGT se está apagando como una vela, ha perdido toda la identidad que tenía, la de toda la izquierda, la honradez,  lo más preciado. Cuando te metes en guerras intestinas pierdes todo lo que tienes”, lamenta el sindicalista sevillano en el encuentro con este diario.

“Se pierden las elecciones sindicales y cada vez somos una organización más debilitada, sin rumbo ni cabeza; lo primero es tener un líder y Carmen Castilla no lo es. Antes teníamos, entre comillas, ese líder con Manolo, pero cuando se cayó esa figura de barro necesitábamos alguien fuerte, una figura distinta que cogiera el timón. Daba igual que fuera exactamente hombre o mujer”, explica Germán Domínguez.

Según el sindicalista sevillano, Castilla, que se convirtió en secretaria general con el 83% de los votos, “no es nada” en el sindicato. “Si llega a coger los toros por los cuernos debería haber llamado al exsecretario general o a mí mismo, tras las declaraciones que hice en El Confidencial, para saber qué había pasado en la UGT. Nadie ha querido esclarecer nada”, insiste durante la conversación y apura su té rojo.

“Un monigote puesto en la UGT”

¿Es Carmen Castilla 'la Susana Díaz de UGT Andalucía'? “Susana tiene un par de ovarios y aunque no sé hasta dónde le van a dejar, espero que siga con la limpieza y transparencia. Pero comparar a Carmen Castilla con Susana Díaz es como si a mí me comparan con Felipe González, pero yo al menos tengo criterio y cabeza. Carmen es un monigote puesto en la UGT por unos cuantos, no sólo por Pastrana, sino por la FSP y Manuel Ferrer, que intentó quedarse como secretario general, pero no le querían”, remata Domínguez.

 Manuel Pastrana (i) y Francisco Fernández. (EFE)
Manuel Pastrana (i) y Francisco Fernández. (EFE)

La nueva secretaria general de UGT-A, con un brillante CV (licenciada en Psicología, Derecho y diplomada en Enfermería), ahora afiliada a la Agrupación Socialista de Cerro Amate (Sevilla), tras haber fundado un partido independiente en Écija, se encontró con que nadie quería comerse el marrón de la secretaría general del sindicato. Y mucho menos sabiendo que no podría tener campo de acción tras la cantidad de escándalos que han aparecido (comilonas y fiestas a cargo de los fondos de formación otorgados por la Junta de Andalucía). Pero Castilla se lo creyó. Ferrer y, sobre todo Pastrana, la convencieron de que ella era la elegida y la única capaz de sacar la UGT adelante.

El “grave error”

El caramelo envenenado estaba servido para esta fan de La noche de los muertos vivientes o Drácula, como confirma su cuenta de Facebook. “Pensaban que con una mujer al frente del sindicato ya se iba a olvidar la etapa anterior. Ha sido un grave error. No tiene salida alguna”, señalan fuentes sindicales, que destacan como una de las candidatas que se barajó la secretaria general de UGT Granada, Manuela Martínez, pero por razones personales no quiso cambiar de vida y trasladarse a Sevilla.

Manifestación de UGT-Andalucía. (EFE)
Manifestación de UGT-Andalucía. (EFE)
El nerviosismo se palpa en el equipo de la secretaria general de UGT Andalucía tras destapar este diario los masajes de Lola Gavilán, exsecretaria de la Mujer y la exvisecretaria de Relaciones Laborales a Pastrana. “Me sorprende que haya medios de comunicación que amparen insultos a mujeres y lo más insultante es que callen otras que en su día decían defenderlas”, escribió Castilla en clara referencia a El Confidencial y a Ana Pérez Luna, exsecretaria de la Mujer y lideresa del movimiento crítico que intentó la convocatoria de un congreso el pasado mes de enero.

En el blog Esto lo arreglamos nosotras, Pérez Luna se queja de que, salvo excepciones, “ninguna mujer se consolida como una gran lideresa, aunque sea en su negociado. Es decir, la cuota se cubre pero sustituyendo unas mujeres por otras, como si de un kleenex se tratasen, con el único objetivo de que no consoliden, para así no tener que compartir espacio. Son pocas las mujeres que podemos recordar en primera línea de la política, del sindicalismo o de la propia historia de nuestro país, mientras muchos son los incuestionables y empoderados barones”.

Para la exmiembro de la Ejecutiva Regional de UGT Andalucía, este modus operandi “es una de las formas más claras de pervertir la cuota, pues se mantienen los porcentajes numéricos de éstas, pero la impronta de la mujer, la forma distinta de analizar y gestionar nunca llega a consolidarse pues no se nos permite ni siquiera llegar a conocer con una mínima profundidad el terreno de juego”.
Andalucía
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