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Patriotismo de canapé y Sánchez a la fuga
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Antonio Casado

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Patriotismo de canapé y Sánchez a la fuga

No hubo "corrillo" sobre los apremios electorales y judiciales del presidente, que desapareció a toda prisa so pretexto de comer en familia, en versión del ministro Puente, el único en dar la cara

Foto: Los reyes Felipe y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía saludan al presidente del Gobierno. (Europa Press/Pérez Meca)
Los reyes Felipe y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía saludan al presidente del Gobierno. (Europa Press/Pérez Meca)
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Tropiezo en redes sociales con el irónico comentario de alguien feliz de que a Carles Puigdemont no se le haya ocurrido exigir la supresión de la Fiesta Nacional por su apoyo a no sé qué ley de Sánchez. Bueno, mejor no dar ideas a los nacionalistas catalanes y vascos, acostumbrados a funcionar como especies protegidas y reconocerse en su discurso antiespañol.

La broma ilumina una parte del tablero en fecha tan señalada. La que se relaciona con la agenda electoral de Sánchez. La otra es su agenda judicial. Para eludir ambas evitó la distancia corta con los periodistas, que le hubieran tanteado en sus apremios electorales y judiciales, so pretexto de comer en familia (Begoña Gómez no le acompañó esta vez en los actos del 12 de octubre), en versión de Oscar Puente, único ministro que dio la cara después del tradicional besamanos en el Palacio Real.

Tuvimos que conformarnos con el sermón de Feijóo, que sigue matriculado en un máster sobre la cuenta atrás del sanchismo, aunque no eludió la reciente pedrada parlamentaria de Sánchez: ¡Ánimo, Alberto!". El líder del PP dice sentirse más animado que nunca porque "mi esposa, mi hermana y mi número dos no están en la cárcel ni empapelados por un juez".

Eso fue todo como pasto fresco para nuestra proverbial sed de emociones fuertes en forma de titular. Gracias a lo cual ayer pudimos hablar de la UME, los alcaldes de la dana, la infanta Sofía -primeriza en el desfile y la recepción del 12 de octubre-, el look de los invitados y el vestido v.e.r.d.e (viva el rey de España) de la reina Letizia.

Foto: feijoo-abascal-manifestacion-sanchez-1hms Opinión
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A falta de los "corrillos" en la tradicional recepción de los Reyes en el Palacio de Oriente, periodistas y personajes principales de la vida pública nos amontonamos entre bandejas de patrióticos canapés que iban y venían: gambas con gabardina y bocaditos de tartar de atún, pero ninguno de chistorra con hojas de lechuga, porque las analogías las carga el diablo.

Así echamos la mañana, hablando entre nosotros del blindaje constitucional del aborto, el viaje de Sánchez a Egipto (hoy estará presente en la firma del acuerdo sobre el alto el fuego en Gaza) y la flotabilidad del todavía presidente del Gobierno, que volvió a percatarse de que tiene a la gente en contra.

Foto: wasapgate-paso-vayase-senor-sanchez

Ya parece una foto fija: aplausos a los Reyes, don Felipe y doña Sofia, y abucheos al presidente del Gobierno con la colaboración especial de Santiago Abascal, líder de Vox, que este año ha preferido desocupar el lugar que le correspondía en la tribuna de autoridades del desfile militar y en la recepción del Palacio de Oriente para unirse descorbatado a los abucheadores.

Todo ello, en fecha tan señalada como la de ayer, oficializada en el BOE por Felipe González (ley 18/1987 de 7 de octubre) para darnos la ocasión de sentirnos orgullosos de ser españoles. Al menos una vez al año. Muchos lo intentamos sin éxito de crítica y público ¿Cómo vamos a triunfar si tenemos la hispanofobia dentro del Gobierno, donde la bandera nacional se asocia a la "carcundia"?

Los ministros de Sumar guardan las formas (tres presentes, dos ausentes), aunque se les supone cercanos a la doctrina de su primo-hermano ideológico, el exvicepresidente Iglesias Turrión, que ve la Monarquía como "símbolo político de la derecha y la ultraderecha", mientras sostiene que no hay nada que celebrar el 12 de octubre porque evoca un "genocidio".

Foto: marimar-blanco-pide

De momento, nos basta con rebatir el bulo que circula por las redes, sobre la supuesta sanción de 600 euros a quienes cuelguen una bandera nacional del balcón.

Tropiezo en redes sociales con el irónico comentario de alguien feliz de que a Carles Puigdemont no se le haya ocurrido exigir la supresión de la Fiesta Nacional por su apoyo a no sé qué ley de Sánchez. Bueno, mejor no dar ideas a los nacionalistas catalanes y vascos, acostumbrados a funcionar como especies protegidas y reconocerse en su discurso antiespañol.

Felipe González Reina Letizia Constitución
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